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Tanto
los estudios de TAC como los de RMN tienen una excelente resolución
y pueden además revelar la presencia de edema de tejidos
blandos o la destrucción medular del hueso, así como
cualquier reacción perióstica, destrucción
cortical y daño articular aún cuando los estudios
radiográficos convencionales sean normales.
Tanto los estudios de TAC como de RMN tienen el inconveniente de
verse afectada su resolución con la presencia de artefactos.
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Los abscesos de tejidos blandos pueden ser detectados con facilidad
mediante TAC, aunque se ha descrito que la RMN es más sensible para
identificar estas lesiones.
El diagnóstico de osteomielitis por RMN en algunas
ocasiones puede preceder un resultado positivo mediante gammagrama.
La RMN permite una reconstrucción en varios planos, a diferencia
de la TAC que sólo ofrece una imagen axial; de esta manera la resonancia
puede crear imágenes en un plano sagital o coronal. En el cuadro
7 se muestran los resultados de varios estudios sobre la sensibilidad
y especificidad de la RMN en casos de osteomielitis. Además de la
mayor sensibilidad de la RMN en el diagnóstico de osteomielitis,
este estudio ofrece mejores imágenes para identificar las fístulas
cutáneas, masas de tejidos blandos y datos de actividad en los casos
de osteomielitis crónica. La RMN es un indicador sensible de la
enfermedad destructiva medular y muestra la extensión de la enfermedad
de manera más precisa que las placas radiográficas. Así como la
lesión ósea se vuelve más crónica, los datos en el hueso afectado
son más heterogéneos; en los casos de osteomielitis crónica, el
signo principal en la RMN es la presencia de tejido de granulación
conteniendo una gran cantidad de agua. Otra ventaja de la RMN incluye
la habilidad para detectar alteraciones en tejidos blandos; si existe
duda clínica sobre si la afección es en tejidos blandos o en hueso,
la RMN puede mostrar la extensión de la lesión tanto en tejidos
blandos como en el hueso, así como la formación de abscesos o colecciones.
Las desventajas identificadas de la RMN incluyen: no es posible
distinguir tumores óseos o fracturas en consolidación
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de
osteomielitis, los artefactos causados por las prótesis implantadas
pueden deformar la imagen lo suficiente como para hacer imposible
el diagnóstico, algunos casos de inflamación de tejidos, como tenosinovitis
o bursitis, pueden ocasionar estudios falsos positivos y cualquier
cosa que desplace la médula ósea y que incremente el agua tisular
ocasionará signos similares a los de osteomielitis.
Tanto los estudios de TAC como de RMN tienen el
inconveniente de verse afectada su resolución con la presencia de
artefactos. En la TAC la presencia de metal puede distorsionar la
imagen, en el caso de la RMN la presencia de material ferromagnético
en o cerca del tejido examinado es una contraindicación para este
estudio; afortunadamente en el momento actual, la mayoría del material
utilizado en ortopedia, como el titanio, no interfiere con la RMN.
En los estudios de RMN el empleo del material de contraste intravenoso
gadopentetate di-N-metilglucamino, un material paramagnético, puede
ser de utilidad para diferenciar tejidos vascularizados e inflamados
de aquellos tejidos que tengan un reforzamiento periférico característico
de la formación de un absceso.
Ultrasonido
El ultrasonido (US) recientemente se ha descrito como un método
diagnóstico útil en los casos de osteomielitis en niños, tiene la
capacidad de detectar abscesos subperiósticos; el signo más temprano
que puede detectar es la inflamación de tejidos blandos, posteriormente
detecta elevación perióstica que es el paso inicial en la formación
de los abscesos subperiósticos.
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