Si bien la mayoría de las infecciones de vías
respiratorias, entre las que se incluye la faringoamigdalitis, se
autolimitan en un alto porcentaje de los casos aún sin la administración
de antibióticos, se ha demostrado que el tratamiento específico
puede reducir la duración de los síntomas tales como fiebre, dolor
faríngeo y linfadenopatía entre otros, pero quizás el aspecto más
importante radica en que previenen la fiebre reumática aguda y la
glomerulonefritis postestreptocócica.
Desde hace ya varias décadas que se estableció
la eficacia de la penicilina como medicamento de primera elección,
en el tratamiento de la faringoamigdalitis por Estreptococo del
grupo A; aunque se han empleado varios tipos del fármaco, la
que más resultados positivos ha dado es la penicilina benzatínica.43
Como alternativas para pacientes alérgicos a la penicilina se cuenta
con: las sulfonamidas y tetraciclinas que sólo se utilizaron fugazmente
ya que si bien se observaba una notable mejoría clínica con su administración,
eran incapaces de erradicar eficazmente los microorganismos del
tejido faringoamigdalino infectado. Con la aparición de la eritromicina
se solucionó el problema para los pacientes alérgicos a la penicilina,
ya que este medicamento es tan eficaz como aquella. No obstante
su administración se acompaña de molestias gastrointestinales como
náusea, vómito y dolor abdominal, de cualquier manera se ha seguido
utilizando ya que otros medicamentos como lincomicina y clindamicina
no probaron ser superiores a la eritromicina o penicilina. Los primeros
reportes del tratamiento con penicilina publicados en la década
de los cincuenta habían mostrado porcentajes de curación de 94%;
para las décadas
|
siguientes a los setenta los estudios realizados mostraron porcentajes
de éxito que varía de 75 a 90%.
La penicilina benzatínica se puede administrar
en una dosis única intramuscular de 1.2 millones de unidades en
adultos y niños con peso corporal mayor o igual a 27 kg y 600 000
unidades en niños por debajo de este peso. Como alternativa se puede
utilizar penicilina G o V. Muchas veces el médico por iniciativa
propia o a petición del paciente prefiere utilizar la penicilina
por vía oral, en este caso se puede utilizar penicilina G a una
dosis de 200 000 unidades cuatro veces al día o penicilina V 250
mg tres veces al día por un mínimo de diez días. En ambos casos
se logran éxitos terapéuticos de 85% o mayores; no obstante se corre
el riesgo de tener un menor cumplimiento terapéutico y por consecuencia
el número de éxitos puede disminuir.
Existen porcentajes variables de falla al tratamiento
para los cuales se han propuesto varias explicaciones: una de las
más importantes es la falta de cumplimiento de la terapéutica prescrita;
no obstante este hecho se relaciona bien con la duración del tratamiento
y el número de tomas que se tenga que hacer del medicamento; a mayor
duración y mayor número de tomas menor será el cumplimiento terapéutico.
Otra posible explicación de la falla terapéutica es la presencia
en el tejido faríngeo de bacterias copatógenas como S. aureus,
M. catarrhalis, H. influenzae y H. parainfluenzae, entre
los aerobios y diversas especies de bacteroides entre los anaerobios,
las cuales pueden inactivar a los fármacos betalactámicos como la
penicilina a través de enzimas impidiendo su acción sobre el estreptococo
y evitando así su erradicación.
|
|
Desde
hace ya varias décadas que se estableció la eficacia
de la penicilina como medicamento de primera elección, en el
tratamiento de la faringo-amigdalitis por Estreptococo del grupo A.
|