PAC INFECTO-1 A5

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   La información permite un acercamiento global de la situación epidemiológica del binomio en nuestro país y conforme se analizan los datos, se identifica que los casos de cisticercosis en humanos y porcinos son focales y están relacionados con la presencia de portadores de tenia; se hace necesario promover la confirmación del caso, notificación y seguimiento de contactos.

Cuadro clínico
Los signos y síntomas clínicos dependen del órgano afectado, la localización específica del cisticerco dentro del órgano y la viabilidad del céstodo. Las formas más graves de cisticercosis son la ocular, cardiaca, y desde luego la neurológica. En regiones endémicas como en nuestro país la cisticercosis es la causa más frecuente de crisis convulsivas. Los cisticercos celulosos en el sistema nervioso central generalmente se localizan en la sustancia gris y menos veces en la sustancia blanca o en los ventrículos, y los cisticercos racemosos usualmente se encuentran en las cisternas de la base del cerebro o dentro de los ventrículos. Estos últimos pueden ocasionar trastornos clínicos más graves y con mayor frecuencia. Además, es frecuente la producción de una meningitis basal, de tipo crónico, que parece ser originada por un fenómeno de hipersensibilidad ocasionado por los parásitos y que desempeña un papel importante en la producción de los síntomas especialmente los relativos a nervios craneales. A la muerte del parásito aparecen los síntomas; cuando el parásito está vivo no hay reacción inflamatoria y muy pocas veces hay manifestaciones clínicas; la cisticercosis cerebral se caracteriza por manifestaciones de hipertensión intracraneal y a veces signos de focalización; cefalea, alteraciones de la visión, vómitos en proyectíl, con gran frecuencia hay sintomatología de pares craneales y crisis convulsivas.
   El uso de la tomografía computada de cráneo y la resonancia magnética ha facilitado el diagnóstico de la cisticercosis del SNC, ayuda a delimitar
las diversas formas de neurocisticercosis y constituye un medio para evaluar el tratamiento. Los cisticercos pueden tener diversa localización en el parénquima cerebral dentro de los ventrículos, en la superficie o en la base del cerebro, y también dentro del espacio subaracnoideo. La tomografía computada puede no detectar las lesiones tempranas, que tienen la misma densidad radiográfica que el cerebro, pero en ocasiones se observan lesiones hipodensas y en anillo reforzado con medio de contraste cuando se presenta inflamación alrededor del quiste. Al ocurrir esclerosis se desarrolla una lesión quística y la pared puede calcificarse. Al final los quistes degenerados son reemplazados por lesiones calcificadas pequeñas de 1 a 4 mm de diámetro dentro del cerebro.
   En cuanto al diagnóstico la prueba de inmunoblot y electrotransferencia ligada a enzimas es muy sensible para detectar anticuerpos en los pacientes que tienen varias lesiones intracraneales, y menos en los que padecen solo una lesión o lesiones calcificadas.

Tratamiento
Puede ser médico o quirúrgico. Los pacientes que sólo tienen lesiones calcificadas en los tejidos blandos o en el SNC no requieren de tratamiento médico. La extirpación quirúrgica fue alguna vez la única opción terapéutica para los quistes viables, pero el praziquantel y el albendazol han demostrado ser eficaces para la neurocisticercosis, y el albendazol es tan eficaz o mejor como el praziquantel. El albendazol se administra en dosis de 15 mg/kg/día en tres dosis divididas durante 28 días y el praziquantel en dosis de 50 mg/kg/dia en tres dosis divididas durante 15 días. El tratamiento puede causar reacciones inflamatorias alrededor de los cisticercos; la localización ocular y medular no se tratan de esta manera. En los pacientes con neurocisticercosis además se administran esteroides como la dexametasona de 4 a 16 mg/día, o prednisona de 60 a 100 mg/día lo anterior es para minimizar las reacciones inflamatorias.
Los signos y síntomas clínicos dependen del órgano afectado, la localización específica del cisticerco dentro del órgano y la viabilidad del céstodo. Las formas más graves de cisticercosis son la ocular, cardiaca, y desde luego la neurológica.


En cuanto al diagnóstico la prueba de inmunoblot y electro-transferencia ligada a enzimas es muy sensible para detectar anticuerpos en los pacientes que tienen varias lesiones intracraneales, y menos en los que padecen solo una lesión o lesiones calcificadas.

El uso de la tomografía computada de cráneo y la resonancia magnética ha facilitado el diagnóstico de la cisticercosis del SNC, ayuda a delimitar las diversas formas de neuro-cisticercosis y constituye un medio para evaluar el tratamiento.

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