PRÓLOGO
Las infecciones agudas de
las vías respiratorias constituyen la patología infecciosa
más común de la humanidad; son asimismo la primera
causa de muerte en niños menores de cinco años, estimándose
al menos en países en vías de desarrollo que ocasionan
hasta cuatro millones de muertes cada año.1,2
Dada la elevada frecuencia con que se presentan constituyen un problema
grave de salud pública y sin duda alguna la causa más
importante de consulta médica en la comunidad. Estas infecciones
adoptan características particulares dependiendo de una serie
de circunstancias, tales como: edad del paciente, sitio anatómico
afectado, el agente causal y su virulencia.
La Organización Mundial de la Salud (OMS)
estima que en promedio, un niño en un área urbana
tiene de cinco a ocho episodios de infección respiratoria
aguda (IRA) anualmente, con una duración promedio de siete
a nueve días. La mayoría de ellas corresponden a infecciones
de las vías respiratorias superiores, las cuales son de menor
gravedad, aunque no por eso dejan de ser causa de ausentismo escolar
y laboral, además de las molestias físicas que producen.
En áreas rurales, la incidencia parece ser menor, no
obstante se considera que de 7 a 10% de todos los niños menores
de cinco años desarrolla IRA grave o moderada durante un
año.3
En México se estima que ocurren 280 millones
de IRA al año, de los cuales se sabe que la incidencia en
niños de 1 a 4 años es de siete episodios al año
y en niños de 5 a 14 años de cuatro episodios.4
En las comunidades rurales esta frecuencia es mucho menor y apenas
alcanza dos a tres episodios de IRA en niños menores de 5
años, siendo aún menor en niños mayores según
algunos estudios.5 No obstante,
a pesar de importantes avances realizados en el campo de la salud
pública y a nivel científico y tecnológico
la frecuencia de estas infecciones ha permanecido sin cambios importantes
durante las últimas tres décadas, aunque se ha ganado
en la descripción de nuevos patógenos como Legionella,
Moraxella y Chlamydia.
En esta obra pretendemos brindar un panorama general
de las infecciones más frecuentes de las vías respiratorias
superiores, con la finalidad de que el médico que atiende
por primera vez a estos pacientes tenga una visión clara
y pueda ofrecer un tratamiento oportuno y adecuado. Si bien no hay
barreras anatómicas para los múltiples agentes patógenos
que causan infecciones respiratorias, es conveniente referirnos
a los diferentes síndromes clínicos en base a los
sitios anatómicos afectados, ya que ello permitirá
una mejor comprensión y abordaje desde el punto de vista
clínico.
|
|