PAC INFECTO-1 A3

Contenido | Anterior | Siguiente

La espondilitis tuberculosa es la forma más frecuente de tuberculosis ósea, sin embargo puede estar afectado cualquier hueso o articulación.

La espondilitis tuberculosa se caracteriza por una evolución insidiosa, por lo que cuando se diagnostica, las lesiones óseas se encuentran en una fase avanzada.

Es común que exista xifosis, formación de gibas, calcificaciones, colapso de las vértebras y abscesos del psoas o paravertebrales.

En los pacientes con tuberculosis ósea los estudios radiográficos no son diagnósticos; en ellos se observa una amplia gama de alteraciones, desde edema de tejidos blandos hasta destrucción del hueso.
En todos los tipos de osteomielitis, por lo prolongado del tratamiento, puede intentarse el tratamiento domiciliario del paciente, para lo cual se requiere de la participación de los familiares del paciente o bien de personal paramédico para atención a domicilio del enfermo, los que deben estar capacitados para realizar las curaciones requeridas y el manejo adecuado de catéteres intravenosos para la administración de antibióticos.
   En el manejo de la osteomielitis vertebral es necesario el reposo en cama, la deambulación podrá reiniciarse cuando exista estabilidad de la columna y el dolor haya disminuido. Si es que existe inestabilidad significativa de la columna, deberán colocarse artefactos de inmovilización. En caso de ocurrir afección de la médula espinal, manifestada por la existencia de algún déficit neurológico, se deberá llevar cabo descompresión quirúrgica de la médula.

OSTEOMIELITIS DE ETIOLOGÍA NO PIÓGENA

Tuberculosis
La espondilitis tuberculosa es la forma más frecuente de tuberculosis ósea, sin embargo puede estar afectado cualquier hueso o articulación; la cadera, rodilla y los tendones de la manos son los sitios extravertebrales más comúnmente afectados por Mycobacterium tuberculosis. En la enfermedad extravertebral, la impresión clínica común es similar a la de una enfermedad articular degenerativa. La espondilitis tuberculosa se caracteriza por una evolución insidiosa, por lo que cuando se diagnostica, las lesiones óseas se encuentran en una fase avanzada, en la que suele observarse mayor esclerosis de las vértebras que en los casos de osteomielitis vertebral piógena. Es común que exista xifosis, formación de gibas, calcificaciones, colapso de las vértebras y abscesos del psoas o paravertebrales. No obstante, la apariencia de las lesiones vertebrales en la radiografía de columna puede ser indistinguible de una infección piógena. Los segmentos de la columna vertebral que se encuentran con mayor frecuencia afectados son los torácicos
inferiores o toracolumbares.
   La mayoría de pacientes no presentan infección pulmonar concomitante. En los casos de espondilitis tuberculosa, alguna manifestación neurológica a nivel de las extremidades se presenta de 14% hasta 27% de los pacientes, siendo las manifestaciones desde paresias hasta parálisis; el tipo y localización del defecto neurológico dependerá del sitio y extensión de la afección de la columna. La inestabilidad de la columna, un absceso epidural o la formación de un granuloma pueden ocasionar paraplejía. Otras causas de déficits neurológicos están relacionadas a un daño directo de la médula espinal, a una aracnoiditis local o a trombosis de la arteria espinal. La progresión de las manifestaciones neurológicas suele ser más lenta que en los casos de infección piógena.
   En los pacientes con tuberculosis ósea los estudios radiográficos no son diagnósticos; en ellos se observa una amplia gama de alteraciones, desde edema de tejidos blandos hasta destrucción del hueso; si hay destrucción ósea, el área radiolúcida está rodeada de hueso esclerótico y hay formación de hueso nuevo subperióstico. En estos pacientes la prueba cutánea del PPD (derivado proteico purificado de la tuberculina) generalmente tiene el resultado de una induración superior a 10 mm de diámetro. La velocidad de sedimentación globular habitualmente es normal. El diagnóstico definitivo se logra mediante la toma de tejido óseo, ya sea por biopsia a cielo abierto o por biopsia por punción, para estudio microbiológico e histopatológico. Una tinción de Ziehl-Nielsen positiva para bacilos ácido-alcohol resistentes (BAAR) puede ser diagnóstica, así como los hallazgos histopatológicos de granulomas con necrosis caseosa y células gigantes de Langerhans; no obstante, el diagnóstico final se logra con el aislamiento de Mycobacterium tuberculosis; en este momento lograr el aislamiento microbiológico es importante debido a la necesidad de contar con la sensibilidad antimicrobiana de la bacteria y así descartar casos de tuberculosis multirresistente.

Contenido | Anterior | Siguiente

Copyright © 2005 Dr. Scope. Derechos Reservados.
Diseño y Programación: Educación Médica Contínua