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La
forma luminal de la amibiasis se refiere a la infección asintomática,
no invasora, y en la que el único hallazgo en las heces son
las formas quísticas del parásito.
La forma luminal de la amibiasis se refiere a la infección
asintomática, no invasora, y en la que el único hallazgo
en las heces son las formas quísticas del parásito.
El diagnóstico de amibiasis invasora suele basarse en el
hallazgo microscópico en heces de trofozoítos con
la morfología típica y conteniendo eritrocitos ingeridos
en su interior.
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En general, estos microorganismos requieren, para producir enfermedad,
un inoculo mas grande que en el caso de Shigella y lo común
es que se transmitan a través de la ingesta de agua y alimentos
contaminados. Las bacterias invasoras, diferentes a Shigella,
que con mayor frecuencia se aislan en los niños mexicanos son: Campylobacter
jejuni (productor de citotoxina), diversas especies de Salmonella
no-typhi y E. coli enterohemorrágica.
Entamoeba histolytica
Las amibas se adquieren por la ingesta de quistes mediante la transmisión
fecalo-oral, lo cual resulta en una infección en el colon que puede
ser de tipo “invasora” o “no invasora” (luminal).
La forma invasora de la infección suele manifestarse
como un cuadro de diarrea con sangre, o de disentería, la identificación
en las heces de trofozoítos del parásito con eritrocitos en su interior
(hemofagocitosis) y por las típicas lesiones ulcerosas en la mucosa
colónica. Eventualmente, la infección puede diseminarse al hígado
produciendo un absceso. Es importante recalcar que, a diferencia
de la shigelosis endémica, este tipo de infección por amiba es una
causa extremadamente rara de diarrea en los niños pequeños, siendo
más bien los adultos los afectados. En un estudio epidemiológico
multicéntrico, que incluyó a nuestro país, China, India y Pakistán,
y en el que se estudiaron un total de 3 640 niños menores a tres
años con diarrea aguda, dió como resultado que solamente en diez
casos hubo la posibilidad de amibiasis de tipo invasor (lo que representa
un 0.3% de todas las diarreas y alrededor del 1.5% de los episodios
de diarrea con sangre); en cambio, hubo 400 casos de shigelosis
(que fue la causa de 45 a 67% de las diarreas con sangre).
La forma luminal de la amibiasis se refiere a
la infección asintomática, no invasora, y en la que el único hallazgo
en las heces son las formas quísticas del parásito. La mayoría de
estas infecciones son por cepas de amibas no-patógenas, incapaces
de producir inflamación de la mucosa; de hecho, hay quien las diferencia
por el nombre: Entamoeba dispar.
Causas no infecciosas
Las evacuaciones con sangre pueden verse en patología intestinal
no infecciosa, que incluye alteraciones anatómicas (intusucepción),
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hematológicos
(deficiencia de vitamina K en el recién nacido), causas inmunológicas
(púrpura de Henoch-Shönlein) y las enfermedades inflamatorias
del intestino (colitis ulcerativa crónica inespecífica y la enfermedad
de Crohn).
DIAGNÓSTICO
Es prácticamente imposible predecir el agente etiológico de la
diarrea con sangre en los niños con base a las manifestaciones
clínicas. A lo más que podemos llegar es a hacerlo con base a
probabilidades sustentadas en el conocimiento, obtenido previamente
mediante estudios epidemiológicos bien diseñados, de la frecuencia
relativa de los patógenos “invasores” y que tome en cuenta la
edad del enfermo, la estación del año, ciertos antecedentes epidemiológicos;
todo lo cual requiere de información microbiológica actualizada
de lo que ocurre en el ámbito particular en el que se encuentra
laborando el médico.
Es de utilidad el examen microscópico de las
heces buscando la presencia de leucocitos polimorfonucleares,
así como de trofozoítos. La presencia de numerosas células (lo
que generalmente quiere decir 10 ó más por campo) es indicativo
de un proceso inflamatorio en el colon, generalmente asociada
a la infección por bacterias invasoras, pero en realidad no ayuda
a predecir la presencia de alguna de ellas de manera específica;
si bien, es característico que en la disentería amibiana y en
la diarrea por E. coli enterohemorrágica no se encuentren
leucocitos en heces. En el cuadro
7 se muestra la asociación entre el hallazgo de leucocitos
en el moco fecal y la identificación de enteropatógenos específicos.
El diagnóstico de amibiasis invasora suele basarse
en el hallazgo microscópico en heces de trofozoítos con la morfología
típica y conteniendo eritrocitos ingeridos en su interior. Sin
embargo, aún los laboratoristas experimentados pueden confundirlos
con amibas no patógenas, leucocitos, macrófagos con eritrofagocitosis
e incluso con material vegetal parcialmente digerido; de tal suerte
que si no se tiene certeza de la suficiente habilidad de quien
examina al microscopio la muestra de excremento, hay que ser cautelosos
de no caer en el frecuente error de sobrediagnosticar la amibiasis.
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