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El
resfriado común no es una enfermedad específica, mas
bien se refiere a un conjunto de signos y síntomas que se
presentan en forma aguda y se caracterizan por congestión
nasal, estornudos, tos y secreción nasal.
Una pequeña proporción de enfermos con resfriado común
se complica con infecciones bacterianas de los senos paranasales
y del oído medio que requerirá tratamiento con antibióticos.
La frecuencia real del resfriado común es difícil
de estimar ya que con mucha frecuencia el paciente se diagnostica
por si solo y se automedica.
Es necesario un contacto estrecho entre las personas para la transmisión
de los microorganismos que causan el resfriado común.
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INTRODUCCIÓN
El resfriado común no es una
enfermedad específica, mas bien se refiere a un conjunto de signos
y síntomas que se presentan en forma aguda y se caracterizan por
congestión nasal, estornudos, tos y secreción nasal, puede haber
irritación de garganta y fiebre aunque esta última de baja o moderada
intensidad. Algunos términos como rinofaringitis o infección de
las vías respiratorias altas con frecuencia se usan como sinónimos,
no obstante ninguno es apropiado ya que son términos muy amplios
que no reflejan la entidad a la que queremos referirnos, incluso
el término de resfriado común puede ser discutible.6
Como entidad clínica, es una enfermedad leve y autolimitada; no
obstante es la causa más importante de morbilidad aguda y de consulta
médica en Estados Unidos de Norteamérica (EUA) y en el Reino Unido.
También es una causa importante de ausentismo escolar y laboral.
Una pequeña proporción de enfermos con resfriado común se complica
con infecciones bacterianas de los senos paranasales y del oído
medio que requerirá tratamiento con antibióticos; sin embargo hasta
75% de las infecciones respiratorias superiores reciben antibióticos
lo que supone una inadecuada prescripción de estos medicamentos,
considerando que la mayoría de ellas son producidas por virus.
EPIDEMIOLOGÍA
Los microorganismos causantes del resfriado común se encuentran
distribuidos en todo el mundo por lo que ninguna población está
exenta de padecer la enfermedad. Durante mucho tiempo se ha considerado
como la enfermedad aguda más frecuente que afecta a los individuos
de todas las edades; las epidemias anuales ocurren en los meses
fríos del año; no obstante, los hechos que controlan la variación
estacional en las tasas de ataque de la enfermedad no se conocen
bien.
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Indudablemente
entre las variables responsables de las fluctuaciones estacionales
en los resfriados están la reunión de los niños durante los periodos
escolares y el mayor hacinamiento domiciliario de las poblaciones
dentro de las casas durante los meses mas fríos. Además, los cambios
estacionales en la humedad relativa pueden constituir una variable
importante para controlar las diferentes familias de virus, por
el efecto de la humedad relativa sobre la sobrevida viral.
La frecuencia real del resfriado común es difícil
de estimar ya que con mucha frecuencia el paciente se diagnostica
por si solo y se automedica; por otra parte el cuadro clínico varía
bastante en cuanto a su gravedad y por lo general es autolimitado;
además otros factores como el desarrollo socioeconómico del país
y creencias culturales influyen en la notificación de los casos
lo cual se refleja en las estadísticas de morbilidad de esta enfermedad.
En un estudio publicado recientemente se estimó que en EUA hubo
un promedio anual de 3.8 a 6 millones de casos de influenza en personas
menores de 20 años y para personas mayores esta estimación fue de
4.1 a 4.4 millones.7
Es necesario un contacto estrecho entre las personas
para la transmisión de los microorganismos que causan el resfriado
común, por lo cual es fácil entender porque en sitios con grandes
concentraciones de personas se facilita la transmisión como sucede
en los campamentos militares, escuelas, guarderías y asilos. La
duración de los síntomas de una infección de vías respiratorias
altas es más prolongada en niños atendidos en guarderías que aquellos
cuidados en sus hogares como lo describe el estudio de Wald y col.
en el que encontraron una duración promedio de los síntomas en niños
menores de un año de 7.3 días contra 8.9 días en niños cuidados
en guarderías; en niños de dos a tres años los síntomas se prolongaron
por más de 15 días en 6.5% de los niños cuando éstos eran cuidados
en sus casas contra 13.1% de los niños cuidados en guarderías.
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