PAC INFECTO-1 A3

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En los casos de afección ósea con frecuencia se requiere debridación quirúrgica.

   Coccidioidomicosis. La infección primaria por Coccidioides immitis puede acompañarse de artritis, con manifestaciones de dolor tanto a la palpación como espontáneo en la articulación afectada y aumento de volumen de la misma. Este es un cuadro transitorio, como la mayoría de las manifestaciones de la infección primaria. Algunos pacientes no se recuperan de la infección primaria y los síntomas óseos y articulares pueden ser las manifestaciones iniciales de una enfermedad crónica. Los signos clínicos son dolor, aumento de volumen y abscesos. La coccidioidomicosis diseminada en ocasiones infecta articulaciones o la columna vertebral. Con mayor frecuencia ataca articulaciones grandes, como cadera, rodilla y hombro. La infección afecta la metáfisis de huesos largos tubulares y prominencias óseas. Cuando están infectados los cuerpos vertebrales, no hay afección del disco vertebral. Las lesiones suelen ser radiolúcidas y bien delimitadas, sin esclerosis ni secuestros. El diagnóstico depende de identificar las esférulas de Coccidioides immitis en el estudio histopatológico del material de biopsia o de aislar al hongo mediante cultivo. El tratamiento consiste en la administración de anfotericina B.

PRONÓSTICO Y COMPLICACIONES

En los casos de osteomielitis aguda de origen hematógeno, el pronóstico para una curación completa es excelente, la tasa de curación de esta infección es de 90 a 95%. Las complicaciones en este tipo de osteomielitis, tanto en niños como en adultos, son poco frecuentes; éstas incluyen bacteremia y artritis séptica. También se pueden observar reacciones adversas a los antibióticos utilizados e infecciones asociadas a los catéteres intravenosos. Las principales complicaciones de la osteomielitis aguda es la evolución a la cronicidad de la infección o bien la falta de unión de la fractura que
condicionó el proceso infeccioso. Más de 60% de los pacientes con osteomielitis secundaria a un foco infeccioso contiguo curan después de completar un esquema adecuado de tratamiento. La secuela más frecuente en estos pacientes es la recurrencia de la infección.
   En el caso de la osteomielitis crónica la complicación más común que se observa es la extensión de la infección, principalmente hacia los tejidos blandos circundantes. Con frecuencia se observa la presencia de una fístula cutánea, con el drenaje intermitente pero constante de material necrótico o purulento. En los casos de pacientes con enfermedades debilitantes de fondo, como diabetes mellitus, la infección de los tejidos blandos se puede extender y producirse infecciones extensas que ponen en peligro la vida del paciente. Sobre todo en niños, pueden ocurrir complicaciones devastadoras, como fracturas patológicas, daño a los centros de crecimiento epifisiario, anormalidades en el crecimiento del hueso afectado o de la articulación adjunta. Otra secuela frecuente de la osteomielitis crónica, es la afección sobre la función de la extremidad o articulación afectada, quedando con frecuencia deformidad y limitación. Las anormalidades funcionales pueden llevar a limitaciones físicas tan importantes que imposibiliten el trabajo productivo del individuo afectado. El carcinoma de células escamosas en pacientes con osteomielitis crónica es raro, pero ocurre con una frecuencia suficiente como para tener que ser considerada esta posibilidad. El desarrollo de amiloidosis ha sido informado en pacientes con osteomielitis crónica.
   En los pacientes con prótesis la complicación más importante es la necesidad de retirar la misma y por lo tanto el fracaso del tratamiento por el cual se indicó la prótesis articular u ósea. En muchos pacientes, la infección de la prótesis por si misma, lleva a la disfunción del artefacto protésico y así al fracaso del procedimiento ortopédico realizado.
   Entre 5 y 10% de los pacientes afectados por una osteomielitis vertebral se han observado secuelas neurológicas permanentes.
En los casos de osteomielitis aguda de origen hematógeno, el pronóstico para una curación completa es excelente, la tasa de curación de esta infección es de 90 a 95%.

Las principales complicaciones de la osteomielitis aguda es la evolución a la cronicidad de la infección o bien la falta de unión de la fractura que condicionó el proceso infeccioso.

En el caso de la osteomielitis crónica la complicación más común que se observa es la extensión de la infección principalmente hacia los tejidos blandos circundantes.

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