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Otros grupos han concentrado su interés en vacunas contra la forma
infectante del plasmodio. En 1977 un grupo de investigadores del
Instituto Walter Reed de la Armada Norteamericana, anunciaron resultados
exelentes en seis de siete voluntarios que recibieron una vacuna
sintética y resultaron inmunes al paludismo; la vacuna contiene
la proteína de la cubierta del parásito junto con un antígeno de
la superficie del virus de la hepatitis B. El éxito al parecer fue
el empleo de un adyuvante, sustancia que aumenta el poder antigénico
del antígeno. Queda en el futuro demostrar la eficacia de esta vacuna.
Los expertos consideran, sin embargo, que la vacuna realmente exitosa
deberá ser polivalente; es decir, que produzca respuesta inmune
contra diferentes fases del ciclo de vida del plasmodio.
Tratamiento
Con la finalidad de destruir las formas eritrocíticas se puede emplear
el tratamiento supresivo a base de cloroquina ya que ésta actúa
atacando al parásito dentro de las células rojas, aunque las otras
formas tisulares particularmente hepáticas siguen presentes y si
no le damos el manejo adecuado el cual se
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va a llamar de erradicación el individuo no se cura, solo quedaría
asintomático en forma temporal pero posteriormente cuando tenga
un ciclo eritrocítico volverá a tener manifestaciones clínicas.
Esta droga de erradicación o curativa es la primaquina manejada
exclusivamente por la Secretaría de Salud.
La dosis para el tratamiento del paludismo
en adulto es de 600 mg de cloroquina por vía oral seguidos de 300
mg seis horas más tarde y se repite la dosis al segundo y tercer
día.
El tratamiento para P. falciparum es de
650 mg cada ocho horas durante tres a siete días y administrar tres
tabletas, de quinina de 250 mg.
Quimioprofilaxis del paludismo. La administración
de los fármacos utilizados se debe iniciar dos semanas antes para
que haya tiempo de evaluar efectos colaterales. La quimioprofilaxis
debe continuarse durante cuatro semanas después de abandonar la
zona endémica.
Cloroquina. Es el agente quimioprofiláctico
de elección para la prevención de infecciones por Plasmodium
susceptibles y la dosis son de 300 mg por vía oral por semana.
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La
principal vía de adquisición de las infecciones intestinales
parasitarias es la ingesta de agua y alimentos contaminados. En
los países con una prevalencia baja de este tipo de infecciones,
la contaminación del agua es la principal causa de infección,
la cual con frecuencia se manifiesta como un brote epidémico.
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Las infecciones intestinales
parasitarias representan uno de los principales problemas de salud
pública en el mundo, que lejos de ser controladas, su espectro
de agentes etiológicos y de enfermedad se ha incrementado.
Algunos de los fenómenos que han influido
en el incremento de la prevalencia de este tipo de infecciones son:
una disminución en los niveles de vida, la reducción
en los recursos y número de programas de los gobiernos para
el control de infecciones, el advenimiento del SIDA con el desarrollo
de infecciones oportunistas en los individuos afectados, cambios
en las costumbres de vida con un aumento en el número de
niños de guarderías y de ancianos en asilos, el aumento
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en
los movimientos migratorios y el reconocimiento de nuevos parásitos
como agentes patógenos.
La principal vía de adquisición
de las infecciones intestinales parasitarias es la ingesta de agua
y alimentos contaminados. En los países con una prevalencia
baja de este tipo de infecciones, la contaminación del agua
es la principal causa de infección, la cual con frecuencia
se manifiesta como un brote epidémico. En los países
con un nivel socioeconómico bajo, en los cuales las condiciones
higiénicas y dietéticas de la población son
deficientes, la contaminación de agua y de los alimentos
mantiene la prevalencia alta de las enfermedades infecciosas parasitarias
y éstas se comportan como infecciones endémicas.
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