INTRODUCCIÓN
Las infecciones del oído constituyen
un grave problema de salud pública ya que junto con otras infecciones
de vías respiratorias y la gastroenteritis, representan las infecciones
más comunes en la edad pediátrica y por ende, la causa más común
de consulta médica tanto general como especializada.
Según estimaciones recientes en Estados Unidos
de América (EUA) cerca de 240 millones de dólares se gastaron en
1990 para el tratamiento antimicrobiano de la otitis media aguda
(OMA).47 Además los gastos
indirectos ocasionados por esta enfermedad previamente habían sido
calculados en alrededor de 3.5 billones de dólares, lo que refleja
la importancia de este padecimiento en la comunidad.48
La OMA se define como la inflamación del oído
medio evidenciada por la presencia de líquido y acompañada por signos
o síntomas específicos tales como dolor, otorrea, sordera o síntomas
inespecíficos como fiebre, letargia, irritabilidad, anorexia, vómito
o diarrea.49 Se presenta
en forma repentina y tiene una corta evolución subsecuente; puede
acompañarse de secreción purulenta o serosa por lo que con frecuencia
se usan los sinónimos de otitis media purulenta o supurada aguda.
En cuanto a la otitis media crónica (OMC) deben
distinguirse dos entidades clínicas diferentes; la primera se conoce
como otitis media crónica con derrame (OMCD), para la cual
se han empleado los siguientes sinónimos: otitis media secretora,
no supurativa, serosa, mucoide, catarral o alérgica;4
todos los cuales sin duda alguna crean gran confusión entre los
médicos. En este caso la membrana timpánica se encuentra intacta
y no es posible distinguir el tipo de secreción a menos que se realice
una timpanocentesis. El derrame dentro del oído medio debe permanecer
al menos tres meses para considerar crónico el proceso.51,52
La segunda entidad corresponde a la otitis media supurativa crónica
(OMSC) en la cual la secreción purulenta a través de la membrana
timpánica
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perforada
o a través de tubos de timpanostomía se prolonga por un periodo
mínimo de seis semanas.53-55
EPIDEMIOLOGÍA
La OMA se considera una enfermedad casi exclusiva de la edad pediátrica,
ya que la mayoría de los casos se presentan antes de los cinco años
de edad. Se estima que para antes de los tres años de edad más de
dos terceras partes de los niños han tenido uno o más episodios
de OMA y más de una tercera parte han tenido tres o más episodios.56
Un estudio realizado en Boston en el que participaron 17 000 consultorios
privados reveló que la otitis media fue el diagnóstico en 33% de
las visitas por enfermedad durante el primer año de vida.57
La mayor incidencia de OMA se presenta entre los 6 y 24 meses de
edad, posteriormente la frecuencia disminuye con la edad como lo
demuestra el estudio de San Luis,51
en el que se encontró la OMA en 14% de los niños menores de un año
de edad, en 18% en los niños entre uno y dos años de edad y en 12%
de niños de tres años de edad. Después permanece estable entre 10
y 11% para los siguientes tres años y su incidencia declina rápidamente
en niños mayores de seis años alcanzando menos de 1% para los 12
años de edad.
Si bien la enfermedad es menos común en el escolar,
el adolescente y el adulto, puede ser la causa de fiebre, dolor
importante y compromiso de la audición en estos grupos etarios y
algunas revisiones han informado de al menos 4 millones de visitas
médicas al año en la población adulta para tratamiento de este problema.58
Además los adultos sufren las secuelas de la infección durante la
niñez como la pérdida auditiva, colesteatoma, otitis media adhesiva
y perforación crónica de la membrana timpánica entre otras.
La enfermedad tiene presentación estacional siendo
más común en el periodo de diciembre a marzo y baja en el periodo
de julio a septiembre; lo cual, aunque no siempre correlaciona con
las condiciones climáticas, si coincide con la mayor incidencia
de infecciones respiratorias, las cuales pueden complicarse hasta
en cerca de 30% de los casos con un episodio de OMA.59,60
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Según
estimaciones recientes en Estados Unidos de América cerca de
240 millones de dólares se gastaron en 1990 para el tratamiento
antimicrobiano de la otitis media aguda.
La OMA se considera una enfermedad casi exclusiva de la edad pediátrica,
ya que la mayoría de los casos se presentan antes de los cinco
años de edad. |