En
los casos de afección ósea con frecuencia se requiere debridación
quirúrgica.
Coccidioidomicosis. La infección primaria
por Coccidioides immitis puede acompañarse de artritis, con
manifestaciones de dolor tanto a la palpación como espontáneo en
la articulación afectada y aumento de volumen de la misma. Este
es un cuadro transitorio, como la mayoría de las manifestaciones
de la infección primaria. Algunos pacientes no se recuperan de la
infección primaria y los síntomas óseos y articulares pueden ser
las manifestaciones iniciales de una enfermedad crónica. Los signos
clínicos son dolor, aumento de volumen y abscesos. La coccidioidomicosis
diseminada en ocasiones infecta articulaciones o la columna vertebral.
Con mayor frecuencia ataca articulaciones grandes, como cadera,
rodilla y hombro. La infección afecta la metáfisis de huesos largos
tubulares y prominencias óseas. Cuando están infectados los cuerpos
vertebrales, no hay afección del disco vertebral. Las lesiones suelen
ser radiolúcidas y bien delimitadas, sin esclerosis ni secuestros.
El diagnóstico depende de identificar las esférulas de Coccidioides
immitis en el estudio histopatológico del material de biopsia
o de aislar al hongo mediante cultivo. El tratamiento consiste en
la administración de anfotericina B.
PRONÓSTICO Y COMPLICACIONES
En los casos de osteomielitis aguda de origen hematógeno, el pronóstico
para una curación completa es excelente, la tasa de curación de
esta infección es de 90 a 95%. Las complicaciones en este tipo de
osteomielitis, tanto en niños como en adultos, son poco frecuentes;
éstas incluyen bacteremia y artritis séptica. También se pueden
observar reacciones adversas a los antibióticos utilizados e infecciones
asociadas a los catéteres intravenosos. Las principales complicaciones
de la osteomielitis aguda es la evolución a la cronicidad de la
infección o bien la falta de unión de la fractura que
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condicionó
el proceso infeccioso. Más de 60% de los pacientes con osteomielitis
secundaria a un foco infeccioso contiguo curan después de completar
un esquema adecuado de tratamiento. La secuela más frecuente en
estos pacientes es la recurrencia de la infección.
En el caso de la osteomielitis crónica la complicación
más común que se observa es la extensión de la infección, principalmente
hacia los tejidos blandos circundantes. Con frecuencia se observa
la presencia de una fístula cutánea, con el drenaje intermitente
pero constante de material necrótico o purulento. En los casos de
pacientes con enfermedades debilitantes de fondo, como diabetes
mellitus, la infección de los tejidos blandos se puede extender
y producirse infecciones extensas que ponen en peligro la vida del
paciente. Sobre todo en niños, pueden ocurrir complicaciones devastadoras,
como fracturas patológicas, daño a los centros de crecimiento epifisiario,
anormalidades en el crecimiento del hueso afectado o de la articulación
adjunta. Otra secuela frecuente de la osteomielitis crónica, es
la afección sobre la función de la extremidad o articulación afectada,
quedando con frecuencia deformidad y limitación. Las anormalidades
funcionales pueden llevar a limitaciones físicas tan importantes
que imposibiliten el trabajo productivo del individuo afectado.
El carcinoma de células escamosas en pacientes con osteomielitis
crónica es raro, pero ocurre con una frecuencia suficiente como
para tener que ser considerada esta posibilidad. El desarrollo de
amiloidosis ha sido informado en pacientes con osteomielitis crónica.
En los pacientes con prótesis la complicación
más importante es la necesidad de retirar la misma y por lo tanto
el fracaso del tratamiento por el cual se indicó la prótesis articular
u ósea. En muchos pacientes, la infección de la prótesis por si
misma, lleva a la disfunción del artefacto protésico y así al fracaso
del procedimiento ortopédico realizado.
Entre 5 y 10% de los pacientes afectados por una
osteomielitis vertebral se han observado secuelas neurológicas permanentes.
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En
los casos de osteomielitis aguda de origen hematógeno, el pronóstico
para una curación completa es excelente, la tasa de curación
de esta infección es de 90 a 95%.
Las principales complicaciones de la osteomielitis aguda es la evolución
a la cronicidad de la infección o bien la falta de unión
de la fractura que condicionó el proceso infeccioso.
En el caso de la osteomielitis crónica la complicación
más común que se observa es la extensión de la
infección principalmente hacia los tejidos blandos circundantes.
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