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La larva tiene una cubierta llamada anhista porque carece de estructura
histológica; en su interior se encuentra la membrana germinativa,
especie de endotelio cúbico y monoestratificado que produce por
gemación las arenillas hidatídicas. Cada arenilla tiene varios escólices
y originan infección en el perro, cuando ingieren animales parasitados
con quistes hidatídicos. Por lo tanto, el padecimiento se adquiere
con la ingestión de huevos eliminados en las heces de carnívoros,
especialmente de perros que albergan al céstodo en el tubo digestivo;
generalmente el quiste hidatidico se encuentra en herbívoros y omnívoros;
la hidatidosis humana es prevalente en donde es muy frecuente la
hidatidosis como en los borregos y la equinococosis en los perros.
E. granulosus mide aproximadamente 5 mm
de largo, posee un escólex con cuatro ventosas y dos cadenas de
ganchos, por lo regular su cuerpo tiene tres proglótides donde además
el útero del último proglótide tiene una gran cantidad de huevos,
motivo por el cual se le denomina proglótide grávido. Las localizaciones
más frecuentes son el hígado y los pulmones; sin embargo se encuentran
hidatídes en el sistema nervioso central, bazo, riñones, huesos,
tejido celular subcútaneo y otros órganos y sistemas. Cuando el
huevo llega al estómago del hombre, el embrión hexacanto se libera,
atraviesa la pared del intestino y por la vía portal llega al hígado
donde se estaciona pero en otras ocasiones el embrión franquea esa
primera barrera visceral y a través de las venas subhepáticas llega
al corazón pasando por la arteria pulmonar invade los pulmones;
por último los que traspasan esta barrera regresan al corazón y
se pueden localizar en el miocardio, sin embargo a menudo pasan
a la gran circulación y se distribuyen en toda la economía. Los
quistes pueden ser uniloculares o alveolares; su crecimiento es
lento
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por lo que el periodo de incubación puede ser de varios años.
Cuadro clínico
Clínicamente se manifiesta como tumor de acuerdo a su localización
y tamaño que es de 2 a 15 cm de diámetro. Un buen número de casos
presenta eosinofilia moderada y puede haber episodios de urticaria,
especialmente en las etapas iniciales.
Las manifestaciones pueden ser insidiosas y de
evolución crónica se pueden confundir con padecimientos quísticos
del hígado (50-70% de los pacientes) o en el pulmón (20-30%); también
pueden confundirse con un absceso hepático. Durante mucho tiempo
la infección puede cursar asintomática pero en algún momento la
masa del quiste originado sintomatología tumoral. A nivel pulmonar
puede encontrarse el quiste mediante un estudio radiológico; la
sintomatología puede ser tos seca o hemoptisis.
Tratamiento
No existe tratamiento médico y siempre debe ser quirúrgico; existen
diferentes formas de manejar un quiste; una de ellas es la punción
con trócar, estableciendo un aislamiento cuidadoso alrededor del
sitio que se va a puncionar; una vez que se vacía parte del líquido
se introduce formol concentrado; en unos minutos el formol coagula
y mata las células de la membrana germinativa y las arenillas, posteriormente
se vacía todo el líquido, se hace un legrado de la superficie interna
y se sutura. La ruptura de un hidátide implica riesgos; uno es el
choque anafiláctico por derrame de líquido que puede ser mortal
y el otro la diseminación de arenillas hidatídicas que unos meses
después habrán de dar origen a múltiples quistes secundarios. Por
lo anterior es importante conocer el diagnóstico etiológico antes
de intervenir quirúrgicamente con un quiste que pueda ser hidátidico.
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Por
lo tanto, el padecimiento se adquiere con la ingestión de huevos
eliminados en las heces carnívoros, especialmente de perros
que albergan al céstodo en el tubo digestivo; generalmente
el quiste hidatidico se encuentra en herbívoros y omnívoros;
la hidatidosis humana es prevalente en donde es muy frecuente la hidatidosis
como en los borregos y la equinocosis en los perros. |