PAC INFECTO-1 A3

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Tanto los estudios de TAC como los de RMN tienen una excelente resolución y pueden además revelar la presencia de edema de tejidos blandos o la destrucción medular del hueso, así como cualquier reacción perióstica, destrucción cortical y daño articular aún cuando los estudios radiográficos convencionales sean normales.


Tanto los estudios de TAC como de RMN tienen el inconveniente de verse afectada su resolución con la presencia de artefactos.
Los abscesos de tejidos blandos pueden ser detectados con facilidad mediante TAC, aunque se ha descrito que la RMN es más sensible para identificar estas lesiones.
   El diagnóstico de osteomielitis por RMN en algunas ocasiones puede preceder un resultado positivo mediante gammagrama. La RMN permite una reconstrucción en varios planos, a diferencia de la TAC que sólo ofrece una imagen axial; de esta manera la resonancia puede crear imágenes en un plano sagital o coronal. En el cuadro 7 se muestran los resultados de varios estudios sobre la sensibilidad y especificidad de la RMN en casos de osteomielitis. Además de la mayor sensibilidad de la RMN en el diagnóstico de osteomielitis, este estudio ofrece mejores imágenes para identificar las fístulas cutáneas, masas de tejidos blandos y datos de actividad en los casos de osteomielitis crónica. La RMN es un indicador sensible de la enfermedad destructiva medular y muestra la extensión de la enfermedad de manera más precisa que las placas radiográficas. Así como la lesión ósea se vuelve más crónica, los datos en el hueso afectado son más heterogéneos; en los casos de osteomielitis crónica, el signo principal en la RMN es la presencia de tejido de granulación conteniendo una gran cantidad de agua. Otra ventaja de la RMN incluye la habilidad para detectar alteraciones en tejidos blandos; si existe duda clínica sobre si la afección es en tejidos blandos o en hueso, la RMN puede mostrar la extensión de la lesión tanto en tejidos blandos como en el hueso, así como la formación de abscesos o colecciones. Las desventajas identificadas de la RMN incluyen: no es posible distinguir tumores óseos o fracturas en consolidación
de osteomielitis, los artefactos causados por las prótesis implantadas pueden deformar la imagen lo suficiente como para hacer imposible el diagnóstico, algunos casos de inflamación de tejidos, como tenosinovitis o bursitis, pueden ocasionar estudios falsos positivos y cualquier cosa que desplace la médula ósea y que incremente el agua tisular ocasionará signos similares a los de osteomielitis.
   Tanto los estudios de TAC como de RMN tienen el inconveniente de verse afectada su resolución con la presencia de artefactos. En la TAC la presencia de metal puede distorsionar la imagen, en el caso de la RMN la presencia de material ferromagnético en o cerca del tejido examinado es una contraindicación para este estudio; afortunadamente en el momento actual, la mayoría del material utilizado en ortopedia, como el titanio, no interfiere con la RMN. En los estudios de RMN el empleo del material de contraste intravenoso gadopentetate di-N-metilglucamino, un material paramagnético, puede ser de utilidad para diferenciar tejidos vascularizados e inflamados de aquellos tejidos que tengan un reforzamiento periférico característico de la formación de un absceso.

Ultrasonido
El ultrasonido (US) recientemente se ha descrito como un método diagnóstico útil en los casos de osteomielitis en niños, tiene la capacidad de detectar abscesos subperiósticos; el signo más temprano que puede detectar es la inflamación de tejidos blandos, posteriormente detecta elevación perióstica que es el paso inicial en la formación de los abscesos subperiósticos.


CUADRO 7
Sensibilidad y especificidad de la resonancia magnética nuclear en la osteomielitis
AUTOR
SENSIBILIDAD
ESPECIFICIDAD
POSITIVOS/TOTAL
(%)
NEGATIVOS/TOTAL
(%)
Beltran y col.
13/13
(100)
8/9
(89)
Tang y col.
10/10
(100)
4/4
(100)
Modic y col.
12/13
(96)
13/14
(92)
Unger y col.
11/12
(92)
22/23
(96)
Yuh y col.
25/25
(100)
17/19
(89)

Modificado de: Schauwecker y col. Diagnostic imaging of osteomyelitis. Infect Dis Clin North Am 1990;4:441.


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