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En
los niños la infección se localiza en un foco único,
de manera habitual en la metáfisis de los huesos largos,
con mayor frecuencia en la metáfisis proximal de tibia y
la distal del fémur.
En recién nacidos y lactantes, debido a lo delgado de la
corteza del hueso y la comunicación existente a la cápsula
articular a través de los vasos transepifisiarios, la infección
puede progresar rápidamente, extendiéndose a través
del hueso y causar afección de la articulación contigua
o del músculo.
La osteomielitis hematógena en adultos rara vez afecta huesos
largos; por lo general se limita al esqueleto axial en pacientes
debilitados o que tienen más de 50 años de edad.
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En los niños la infección se localiza en un foco único, de manera
habitual en la metáfisis de los huesos largos; con mayor frecuencia
son la metáfisis proximal de tibia y la distal del fémur, con menor
frecuencia son afectados húmero, peroné, radio y cúbito. La afección
de la columna vertebral suele limitarse al disco intervertebral.
Los datos clínicos de esta forma de osteomielitis incluyen: fiebre,
escalofríos, dolor local e inflamación a nivel del hueso afectado.
En el cuadro 1 se muestra la
distribución de sitios afectados en niños con osteomielitis hematógena.
En recién nacidos y lactantes, debido a lo delgado
de la corteza del hueso y la comunicación existente a la cápsula
articular a través de los vasos transepifisiarios, la infección
puede progresar rápidamente, extendiéndose a través del hueso y
causar afección de la articulación contigua o del músculo. Las manifestaciones
clínicas en estos pacientes son: un niño irritable con una extremidad
edematosa, roja y con aumento de temperatura, existiendo un incremento
en la irritabilidad del niño cuando se toca o moviliza la extremidad
afectada. Puede estar presente una pseudoparálisis. Cerca de 50%
de los neonatos tienen una afección ósea multifocal.
En niños mayores, de los síntomas de la infección
bacteriana aguda sobresalen fiebre, escalofríos, anorexia, dolor
muscular, náusea, vómito y a nivel del hueso afectado edema, eritema,
aumento de temperatura y dolor. Con frecuencia se encuentran presentes
los signos de una infección precedente. En cerca de 50% de los casos
existe el antecedente de algún traumatismo. Los huesos largos de
las extremidades inferiores o superiores son los sitios más comunes
de afección, usualmente siendo la porción distal del fémur y proximal
de la tibia los sitios específicos de lesión. Los niños tienen una
frecuencia de osteomielitis 2.5 veces superior en relación a las
niñas, debido a una mayor frecuencia de traumatismos. En este grupo
de edad, los hemocultivos son positivos en aproximadamente 60% de
los pacientes.
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La
osteomielitis hematógena en adultos rara vez afecta huesos largos;
por lo general se limita al esqueleto axial en pacientes debilitados
o que tienen más de 50 años de edad. Con mayor frecuencia se afectan
los segmentos toracolumbares de la columna vertebral. El agente
causal más común es S. aureus. Cuando ocurre siembra retrógrada
de los cuerpos vertebrales a través de los plexos interconectados
de venas sin válvulas, por infección previa de órganos pélvicos
o por exploración con instrumentos del aparato urogenital, la infección
puede ser ocasionada por bacilos Gram negativos, como E. coli,
Enterobacter sp, Proteus mirabilis y Pseudomonas
aeruginosa. Una osteomielitis por Salmonella sp puede
ocurrir en pacientes con inmunidad comprometida.
En la osteomielitis vertebral, la infección se
presenta con mayor frecuencia en hombres. Afecta de forma típica
dos vértebras adjuntas y el espacio entre ellas; la presencia de
dolor en espalda y fiebre son los síntomas principales. Los niños
con osteomielitis vertebral pueden quejarse de dolor abdominal mal
localizado. La presentación de la enfermedad suele ser subaguda
y los pacientes presentar síntomas por varias semanas antes del
diagnóstico. Los hemocultivos generalmente son negativos, por lo
que el procedimiento diagnóstico de elección es la biopsia por punción,
con toma de múltiples especímenes para estudio tanto microbiológico
como histopatológico. Un número cada vez mayor de adultos jóvenes,
sobre todo usuarios de drogas intravenosas, presenta osteomielitis
clavicular o vertebral.
El diagnóstico de osteomielitis pélvica es difícil
de establecer, ya que la sintomatología puede simular una apendicitis
o una infección de vías urinarias, de ahí que la mayoría de los
pacientes cursan con varias semanas de afección antes del diagnóstico.
La presencia de dolor a la presión del sitio afectado sólo ocurre
en la mitad de los pacientes. Los niños con osteomielitis pélvica
se quejan de dolor abdominal mal localizado o dolor a nivel de cadera.
Los microorganismos causales de la osteomielitis
de adquisición hematógena suelen diferir de acuerdo a la edad del
paciente afectado.
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