PAC INFECTO-1 A3

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En los niños la infección se localiza en un foco único, de manera habitual en la metáfisis de los huesos largos, con mayor frecuencia en la metáfisis proximal de tibia y la distal del fémur.

En recién nacidos y lactantes, debido a lo delgado de la corteza del hueso y la comunicación existente a la cápsula articular a través de los vasos transepifisiarios, la infección puede progresar rápidamente, extendiéndose a través del hueso y causar afección de la articulación contigua o del músculo.

La osteomielitis hematógena en adultos rara vez afecta huesos largos; por lo general se limita al esqueleto axial en pacientes debilitados o que tienen más de 50 años de edad.
En los niños la infección se localiza en un foco único, de manera habitual en la metáfisis de los huesos largos; con mayor frecuencia son la metáfisis proximal de tibia y la distal del fémur, con menor frecuencia son afectados húmero, peroné, radio y cúbito. La afección de la columna vertebral suele limitarse al disco intervertebral. Los datos clínicos de esta forma de osteomielitis incluyen: fiebre, escalofríos, dolor local e inflamación a nivel del hueso afectado. En el cuadro 1 se muestra la distribución de sitios afectados en niños con osteomielitis hematógena.
   En recién nacidos y lactantes, debido a lo delgado de la corteza del hueso y la comunicación existente a la cápsula articular a través de los vasos transepifisiarios, la infección puede progresar rápidamente, extendiéndose a través del hueso y causar afección de la articulación contigua o del músculo. Las manifestaciones clínicas en estos pacientes son: un niño irritable con una extremidad edematosa, roja y con aumento de temperatura, existiendo un incremento en la irritabilidad del niño cuando se toca o moviliza la extremidad afectada. Puede estar presente una pseudoparálisis. Cerca de 50% de los neonatos tienen una afección ósea multifocal.
   En niños mayores, de los síntomas de la infección bacteriana aguda sobresalen fiebre, escalofríos, anorexia, dolor muscular, náusea, vómito y a nivel del hueso afectado edema, eritema, aumento de temperatura y dolor. Con frecuencia se encuentran presentes los signos de una infección precedente. En cerca de 50% de los casos existe el antecedente de algún traumatismo. Los huesos largos de las extremidades inferiores o superiores son los sitios más comunes de afección, usualmente siendo la porción distal del fémur y proximal de la tibia los sitios específicos de lesión. Los niños tienen una frecuencia de osteomielitis 2.5 veces superior en relación a las niñas, debido a una mayor frecuencia de traumatismos. En este grupo de edad, los hemocultivos son positivos en aproximadamente 60% de los pacientes.
   La osteomielitis hematógena en adultos rara vez afecta huesos largos; por lo general se limita al esqueleto axial en pacientes debilitados o que tienen más de 50 años de edad. Con mayor frecuencia se afectan los segmentos toracolumbares de la columna vertebral. El agente causal más común es S. aureus. Cuando ocurre siembra retrógrada de los cuerpos vertebrales a través de los plexos interconectados de venas sin válvulas, por infección previa de órganos pélvicos o por exploración con instrumentos del aparato urogenital, la infección puede ser ocasionada por bacilos Gram negativos, como E. coli, Enterobacter sp, Proteus mirabilis y Pseudomonas aeruginosa. Una osteomielitis por Salmonella sp puede ocurrir en pacientes con inmunidad comprometida.
   En la osteomielitis vertebral, la infección se presenta con mayor frecuencia en hombres. Afecta de forma típica dos vértebras adjuntas y el espacio entre ellas; la presencia de dolor en espalda y fiebre son los síntomas principales. Los niños con osteomielitis vertebral pueden quejarse de dolor abdominal mal localizado. La presentación de la enfermedad suele ser subaguda y los pacientes presentar síntomas por varias semanas antes del diagnóstico. Los hemocultivos generalmente son negativos, por lo que el procedimiento diagnóstico de elección es la biopsia por punción, con toma de múltiples especímenes para estudio tanto microbiológico como histopatológico. Un número cada vez mayor de adultos jóvenes, sobre todo usuarios de drogas intravenosas, presenta osteomielitis clavicular o vertebral.
   El diagnóstico de osteomielitis pélvica es difícil de establecer, ya que la sintomatología puede simular una apendicitis o una infección de vías urinarias, de ahí que la mayoría de los pacientes cursan con varias semanas de afección antes del diagnóstico. La presencia de dolor a la presión del sitio afectado sólo ocurre en la mitad de los pacientes. Los niños con osteomielitis pélvica se quejan de dolor abdominal mal localizado o dolor a nivel de cadera.
   Los microorganismos causales de la osteomielitis de adquisición hematógena suelen diferir de acuerdo a la edad del paciente afectado.

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