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Tratamiento
Dependerá de la localización y la extensión de la lesión; cuando
son grandes se utilizan preparados de antimonio pentavalente. Se
ha empleado la pentamilina y la anfotericina B cuando los casos
fracasan a la terapia con antimonio. Se ha recurrido a la aplicación
tópica de paramomicina para el tratamiento de infecciones cutáneas
y se ha mencionado la utilidad del ketoconazol a dosis de 200 -
400 mg/día durante seis semanas.
Leishmaniasis cutánea del Nuevo Mundo
También denominada leishmaniasis americana, está difundida
en Latinoamérica y los agentes etiológicos son: L. braziliensis,
L. panamensis y L. mexicana. El espectro de la enfermedad comprende
úlceras cutáneas aisladas, localizadas. La leishmaniasis cutánea
difusa debida a L. braziliensis es la única forma de leishmaniasis
cutánea americana con elevada mortalidad. En este trastorno el compromiso
de la nariz, la cavidad oral y la faringe es a veces tan destructivo
y mutilante que el individuo no puede comer. Sin embargo la variedad
de manifestaciones dermatológicas varían de pequeñas lesiones costrosas,
secas a grandes lesiones anteriormente descritas.
De las leishmaniasis cutáneas, la más importante
en nuestro medio es la úlcera de los chicleros; el artrópodo trasmisor
es del género Phebotomus y las lesiones se caracterizan por
la aparición de una pápula que evoluciona a nódulo y luego ulcera
el pabellón auricular; la evolución es muy crónica.
Tratamiento
Los fármacos de primera elección son los compuestos de antimonio
pentavalente; la mayor experiencia en Latinoamérica ha sido con
antimoniaco de meglumina. Se han empleado diversos esquemas terapéuticos:
20 mg/kg de peso durante 20 días. Los pacientes que no responden
pueden ser tratados con anfotericina B o bien el isetianato
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de
pentamida; recientemente se ha utilizado el interferón gamma recombinante.
Se han administrado otros fármacos como el itraconazol y el alopurinol;
sin embargo la experiencia no es aún suficiente con estos medicamentos.
PALUDISMO
Esta enfermedad ha afectado a la humanidad durante milenios y continua
haciéndolo hoy en día. En 1897 hace 100 años Sir Ronald Ross encontró
que el mosquito Anopheles era el enemigo a vencer y pensó
que la erradicación del paludismo sería asunto de pocos años. Sin
embargo un siglo después el impacto de la infección sigue en aumento.
En 1981 la (OMS) comunicó la muerte de 1.5 a 2.7 millones de individuos,
sobre todo niños; entre 300 y 500 millones de seres humanos sufren
las consecuencias de la infección y un tercio de la humanidad vive
en zonas de riesgo de contraerla. Si bien 9 de cada 10 casos de
muerte ocurren en países Africanos, América Latina tiene una cuota
importante de infecciones palúdicas. Es una enfermedad causada por
uno o más de los cuatro plasmodios que infectan a los seres humanos:
P. falciparum, P. vivax, P. ovale y P. malariae. El hombre
actúa como huésped intermediario reservorio y en el Plasmodium
realiza dos ciclos esquisogónicos: el exoeritrocítico y el eritrocítico.
El ciclo sexudado se inicia en el hombre pero se realiza en el mosquito
del género Anopheles los cuales siendo huéspedes definitivos
actúan como transmisores. Solo la hembra es hematófaga y por lo
tanto sólo ella es la transmisora. Otra vía de adquirir el paludismo
es a través de la transfusión sanguínea.
Ciclo biológico
El ciclo exoeritrocítico humano del plasmodium se realiza en las
células hepáticas; por división del núcleo del parásito, se originan
acúmulos de varios millares de criptozoítos que son liberados al
romperse la célula huésped. Los criptozoítos pueden invadir nuevas
células hepáticas para continuar el ciclo exoeritrocítico.
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En
1981 la (OMS) comunicó la muerte de 1.5 a 2.7 millones de individuos,
sobre todo niños; entre 300 y 500 millones de seres humanos
sufren las consecuencias de la infección y un tercio de la
humanidad vive en zonas de riesgo de contraerla. Si bien 9 de cada
10 casos de muerte ocurren en países Africanos, América
Latina tiene una cuota importante de infecciones palúdicas.
El espectro de la enfermedad comprende úlceras cutáneas
aisladas, localizadas. La leishmaniasis cutánea difusa debida
a L. braziliensis es la única forma de leishmaniasis cutánea
americana con elevada mortalidad.
De las leishmaniasis cutáneas, la más importante en
nuestro medio es la úlcera de los chicleros; el artrópodo
trasmisor es del género Phebotomus y las lesiones se caracterizan
por la aparición de una pápula que evoluciona a nódulo
y luego ulcera el pabellón auricular; la evolución es
muy crónica. |