PAC INFECTO-1 A3

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En las infecciones por Neisseria gonorrhoeae, el tratamiento será a base de penicilina sódica cristalina; estas infecciones ocurren en individuos con vida sexual activa.

Una vez establecido el tratamiento es esperado que en la primera semana se obtenga control, tanto de las manifestaciones sistémicas, como de las locales.

El pronóstico en pacientes manejados adecuadamente es excelente, habiendo una recuperación total de la función y sin quedar secuelas en la articulación afectada.

El drenaje quirúrgico sobre todo se emplea en las infecciones de hombro o de cadera en la infancia.
En niños mayores de diez años, S. aureus es el agente etiológico más frecuente, por lo que el tratamiento empírico inicial siempre debe ser con una penicilina penicilinasa resistente. En las infecciones por Neisseria gonorrhoeae, el tratamiento será a base de penicilina sódica cristalina; estas infecciones ocurren en individuos con vida sexual activa.
   Todos los tratamientos deben administrase de manera inicial por vía intravenosa; de acuerdo a la evolución observada en los pacientes, se podrá evaluar el cambio a la vía oral si después de cuando menos una semana de tratamiento intravenoso el paciente ha tenido una buena respuesta. La colocación de un catéter intravenoso permanente para continuar el tratamiento intravenoso en el domicilio del paciente, es otra opción para finalizar el esquema de tratamiento establecido. La duración del tratamiento continúa siendo empírica; un curso de cuatro semanas se considera como norma útil, aunque arbitraria; en todo caso se ha considerado que la duración del tratamiento dependerá del microorganismo aislado. Una infección ocasionada por S. aureus o por bacilos Gram negativos debe ser tratada por un mínimo de cuatro semanas, mientras que infecciones ocasionadas por H. influenzae tipo b o por Neisseria gonorrhoeae sólo requerirán de dos semanas de tratamiento. Algunos esquemas de tratamiento de la artritis séptica en adultos se muestran el cuadro 17.
   El drenaje quirúrgico sobre todo se emplea en las infecciones de hombro o de cadera en la infancia, en que el mejor resultado terapéutico se obtiene mediante una incisión quirúrgica con descompresión de la articulación para conservar el aporte sanguíneo de la epífisis del fémur. En estos casos el drenaje articular, mediante cirugía abierta, es particularmente importante debido al incremento de la presión intraarticular que ocurre, condición que compromete la circulación de la articulación, lo que puede resultar en una necrosis avascular de la cabeza del fémur y en la destrucción del espacio
articular. Otra indicación para procedimientos quirúrgicos, es la realización de una punción articular, para la obtención de líquido sinovial, el cual es un procedimiento de suma importancia para establecer el diagnóstico de artritis de origen infeccioso.
   Una vez establecido el tratamiento es esperado que en la primera semana se obtenga control, tanto de las manifestaciones sistémicas, como de las locales. El resultado del tratamiento se puede evaluar con la respuesta clínica y con el estudio periódico del líquido sinovial, en el cual se espera encontrar una disminución progresiva del número de leucocitos PMN y tanto la tinción de Gram como los cultivos deben negativizarse. Varios puntos deben revisarse si la evolución clínica o de laboratorio no es satisfactoria; entre ellos están: la precisión del diagnóstico, la cobertura antimicrobiana, la sensibilidad de las bacterias, dosis e intervalo de los agentes antiinfecciosos utilizados, presencia de tejido necrótico o desvitalizado, existencia de cuerpos extraños o la necesidad de drenaje quirúrgico.

PRONÓSTICO

El pronóstico en pacientes manejados adecuadamente es excelente, habiendo una recuperación total de la función y sin quedar secuelas en la articulación afectada. Una duración prolongada de las manifestaciones clínicas antes del inicio del tratamiento específico y los casos que ocurren en niños menores de un año, son los dos factores más importantes que predicen un resultado adverso de la infección articular. Entre más tiempo pase entre el inicio del cuadro clínico y el establecimiento de las medidas terapéuticas y una edad menor en los individuos afectados, es mayor el número de complicaciones y secuelas que se presentan, como son: la progresión de la infección a osteomielitis, dislocación permanente de la articulación, disminución de la movilidad de la articulación y artrodesis.

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