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Hacia
mediados del siglo XIX Nelaton introdujo el término osteomielitis
al establecer una diferencia entre la inflamación de hueso cortical
(osteítis) y la inflamación de la médula ósea (osteomielitis). Aunque
la osteomielitis a menudo se origina en la porción medular de los
huesos tubulares, en general se considera que el término significa
infección tanto de la porción cortical como de la medular del hueso.
La osteomielitis es una infección caracterizada por la destrucción
progresiva inflamatoria del hueso, con necrosis y formación de hueso
nuevo en oposición e involucra los diferentes componentes óseos:
periostio, cavidad medular y hueso cortical. El diagnóstico y tratamiento
tempranos usualmente llevan a la resolución completa de la infección;
no obstante, un retraso en el diagnóstico o una terapéutica inadecuada
pueden ocasionar el desarrollo de una infección crónica, la que
persiste por años, acompañándose de pérdida de la estructura normal
del hueso y consecuentemente con alteraciones en la función. La
osteomielitis crónica es una infección debilitante con un impacto
substancial sobre la calidad de vida de los individuos afectados,
ya que conlleva repercusiones de tipo físico, social, laboral y
económico.
La osteomielitis se clasifica de acuerdo a varios
criterios: 1) por la vía de adquisición en: hematógena, secundaria
a un foco contiguo de infección o debida a insuficiencia vascular;
2) por la localización anatómica en: medular, superficial, localizada
o difusa; 3) por el tiempo de evolución en: aguda y crónica y 4)
de acuerdo a la condición de fondo del paciente en: infección en
un individuo normal, en uno localmente comprometido o en uno sistémicamente
afectado. La clasificación más común es la descrita en el punto
número uno. En niños menores de 16 años la infección hematógena
representa el origen de cerca de 90% de los casos; este tipo de
osteomielitis ocurre como complicación de una bacteremia y comparte
diversas
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características con la artritis séptica. En el caso de osteomielitis
debida a infección contigua o a insuficiencia vascular, existen
diferencias en relación al tipo de población en riesgo, los huesos
involucrados, los agentes etiológicos, el manejo terapéutico y el
pronóstico.
Se han identificado diferente factores que favorecen
el desarrollo de osteomielitis; entre los más importantes se encuentra
la presencia de cuerpos extraños a nivel del sistema esquelético,
como prótesis ortopédicas o material de fijación de fracturas. Los
traumatismos son condiciones predisponente muy importantes; por
una parte favorecen el ingreso de microorganismos al tejido óseo
y por otra, ocasionan el desarrollo de fracturas, las que son el
punto de origen más común del proceso infeccioso. Las condiciones
generales que alteran los mecanismos de defensa de los pacientes,
como son las enfermedades crónicas debilitantes o los problemas
de inmunocompromiso, favorecen del desarrollo de osteomielitis por
microorganismos especiales, como Salmonella sp o Pseudomonas
aeruginosa. En años recientes el incremento en el uso de drogas
de administración intravenosa ha permitido que se desarrollen formas
poco comunes de osteomielitis como clavicular o de columna vertebral.
EPIDEMIOLOGÍA
Hasta el inicio del siglo XX no se tenía información de tipo epidemiológico
sobre las infecciones óseas o articulares; para estos años los informes
en la literatura médica principalmente describían la clínica del
padecimiento. Para principios de nuestro siglo la osteomielitis
estaba caracterizada como una enfermedad infecciosa, con un cuadro
clínico específico, producida principalmente por estafilococos,
siendo los niños los principalmente afectados; los traumatismos
estaban frecuentemente asociados al desarrollo de la enfermedad.
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La
osteomielitis es una infección caracterizada por la destrucción
progresiva inflamatoria del hueso, con necrosis y formación
de hueso nuevo en oposición e involucra los diferentes componentes
óseos: periostio, cavidad medular y hueso cortical.
Se han identificado diferente factores que favorecen el desarrollo
de osteomielitis; entre los más importantes se encuentra la
presencia de cuerpos extraños a nivel del sistema esquelético,
como prótesis ortopédicas o material de fijación
de fracturas.
La osteomielitis crónica es una infección debilitante
con un impacto substancial sobre la calidad de vida de los individuos
afectados, ya que conlleva repercusiones de tipo físico, social,
laboral y económico. |