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Después
de un prodromo que puede persistir varias horas, el paroxismo tiene
típicamente tres estadios. El primero es un estadio frío
o de escalosfrios, el segundo estadio es caliente y puede persistir
varias horas y coincide con la ruptura de esquizontes; durante ese
periodo, la temperatura aumenta y puede alcanzar los 40° C o mas,
acompañado de diaforesis mínima; los riesgos asociados son convulsiones
febriles y daño cerebral; también se acompaña de taquicardia, hipotensión,
tos, cefalea, dorsalgia, náuseas, dolor abdominal, vómitos, diarrea
y alteraciones del estado de conciencia, así como gran deterioro
del estado general. La esplenomegalia se presenta al final de la
segunda semana, aumentando de tamaño en forma progresiva; puede
haber también hepatomegalia; se presenta además anemia que en ocasiones
puede ser importante y es de tipo hemolítico; la magnitud de la
anemia depende de la especie de Plasmodium y del tiempo de
evolución de la enfermedad. Los hallazgos de laboratorio anormales
reflejan la severidad de la hemólisis; las infecciones por P.
falciparum provocan descensos agudos de la hemoglobina y la
haptoglobina con aumento de la deshidrogenasa láctica y una exagerada
respuesta de los reticulocitos; la trombocitopenia es común; se
presenta insuficiencia renal aguda como complicación y también en
ocasiones se acompaña de coagulación intravascular diseminada, sin
omitir que el paciente puede presentar crisis convulsivas y progresar
al estado de coma. Se estima que es el único Plasmodium capaz
de producir la muerte por sí solo.
Expectativa global
Pese al progreso que se ha logrado contra muchas otras enfermedades
infecciosas, varios factores deberían moderar el optimismo acerca
de la posibilidad de control o erradicación a corto plazo del paludismo.
La farmacorresistencia está aumentando para P. falciparum,
y apareciendo para P. vivax, las bases de la protección contra
la infección y contra la enfermedad no se conocen, las bases biológicas
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de
la capacidad del vector responsable de la transmisión del paludismo
a través de mosquitos se desconocen y la resistencia a insecticidas
entre los mosquitos anofeles responsables de la transmisión del
paludismo esta aumentando. Los expertos tienen opiniones encontradas;
los sociócratas insisten en que el paludismo es una enfermedad social
y que sólo se controlará con mejoras substanciales en el nivel de
vida de las poblaciones afectadas. Los tecnócratas moleculares insisten
en la promesa incumplida de una vacuna anunciada desde hace varias
décadas; los tecnócratas no moleculares ofrecen mosquiteros para
cama impregnados con nuevos insecticidas que impiden la picadura
de los mosquitos. El desarrollo de medicamentos para tratar el paludismo
ha dado pocos resultados sobre todo por la falta de interés de los
grandes consorcios farmacéuticos, para quienes los problemas de
los “pobres” son mal negocio. El único medicamento nuevo fue descubierto
hace casi 30 años por científicos chinos la artemisina, a pesar
de grandes expectativas, para el tratamiento de los casos graves
de paludismo resistentes a la cloroquina los derivados de la artemisina
son tan efectivos como el medicamento tradicional, la quinina, pero
no más.
La historia reciente de la vacunas es más interesante.
En 1988 el inmunólogo colombiano Manuel Patarroyo comunicó al mundo
científico los resultados positivos de la primera vacuna sintética
contra el paludismo desarrollada contra las formas sanguíneas del
parásito. Lamentablemente a medida que la eficacia de la vacuna
ha sido probada en áreas en las que el paludismo es endémico y se
emplean metodologías más sofisticadas para evaluar la efectividad,
se demostró una muy pobre efectividad, solo del 8%. Aun cuando se
compruebe definitivamente que la vacuna Colombiana no es efectiva,
su desarrollo ha sido de enorme utilidad, por que demostró por primera
vez la posibilidad de elaborar una vacuna sintética contra una infección
producida por un protozoario.
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El
paroxismo palúdico es tan característico que es el signo
clínico que define la enfermedad. Después de un prodromo
que puede persistir varias horas, el paroxismo tiene típicamente
tres estadios.
La farmacorresistencia está aumentando para P. falciparum,
y apareciendo para P. vivax, las bases de la
protección contra la infección y contra la enfermedad
no se conocen, las bases biológicas de la capacidad del vector
responsable de la transmisión del paludismo a través
de mosquitos se desconocen y la resistencia a insecticidas entre los
mosquitos anofeles responsables de la transmisión del paludismo
esta aumentando.
Otros grupos han concentrado su interés en vacunas contra la
forma infectante del plasmodio. En 1977 un grupo de investigadores
del Instituto Walter Reed de la Armada Norteamericana, anunciaron
resultados exelentes en seis de siete voluntarios que recibieron una
vacuna sintética y resultaron inmunes al paludismo; la vacuna
contiene la proteína de la cubierta del parásito junto
con un antígeno de la superficie del virus de la hepatitis
B. El éxito al parecer fue el empleo de un adyuvante, sustancia
que aumenta el poder antigénico del antígeno. |