PAC INFECTO-1 A3

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Una estimación conservadora de la incidencia de infecciones en pacientes sometidos al reemplazo total de una articulación o intervenidos para la fijación interna de una fractura, indica que ésta es cercana a 200 casos por 10 000 operados; incidencia 10 veces superior a la osteomielitis hematógena y 100 veces mayor a la incidencia de tuberculosis ósea o articular. Para reducir la incidencia de las infecciones osteoarticulares de origen nosocomial, el énfasis se ha puesto en reducir la carga bacteriana en los tejidos durante el procedimiento quirúrgico, esto mediante la utilización de antibióticos profilácticos, el empleo de mejores técnicas de asepsia preoperatoria y la mejoría en el ambiente de los quirófanos, utilizando procedimientos que limpien el aire circulante en los mismos.

MODELOS ANIMALES EN LA OSTEOMIELITIS

Para el mejor entendimiento de la patogenia y la fisiopatología de esta infección se han desarrollado diversos modelos animales. Mediante estudios de este tipo, se han investigado diferentes hipótesis sobre la patogénesis de la infección, localización de la afección ósea, participación de diferentes microorganismos, papel que juega el sistema inmune en el control de la infección ósea y la estandarización de métodos diagnósticos por imagen. Los animales que se han utilizado en estos modelos son: conejos, perros, ratas, cobayos y pollos.
   Los primeros intentos del estudio de osteomielitis en animales se realizaron hacia fines del siglo XIX, mediante la administración intravenosa de Staphylococcus aureus a conejos. Algunos investigadores lograron la formación de abscesos óseos mediante la inyección intravenosa de estafilococos atenuados. La mayoría de autores no logró simular la infección progresiva medular en humanos, ya que con inóculos bacterianos grandes los animales fallecían y con dosis menores sólo se lograba producir artritis supurativa. Los modernos modelos animales surgen a partir de los últimos 20 años. El primer modelo que simuló una osteomielitis en humanos se logró hacia 1970; se utilizaron conejos blancos Nueva Zelanda de 4 a 4.5 libras, a los cuales se les inoculó a nivel de la médula ósea
de la tibia 0.1 ml de una suspención bacteriana formada con solución salina y morrhuate sódico (aceite de pescado que contiene una gran cantidad de ácidos grasos) al 5%. Como bacteria se utilizó la cepa SMH de S. aureus, la cual había sido obtenida de un niño con osteomielitis. La inoculación de 10 x 6.48 S. aureus cepa SMH, llevó al desarrollo de osteomielitis en el 90% de los conejos sobrevivientes entre 60 y 180 días después de la inoculación.

INFORMACIÓN PROPORCIONADA POR LOS MODELOS ANIMALES

Los estudios de patogénesis en estos modelos, permitieron identificar que la osteomielitis hematógena tiene un origen multifactorial, en la cual diversos factores, como una alteración en la función de células fagocíticas, la pérdida en la continuidad de los endotelios, una disminución en el flujo sanguíneo capilar, la disminución en las concentraciones tisulares de oxígeno, la exposición de la colágena a microorganismos o la acción de los metabolitos del ácido araquidónico, juegan papeles significativos para el desarrollo de la infección. Los modelos en aves simulan la osteomielitis en niños; estos estudios mostraron que la lesión observable más temprana es ocasionada por los estafilococos a nivel del cartílago de crecimiento; este cartílago forma parte de la pared de los capilares metafisiarios, de tal manera que la continuidad del endotelio capilar se pierde. Pequeñas áreas de cartílago infectado fueron visibles a las 24 horas de la inoculación experimental, éstas fueron seguidas por infiltración de PMN, necrosis y en ocasiones por la formación de secuestros.
   A principios de los años 80’s se demostró en conejos que la fractura de la tibia ocasionaba la producción y secreción de prostaglandina E (PGE) y de prostaglandina F (PGF) y que el salicilato al 2%, un inhibidor de la ciclooxigenasa, disminuía los cambios radiográficos. Otros estudios mostraron que el ibuprofen, otro inhibidor de la ciclooxigenasa, en los casos de osteomielitis de tibia por S. aureus en ratas, disminuía la producción de PGE2, además de disminuir los datos radiográficos y patológicos de infección.
Para reducir la incidencia de las infecciones osteoarticulares de origen nosocomial, el énfasis se ha puesto en reducir la carga bacteriana en los tejidos durante el procedimiento quirúrgico, esto mediante la utilización de antibióticos profilácticos, el empleo de mejores técnicas de asepsia preoperatoria y la mejoría en el ambiente de los quirófanos.


Los estudios de patogénesis en estos modelos, permitieron identificar que la osteomielitis hematógena tiene un origen multifactorial, en la cual diversos factores, como una alteración en la función de células fagocíticas, la pérdida en la continuidad de los endotelios, la disminución en las concentraciones tisulares de oxígeno, la exposición de la colágena a microorganismos o la acción de los metabolitos del ácido araquidónico, juegan papeles significativos para el desarrollo de la infección.

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