Puede haber ataque al estado general con anorexia, cefalea, mialgias
y artralgias; cuando se acompaña de erupción cutánea característica
de la fiebre escarlatina el diagnóstico es más fácil de hacer.
Los virus afectan predominantemente a niños menores
de tres años, los síntomas por lo general no son tan graves y muchas
veces se acompañan de tos, conjuntivitis y rinitis; cuando se acompañan
de vesículas o ulceraciones en el paladar se puede pensar en enterovirus
o virus del herpes simple. Si por el contrario se encuentra exudado
de apariencia purulenta en las amígdalas de un lactante, lo mas
probable es que se trate de un adenovirus. La faringitis también
puede presentarse durante el cuadro prodrómico de otras infecciones
virales como parotiditis, rubéola o varicela; no obstante se acompañan
de otras manifestaciones sistémicas o exantema que pueden facilitar
su diagnóstico.
Aunque la mayoría de los cuadros de faringoamigdalitis
son autolimitados, en ocasiones pueden llegar a presentarse una
gran diversidad de complicaciones (Cuadro 4)
que definitivamente van a modificar la sintomatología del paciente;
algunas de ellas como la meningitis, endocarditis y septicemia (aunque
poco frecuentes) pueden poner en riesgo la vida, por lo que ante
una mala evolución del cuadro inicial deberá revalorarse el paciente
y buscar intencionadamente alguna de las múltiples complicaciones.
Después de revertido el cuadro clínico, también deberán evaluarse
nuevamente los pacientes, ya que la posibilidad de fiebre reumática
y glomerulonefritis aguda postestreptocócica siempre estará latente.
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DIAGNÓSTICO
La faringoamigdalitis aguda es con frecuencia una patología sobrediagnosticada
y con la misma frecuencia recibe un tratamiento inadecuado por lo
cual el médico tratante debe esforzarse para lograr un diagnóstico
correcto. Si bien no existe ningún método clínico simple y satisfactorio
para distinguir la faringitis por Streptococcus beta-hemolítico
de otros agentes infecciosos, ciertos hallazgos clínicos sugieren
enfermedad estreptocócica, aunque ninguno es lo suficientemente
sensible o específico como para ser diagnóstico.39
Sólo 25 a 50% de los casos de faringoamigdalitis exudativa son de
origen estreptocócico, y únicamente 50% o menos (habitualmente 30%)
de los casos de faringitis estreptocócica se acompañan de exudado.
La triada de fiebre, exudado faríngeo y linfadenitis cervical anterior
es un fuerte indicador de faringitis estreptocócica, pero sólo se
presenta en 15% de los pacientes. La edad de presentación puede
ser de ayuda importante ya que las infecciones virales que afectan
la faringe se presentan con mayor frecuencia en niños menores de
tres años, a diferencia de la infección estreptocócica la cuál es
más común después de los cinco y hasta los diez años de edad.
Cultivar un frotis de exudado faríngeo en busca
del estreptococo continúa siendo el «estándar de oro»; sin embargo
no es del todo adecuado, ya que si bien es un procedimiento sencillo
a nivel hospitalario no lo es tanto en el consultorio; además tiene
muchos inconvenientes; en primer lugar el frotis no siempre logra
recoger los estreptococos que infectan el tejido faríngeo y los
porcentajes de aislamiento en pacientes con faringoamigdalitis se
encuentran entre 11 y 63%, lo cuál es un rango muy amplio.40
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El
cuadro característico se presenta en niños de edad escolar,
es decir entre los 6 y los 15 años de edad.
Sólo 25 a 50% de los casos de faringoamigdalitis exudativa
son de origen estreptocócico, y únicamente 50% o menos
de los casos de faringitis estreptocócica se acompañan
de exudado.
Cultivar un frotis de exudado faríngeo en busca del estreptococo
continúa siendo el «estándar de oro» |