PAC INFECTO-1 A5

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Los gusanos adultos vivos o muertos en ocasiones, se asocian con episodios repetitivos de reacción inflamatoria granulomatosa (alrededor de los gusanos) y fibrosis; los vasos linfáticos se vuelven varicosos y se obstruyen. Otras veces la presencia del parásito no provoca mayor reacción.

Cuadro clínico
De acuerdo con la evolución de la infección, hay tres posibles.
   Asintomática. Es frecuente en las áreas endémicas y en la población infantil. Puede haber crecimiento moderado de los ganglios linfáticos.
    Inflamatoria aguda. Es la forma de presentación más frecuente. Cursa con linfangitis de las extremidades o de los genitales.
    Obstructiva crónica o elefantiasis. La forma clínica menos frecuente (1-3%), aparece después de varios episodios agudos de enfermedad. La fibrosis de los vasos linfáticos, lleva al edema de los genitales y/o extremidades pélvicas; con alteraciones tróficas de la piel y endurecimiento del tejido celular subcutáneo. Las formas de linfedemas se dan en escroto como hidrocele, de las extremidades y quiluria. Según la OMS, el linfedema se clasifica en tres grados: I. que puede ser reversible, II con fibrosis y no espontáneamente reversible y III (elefantiasis), que también presenta dermatoesclerosis y vegetaciones papilomatosas.

Tratamiento
Dietilcarbamazina oral, de elección. Actúa sobre las formas adultas y microfilarias.
    Adultos: día 1: 50 mg, día 2: 50 mg c/ 8 hs, día 3: 100 mg c/8 hs, días 4-14: 2 mg/kg c/8 hs.
   Niños: día 1: 1 mg/kg, día 2-3: 1 mg/kg cada ocho horas, días 3-14: 2 mg/kg cada ocho horas.
   La ivermectina a 200-400 mg/kg, más 400 mg de albendazol en una sola dosis oral, sólo son microfilaricidas.
   En raras ocasiones se requiere el uso simultáneo de antihistamínicos o corticoides para disminuir la reacción alérgica por la desintegración de las microfilarias.
   En la elefantiasis se ha intentado con resultados parciales el vendaje compresor y la anastomosis de linfáticos.
ONCOCERCOSIS

Los gusanos adultos y las microfilarias ocasionan nódulos subcutáneos que provocan una intensa reacción inflamatoria que evoluciona a la esclerosis. Los nódulos miden de 5-25 mm de diámetro, se presentan en número de tres a seis; tienen una cápsula fibrosa, contenido amarillento, grumoso y los parásitos. Las microfilarias pueden migrar a diversas partes del cuerpo; cuando se localizan en ojo causan ceguera por acción mecánica y tóxica. En la conjuntiva hay microfilarias muertas y reacción inflamatoria granulomatosa. En la córnea queratitis esclerosante, uveítis anterior aguda e infiltrado de tipo plasmático y eosinofílico en el iris y cuerpo ciliar. Se han encontrado microfilarias en el nervio óptico, coroides y esclerótica.

Cuadro Clínico

De acuerdo a la evolución de la enfermedad se han descrito dos tipos:
    Aguda. Donde hay nódulos subcutáneos dolorosos y signos universales de inflamación de la piel vecina y un aumento en su grosor, así como un intenso prurito. Los nódulos se localizan en la cabeza y extremidades. Puede haber disminución importante de agudeza visual.
   Crónica. Los nódulos se delimitan y la piel que los cubre se vuelve verdosa; por examen oftalmoscópico suelen observarse las microfilarias en la cornea (queratitis punctata) y cámara anterior. Se ha estimado que con 20 microfilarias se puede llegar a la ceguera. La severidad de la iridociclitis es variable; los episodios agudos recurrentes causan sinequias. La corioretinitis y la neuropatia óptica enpeoran el pronóstico para la visión.

Complicaciones
Sinequias en cámara anterior, disminución de la agudez visual y ceguera.

Tratamiento
Se recomienda la eliminación de los nódulos subcutáneos y el tratamiento médico en forma simultánea.
Los gusanos adultos vivos o muertos en ocasiones, se asocian con episodios repetitivos de reacción inflamatoria granulomatosa (alrededor de los gusanos) y fibrosis

Por examen oftalmoscópico suelen observarse las microfilarias en la cornea (queratitis punctata) y cámara anterior. Se ha estimado que con 20 microfilarias se puede llegar a la ceguera



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