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El
hombre se puede infectar por la infesta de carnes crudas o mal cocidas
o por beber agua donde las lardas alcancen el estadio 3 y pasar
a ser un huésted paratenico
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Los huevos son expulsados por la heces hacia el agua donde se embrionan
y liberan la larva tipo 1 que nada y es ingerida por crustáceos
donde evoluciona a la larva tipo 2. Cuando los crustáceos son ingeridos
por ranas, peces y reptiles se forman en su carne larvas del tercer
estadio. Los huéspedes definitivos al ingerir estos animales adquieren
la infección y desarrollan la forma madura del parásito en los nódulos
tumorales, con lo que se termina el ciclo.
El hombre se puede infectar por la infesta de
carnes crudas o mal cocidas o por beber agua donde las lardas alcancen
el estadio 3 y pasar a ser un huésted paratenico (en el que las
larvas del estadio 3 no logran su madurez). Esta infección es prevalente
en Japón y Tailandia
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y
se caracteriza por la presencia de larvas que se desplazan a través
de los tejidos superficiales como nódulos o tumefacciones que se
desplazan por la piel al igual que la larva migrans o forman túneles
en el tejido subcutáneo y masa musculares. También pueden migrar
a otros órganos como faringe, intestino, vejiga y cerebro donde
provocan meningitis eosinofílica. En sangre periférica se encuentra
eosinofilia muy elevada.
Tratamiento
La ibermectina se a reportado como efectiva en medicina veterinaria.
El albendazol a 400 mg, dos veces al día por 21 días. El tratamiento
quirúrgico para la extirpación de los nódulos también es importante.
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El
diagnóstico por el laboratorio de las parasitosis generalmente
se confirma por el hallazgo directo del parásito, o por la
detección de la respuesta inmune que provoca
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Es
muy común considerar que las enfermedades parasitarias representan
un problema simple desde el punto de vista de diagnóstico;
sin embargo, pueden llegar a constituir serios problemas de diagnóstico
diferencial; muchas veces no se considera la posibilidad de etiología
parasitaria entre las alternativas de diagnóstico en un paciente
o no se recuerdan con claridad los procedimientos más apropiados
para establecerlo.
El diagnóstico de las infecciones por parásitos
depende en gran parte de procedimientos de laboratorio que sirven
para establecer, confirmar o descartar un diagnóstico realizado
en bases clínicas.
El diagnóstico por el laboratorio de las
parasitosis generalmente se confirma por el hallazgo directo del parásito,
o por la detección de la respuesta inmune que provoca siendo
importante por lo tanto el empleo de las mejores técnicas y
de personal debidamente capacitado, cuidadoso y que disponga de los
medios y el tiempo necesario para realizarlos.
Las muestras destinadas a fines de diagnóstico
deben de obtenerse y manejarse de tal manera que en caso de exist
parásitos, lleguen al laboratorio en un estado que permita
su identificación.
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Los
métodos para el diagnóstico de las parasitosis pueden
dividirse en dos grupos:
MÉTODOS PARA EL DIAGNÓSTICO DE LAS PARASITOSIS INTESTINALES
Se definen como
los métodos para la detección e identificación
de parásitos en materia fecal y/o en los tejidos del tubo
digestivo y se les denomina como exámenes coproparasitoscópicos
(Cuadro 2), la utilidad de cada
uno de ellos es variable y depende de muchos factores; el examen
directo por ejemplo es el procedimiento técnicamente más
sencillo, rápido y económico; sin embargo las tinciones
especiales pueden identificar con mayor seguridad al género
y a la especie de microorganismo algunas características
del ciclo biológico del parásito: oviposición
en los márgenes del ano (Enterobius vermicularis);
termotropismo (Balactidium coli); localización anatómica
(Strongyloides stercoralis); peso y tamaño del parásito
(huevos de Fasciola hepatica); la necesidad de evaluar el
grado de infección (tricocefalosis, uncinariasis), etc.,
originan la necesidad de contar con diversos métodos parasitoscópicos.
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