PAC INFECTO-1 A3

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Algunas citocinas, como interleucina-1, interleucina-6, interleucina-11 y el factor de necrosis tumoral, son liberados localmente durante el proceso infeccioso tanto por células óseas como por células inflamatorias; estas citocinas se han identificado como potentes factores osteolíticos. Durante la infección las células fagocíticas intentan contener a los microorganismos invasores, en este proceso producen radicales de oxígeno y proteínas proteolíticas, substancias que son citotóxicas y que dañan los tejidos circundantes al hueso infectado. Algunos estudios han mostrado que los biomateriales perturban la respuesta y función de los macrófagos. Los polisacáridos de la pared bacteriana o de las biopelículas también inhiben la efectividad de los macrófagos.
   La pus puede diseminarse a los canales vasculares del hueso, incrementando la presión intraósea y dificultando la circulación sanguínea del hueso, resultando estas dos alteraciones en necrosis isquémica del hueso, la cual a su vez produce la separación de fragmentos óseos desvascularizados. El tejido óseo muerto representa un problema terapéutico importante, debido a que éste no se encuentra perfundido
y por lo tanto es inaccesible tanto a los PMN como a los antibióticos; este tejido funciona como reservorio de los microorganismos infectantes a pesar de esquemas prolongados de dosis altas de antibióticos.
   En niños, en ausencia de tratamiento, la infección en expansión puede ocasionar necrosis cortical del hueso y de la médula ósea. El exudado inflamatorio incrementa la presión local y es desviado al sistema haversiano y los canales de Volkmann dentro de la corteza; esta presión puede ocasionar disección del periósteo, formándose abscesos subperiósticos. La infección posteriormente se extiende hacia la cavidad medular y al periostio dentro del espacio articular, causando artritis séptica o infección del tejido muscular adyacente.

TIPOS DE OSTEOMIELITIS

Osteomielitis de origen hematógeno
La osteomielitis secundaria a una bacteremia generalmente ocurre en niños entre 3 y 15 años de edad, pero se puede observar en neonatos o en ancianos.
La presencia de metabolitos del ácido araquidónico, como la PGE2, la cual es un potente agonista osteoclástico, producido en respuesta a fracturas óseas, disminuye la cantidad del inóculo bacteriano necesario para producir infección.


Los polisacáridos de la pared bacteriana o de las biopelículas también inhiben la efectividad de los macrófagos.


CUADRO 1
Sitios afectados, por edad, en niños con osteomielitis hematógena
SITIO AFECTADO
EDAD (AÑOS)
2
3-8
9-16
Total
Fémur (n = 50)        
   Proximal
8
12
9
29
   Tercio medio
0
2
3
5
   Distal
3
4
9
6
Tibia (n = 42)
 
 
 
 
   Proximal
3
3
12
18
   Tercio medio
1
1
2
4
   Distal
2
7
11
20
Húmero
3
4
5
12
Peroné
1
3
4
8
Radio
1
1
1
3
Cúbito
0
1
1
2
Pelvis
0
5
5
10
Total
22
43
62
127


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