MANIFESTACIONES
CLÍNICAS
Con anterioridad se pensaba que la artritis séptica era una enfermedad
de niños; actualmente, aunque los casos pediátricos son más frecuentes,
este tipo de infección no es exclusiva de individuos en este grupo
de edad. Las manifestaciones clínicas en niños dependen de la edad.
En neonatos o lactantes menores, una pseudoparálisis puede ser la
única manifestación. Los lactantes con afección de la articulación
de cadera con frecuencia adquieren una posición «de rana», con abducción
y rotación externa de la extremidad afectada. En menores de un año,
la enfermedad suele ser monoarticular y afecta articulaciones grandes,
principalmente cadera, hombro o rodilla; los datos clínicos comprenden
inflamación, dolor y eritema de la articulación, con limitación
en la movilización de la extremidad afectada. Los niños mayores
de un año habitualmente se presentan con fiebre y datos clásicos
de inflamación articular. Un adulto previamente sano puede iniciar
con fiebre, escalofríos y dolor en una o más articulaciones; las
manifestaciones clásicas de calor, hiperemia, inflamación y dolor
frecuentemente son encontradas a nivel de la articulación afectada.
Desde el punto de vista clínico, un caso no complicado, en un paciente
previamente sano, no ofrece dificultad diagnóstica. Las infecciones
del hombro o de la cadera son de difícil diagnóstico, debido a que
la gran cantidad de músculo que recubre estas articulaciones impide
la
|
observación de los datos clínicos de artritis.
Se debe realizar una historia clínica cuidadosa,
buscando el antecedente de infección primaria a nivel de piel, oído,
aparato respiratorio o genitourinario que haya sido el punto de
origen de la infección articular. También se debe buscar de manera
dirigida si existe el antecedente de un traumatismo previo en la
articulación afectada. Los adultos con mayor riesgo para desarrollar
una artritis infecciosa son aquellos con infecciones distantes a
nivel de tubo digestivo o de vías urinarias, edad avanzada, padecimientos
crónicos, artritis reumatoide y pacientes en tratamiento con esteroides,
citotóxicos o radiación. En la exploración física se encuentra dolor
a nivel de un hueso o una articulación y disminución de la movilidad,
activa o pasiva, de la extremidad. En niños, el diagnóstico diferencial
deber hacerse con fiebre reumática y con artritis reumatoide juvenil.
Los hallazgos de una velocidad de sedimentación globular aumentada
además de leucocitosis en la biometría hemática, pueden ayudar al
diagnóstico. Las articulaciones más frecuentemente afectadas en
diversas series de pacientes de artritis séptica se muestran en
el cuadro 12.
En la artritis gonocócica se observan dos formas
clínicas, la primera de ellas es una afección monoarticular, cursan
con bacteremia asintomática, sin fiebre ni escalofríos y son raras
las manifestaciones cutáneas como las pápulas eritematosas rodeadas
de una lesión hemorrágica.
|
|
En menores de un año, la enfermedad suele ser monoarticular
y afecta articulaciones grandes, principalmente cadera, hombro o rodilla;
los datos clínicos comprenden inflamación, dolor y eritema
de la articulación, con limitación en la movilización
de la extremidad afectada.
En la artritis gonocócica se observan dos formas clínicas,
la primera de ellas es una afección monoarticular, cursan con
bacteremia asintomática, sin fiebre ni escalofríos y
son raras las manifestaciones cutáneas. |