PAC INFECTO-1 A1

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   La leche humana también provee protección a los niños contra enfermedades infecciosas transmitiendo factores inmunológicos de protección tales como anticuerpos secretores, receptores análogos, incluyendo una variedad de glicoconjugados, células, factores antiinflamatorios y agentes inmunomoduladores. 7,9,21,22

Nutrición y factores del medio ambiente
La leche humana provee de nutrición óptima para el rápido crecimiento de los niños; las fórmulas comerciales disponibles tienen una composición nutricional que cada vez más se aproxima a la leche humana; éstas pueden llegar a malnutrir si es reconstituida inapropiadamente. Sin embargo, la leche humana permanece adecuada para apoyar el crecimiento y desarrollo de los niños hasta los cuatro a seis meses de edad, aún cuando la madre esté marginalmente malnutrida.10
   Algunos estudios han mostrado que cualquier alimentación suplementaria proporcionada a los niños menores de seis meses de edad incrementa el riesgo de enfermedades infecciosas cuando se comparan con exclusivamente la alimentación al seno materno.1,23 y la pobre higiene del medio ambiente incrementa el riesgo relativo de la alimentación con fórmulas lácteas.24

Microflora protectora
La leche humana contiene lactosa y otros carbohidratos que sirven como sustrato para la fermentación de las bacterias intestinales. Como un resultado, las evacuaciones de la alimentación al seno de los niños contiene lactato y acetato, tiene pH bajo y bajas concentraciones de Clostridium spp. y altas concentraciones de Bifidobacteria spp. y Lactobacillus spp.25,26 La colonización intestinal de los niños alimentados al seno con estas bacterias ha sido asociada con un decremento en la severidad de la gastroenteritis. En suma, los productos fermentados de la leche contienen preparaciones de: lactobacilos liofilizados, Streptococcus thermophilus y Saccharomyces son útiles en el tratamiento y prevención de un amplio espectro de infecciones intestinales, incluyendo aquellas debidas a Salmonella spp., Shigella spp., Clostridium difficile, y rotavirus.27-30 Las preparaciones de Lactobacillus han mostrado
incrementar ambas actividades fagocíticas y linfocíticas31 y en lechones inhiben la adhesión de K88ab y K88ac fimbriados en mucosidad ileal.32
   El crecimiento aumentado de la flora nasofaríngea protectora se ha propuesto como un mecanismo potencial proporcionado por la leche humana contra infecciones respiratorias y otitis media;8,33 sin embargo, en la flora nasofaríngea no se encontró diferencia entre los niños alimentados o no al seno en uno o dos meses de edad.33

IgA secretora
La principal inmunoglobulina en la leche humana es la IgA secretora (IgAs), la cual tiene un papel vital en la defensa de la mucosa. La IgAs láctea está dispuesta a actuar en la superficie de la mucosa del intestino,34 ya que es resistente a la degradación por ácidos o proteolisis y no es absorbida por el tracto gastrointestinal en cantidades significativas.
   Las concentraciones altas de IgAs en calostro, decrecen marcadamente durante el primer mes del postparto, y permanecen relativamente estables durante el resto del curso de la lactancia.21,35
   La exposición a enteropatógenos específicos es conocida para fomentar la concentración correspondiente de anticuerpos IgAs en leche materna. Existe evidencia que la especificidad de los anticuerpos de la leche materna es el resultado de una vía enteromamaria en la cual los inmunógenos interactúan con células B que migran de las placas de Peyer del tracto bajo del intestino delgado a la lámina propia de la glándula mamaria.9 Existe considerable variabilidad en la concentración de los anticuerpos de la leche en las poblaciones de mujeres lactantes,36 debido a la combinación de los efectos de la exposición y del control genético.
   Se ha descrito protección por los anticuerpos de la leche humana para enteropatógenos específicos (Cuadro 10), incluyendo las enterotoxinas y los lipopolisacáridos de V. cholerae,37 el antígeno común de C. jejuni,21 y el factor de adherencia de E.coli enteropatógena (ECEP),38 la enterotoxina y los factores de adherencia de E.coli enterotoxigénica (ECET),39 la virulencia de Shigella codificada como antígenos plásmidos y lipopolisacáridos,40 la superficie proteínica de G. lamblia,35 y los antígenos de Salmonella.41
La leche humana también provee protección a los niños contra enfermedades infecciosas transmitiendo factores inmunológicos de protección.


La principal inmunoglobulina en leche humana es la IgA secretora (IgAs), la cual tiene un papel vital en la defensa de la mucosa.

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