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Cuando
el tratamiento médico ha fracasado, algunos médicos
consideran mejor el drenaje quirúrgico y no los antibióticos
para el tratamiento.
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Además
de los antibióticos antes mencionados, diversas cefalosporinas han
sido empleadas para el tratamiento de la sinusitis; entre ellas
destacan el cefaclor y el axetil cefuroxima; sin embargo son también
susceptibles a la acción de las beta-lactamasas. Mas recientemente
cefalosporinas orales de tercera generación han aparecido en el
mercado, tienen la ventaja de ser altamente estables a las beta-lactamasas
y su cobertura es adecuada contra la mayoría de los agentes involucrados
en la producción de sinusitis,134
por lo que constituyen buenas alternativas para el tratamiento de
la sinusitis aguda. Otra ventaja de estos antibióticos es su biodisponibilidad
y efecto postantibiótico que les permite ser administrados una vez
al día, lo que conlleva una mejor aceptación por parte del paciente.135,136
En el caso de la infección crónica dado que existe un predominio
de gérmenes anaerobios, el tratamiento debe incluir cobertura contra
estos microorganismos, por lo que se recomienda el uso de clindamicina.
En todos los casos la duración del tratamiento deber ser de 10
a 14 días para el tratamiento de la sinusitis aguda; no obstante
en el caso de la sinusitis crónica esta duración es mayor y habitualmente
se recomiendan tres a cuatro semanas de antibioticoterapia.137
La administración de descongestionantes y antihistamínicos
en general es motivo de controversia, aunque se acepta su poca utilidad
como terapia coadyuvante; no obstante otros medicamentos como analgésicos
y antipiréticos pueden ayudar para el control de la sintomatología.
Por otra parte cuando el cuadro clínico está asociado a un proceso
alérgico subyacente como la rinitis alérgica o
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el
asma bronquial, el uso de antihistamínicos está plenamente justificado.
Cuando el tratamiento médico ha fracasado,
aún cuando la terapia ha sido administrada apropiadamente, especialmente
cuando no existe mejoría del proceso, o este se hace crónico, algunos
médicos consideran mejor el drenaje quirúrgico y no los antibióticos
para el tratamiento. En estos casos el uso de antibióticos sin drenaje
quirúrgico del pus acumulado, puede no resultar en la resolución
de la infección ya que la mucosa crónicamente infectada de los senos
tiene una vascularidad disminuida y puede ser un pobre medio para
transportar los antibióticos hasta los tejidos infectados, aunque
los niveles de los antibióticos sean los adecuados. Por lo tanto
la reducción en el pH y tensión de oxígeno dentro del seno inflamado
puede favorecer la sobrevida de las bacterias a pesar de una elevada
concentración de antibióticos. Dentro del tratamiento quirúrgico
se han propuesto varios procedimientos tales como: lavado antral,
“ventanas” nasoantrales y etmoidectomía endoscópica; sin embargo
no se han investigado apropiadamente sus indicaciones precisas y
con frecuencia son controversiales. El procedimiento más comúnmente
realizado es la antrostomía con lavado con lo cual se busca no solo
limpiar el seno sino también su aireación, pero al parecer este
procedimiento no aporta ventajas considerables en comparación con
el uso de los antibióticos solos. Un estudio reciente realizado
por Muntz y col. sobre la eficacia de ventanas nasoantrales en niños,
mostró mejoría en solo 27% de los pacientes después de seis meses
de seguimiento.120
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