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En
las infecciones por Neisseria gonorrhoeae, el tratamiento
será a base de penicilina sódica cristalina; estas
infecciones ocurren en individuos con vida sexual activa.
Una vez establecido el tratamiento es esperado que en la primera
semana se obtenga control, tanto de las manifestaciones sistémicas,
como de las locales.
El pronóstico en pacientes manejados adecuadamente es excelente,
habiendo una recuperación total de la función y sin
quedar secuelas en la articulación afectada.
El drenaje quirúrgico sobre todo se emplea en las infecciones
de hombro o de cadera en la infancia.
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En niños mayores de diez años, S. aureus es el agente etiológico
más frecuente, por lo que el tratamiento empírico inicial siempre
debe ser con una penicilina penicilinasa resistente. En las infecciones
por Neisseria gonorrhoeae, el tratamiento será a base de
penicilina sódica cristalina; estas infecciones ocurren en individuos
con vida sexual activa.
Todos los tratamientos deben administrase de manera
inicial por vía intravenosa; de acuerdo a la evolución observada
en los pacientes, se podrá evaluar el cambio a la vía oral si después
de cuando menos una semana de tratamiento intravenoso el paciente
ha tenido una buena respuesta. La colocación de un catéter intravenoso
permanente para continuar el tratamiento intravenoso en el domicilio
del paciente, es otra opción para finalizar el esquema de tratamiento
establecido. La duración del tratamiento continúa siendo empírica;
un curso de cuatro semanas se considera como norma útil, aunque
arbitraria; en todo caso se ha considerado que la duración del tratamiento
dependerá del microorganismo aislado. Una infección ocasionada por
S. aureus o por bacilos Gram negativos debe ser tratada por
un mínimo de cuatro semanas, mientras que infecciones ocasionadas
por H. influenzae tipo b o por Neisseria gonorrhoeae
sólo requerirán de dos semanas de tratamiento. Algunos esquemas
de tratamiento de la artritis séptica en adultos se muestran el
cuadro 17.
El drenaje quirúrgico sobre todo se emplea en
las infecciones de hombro o de cadera en la infancia, en que el
mejor resultado terapéutico se obtiene mediante una incisión quirúrgica
con descompresión de la articulación para conservar el aporte sanguíneo
de la epífisis del fémur. En estos casos el drenaje articular, mediante
cirugía abierta, es particularmente importante debido al incremento
de la presión intraarticular que ocurre, condición que compromete
la circulación de la articulación, lo que puede resultar en una
necrosis avascular de la cabeza del fémur y en la destrucción del
espacio
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articular. Otra indicación para procedimientos quirúrgicos, es la
realización de una punción articular, para la obtención de líquido
sinovial, el cual es un procedimiento de suma importancia para establecer
el diagnóstico de artritis de origen infeccioso.
Una vez establecido el tratamiento es esperado
que en la primera semana se obtenga control, tanto de las manifestaciones
sistémicas, como de las locales. El resultado del tratamiento se
puede evaluar con la respuesta clínica y con el estudio periódico
del líquido sinovial, en el cual se espera encontrar una disminución
progresiva del número de leucocitos PMN y tanto la tinción de Gram
como los cultivos deben negativizarse. Varios puntos deben revisarse
si la evolución clínica o de laboratorio no es satisfactoria; entre
ellos están: la precisión del diagnóstico, la cobertura antimicrobiana,
la sensibilidad de las bacterias, dosis e intervalo de los agentes
antiinfecciosos utilizados, presencia de tejido necrótico o desvitalizado,
existencia de cuerpos extraños o la necesidad de drenaje quirúrgico.
PRONÓSTICO
El pronóstico en pacientes manejados adecuadamente es excelente,
habiendo una recuperación total de la función y sin quedar secuelas
en la articulación afectada. Una duración prolongada de las manifestaciones
clínicas antes del inicio del tratamiento específico y los casos
que ocurren en niños menores de un año, son los dos factores más
importantes que predicen un resultado adverso de la infección articular.
Entre más tiempo pase entre el inicio del cuadro clínico y el establecimiento
de las medidas terapéuticas y una edad menor en los individuos afectados,
es mayor el número de complicaciones y secuelas que se presentan,
como son: la progresión de la infección a osteomielitis, dislocación
permanente de la articulación, disminución de la movilidad de la
articulación y artrodesis.
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