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La
infección por toxoplasma tiene manifestaciones clínicas
diversas e inespecíficas por lo tanto es difícil poder
precisar el diagnóstico con certeza, por lo anterior se debe
ser muy cuidadoso en el diagnóstico diferencial de una gran
variedad de presentaciones clínicas. Por esta razón
el diagnóstico la gran mayoría de las veces se debe
basar en las pruebas inmunológicas.
Recientemente se ha introducido la prueba de anticuerpos fluorescentes
IgM-AF y ha demostrado ser de gran utilidad en el diagnóstico
de la toxoplasmosis aguda. Los títulos de anticuerpos medidos
por IgM-AF se positivizan en la primera o segunda semana de infección
y persisten positivos sólo semanas o meses, lo cual permite
establecer el diagnóstico de toxoplasmosis reciente con una
sola determinación significativamente elevada (más
de 1: 80).
Reacción en cadena de la polimerasa. Recientemente la amplificación
por PCR para la detección del DNA de T. gondii en líquidos
y tejidos orgánicos ha diagnosticado de manera efectiva toxoplasmosis
congénita y ocular diseminada. La PCR tiene el potencial
de revolucionar el diagnóstico de infección intrauterina
por toxoplasma, posibilitando el diagnóstico precoz y evitando
los procedimientos invasivos en el feto.
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Diagnóstico
La infección por toxoplasma tiene manifestaciones clínicas diversas
e inespecíficas por lo tanto es difícil poder precisar el diagnóstico
con certeza, por lo anterior se debe ser muy cuidadoso en el diagnóstico
diferencial de una gran variedad de presentaciones clínicas. Por
esta razón el diagnóstico la gran mayoría de las veces se debe basar
en las pruebas inmunológicas. Las pruebas serológicas son las piedra
angular en el diagnóstico de la toxoplasmosis. Sin embargo, la infección
aguda se diagnostica por el aislamiento del toxoplasma de la sangre
o los líquidos corporales, la demostración de trofozoítos en cortes
histológicos de tejido o en preparados citológicos de líquidos corporales.
La más utilizada es la prueba de Sabin y Felman; es
la prueba de referencia, contra la que se evalúan otros métodos.
Es una prueba de neutralización sensible y específica en la que
los microorganismos son destruidos en presencia de anticuerpos y
complemento. También se dispone de una prueba de hemaglutinación
indirecta. Todas ellas miden anticuerpos de la clase IgG y se vuelven
positivas de una a tres semanas después del comienzo de la infección,
debido a que los anticuerpos persisten circulando durante años después
de la infección. El diagnóstico depende de la seroconversión o de
una elevación de los títulos cuatro veces por encima de los basales.
La prueba de hemaglutinación indirecta no debe ser utilizada para
el diagnóstico de toxoplasmosis congénita, por que puede dar resultados
falsos negativos en casos comprobados de infección. Tampoco debe
ser usada para el diagnóstico de infección aguda en embarazadas,
dado que hay demora en el aumento de los títulos. En la prueba de
fijación de complemento los anticuerpos aparecen varias semanas
más tarde que los anticuerpos de la prueba de Sabin-Felman, aunque
los resultados de la prueba
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de
fijación del complemento pueden permanecer positivos durante años.
Un resultado positivo de una prueba de fijación de complemento no
asegura que la infección sea aguda ni un resultado negativo excluye
la infección. Actualmente esta prueba ya no se utiliza por estas
variables que presenta.
Recientemente se ha introducido la prueba de anticuerpos
fluorescentes IgM-AF y ha demostrado ser de gran utilidad en el
diagnóstico de la toxoplasmosis aguda. Los títulos de anticuerpos
medidos por IgM-AF se positivizan en la primera o segunda semana
de infección y persisten positivos sólo semanas o meses, lo cual
permite establecer el diagnóstico de toxoplasmosis reciente con
una sola determinación significativamente elevada (más de 1: 80).
Prueba de aglutinación. Utiliza trofozoítos
enteros preservados en formalina que detecta anticuerpos IgG. La
prueba es muy sensible para los anticuerpos IgM y los anticuerpos
IgM naturales provocan aglutinación inespecífica en los sueros que
dan resultados negativos cuando son investigados con la prueba de
Sabin-Felman e IFA. El método es exacto, simple de realizar, económico
y excelente para la evaluación de embarazadas. Este método no debe
ser utilizado para la determinación de anticuerpos tipo IgM.
Reacción en cadena de la polimerasa. Recientemente
la amplificación por PCR para la detección del DNA de T. gondii
en líquidos y tejidos orgánicos ha diagnosticado de manera efectiva
toxoplasmosis congénita y ocular diseminada. La PCR tiene el potencial
de revolucionar el diagnóstico de infección intrauterina por toxoplasma,
posibilitando el diagnóstico precoz y evitando los procedimientos
invasivos en el feto. La PCR ha permitido la detección de DNA de
T. gondii en tejido cerebral, LCR y sangre de pacientes con
SIDA.
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