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Si hay signos de déficit de agua, además de corregirlo con los lineamientos
convencionales, hay que tomar en cuenta que se está, por estar deshidratado,
en mayor riesgo de complicaciones y conviene reevaluar a los dos
dias siguientes.
Alimentación
Es crucial el no suspenderla en todo caso de disentería; si bien,
por la anorexia (que habitualmente no dura mas de uno o dos días
de iniciado el antibiótico) no es raro que sea necesario indicar
a la madre que insista en que esto se logre mediante el ofrecimiento
de raciones pequeñas, pero más frecuentes, de alimentos que le sean
familiares al niño. Si se trata de un lactante hay que aconsejar
a la madre que dé pecho a libre demanda del infante. En el periodo
de convalescencia del cuadro de enteritis es conveniente agregar
una comida al día por lo menos durante dos semanas con el objeto
de ayudar a la recuperación nutricional.
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INDICACIÓN
DE HOSPITALIZACIÓN
Los niños con desnutrición grave están en mayor riesgo de complicaciones
graves de la diarrea con sangre y conviene referirlos de inmediato
a un centro de atención hospitalario, una vez iniciada la antibioticoterapia.
Otras indicaciones de ello son los niños menores a un año de edad,
los deshidratados y los que hubieran tenido sarampión en los últimas
seis semanas. Una vez el niño en el hospital debe de evaluarse la
posibilidad de co-infecciones (tales como neumonía o infección de
las vías urinarias), deshidratación, desnutrición y de otras posibles
causas no infecciosas de diarrea con sangre; además de tomar una
muestra de moco en heces para la búsqueda y cuantificación de polimorfonucleares,
trofozoítos de amiba y coprocultivo con determinación de la sensibilidad
a antibióticos de los enteropatógenos aislados. Otros estudios importantes
son una biometría hemática, cuantificación de la diuresis y creatinina
sérica (buscando un síndrome urémico-hemolítico) y sódio sérico
(para detectar hiponatremia).
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Si
se trata de un lactante hay que aconsejar a la madre que dé
pecho a libre demanda del infante. |
A pesar de que la mayoría
de las enfermedades diarreicas son de naturaleza infecciosa y, de
hecho, producidas por bacterias, la terapia con antibióticos
tiene un papel muy limitado. Las gastroenteritis son un típico
ejemplo de infecciones en las que su evolución clínica
(la gran mayoría de las veces autolimitada en unos cuantos
días) habitualmente no se ve significativamente modificada
por el hecho de tratarlas con algun antimicrobiano; le demos o no
un antibiótico a un paciente con diarrea el tiempo en que logre
recuperarse de la enfermedad, salvo contadas excepciones, será
el mismo.
A continuación se presentan tres aspectos
fundamentales a tomarse en cuenta para lograr un uso racional de los
antibióticos, en el |
manejo
del paciente con gastroenteritis. Estos son: la identificación
de dos síndromes clínicos fundamentales que ayudan
a sustentar un enfoque terapéutico lógico, el conocimiento
de los agentes infecciosos (y su sensibilidad antimicrobiana) mas
frecuentes en el ámbito de trabajo del médico y el
impacto que la creciente resistencia bacteriana ha tenido en la
falta de éxito de la antibioticoterapia y por ende en las
decisiones de cuál fármaco prescribir.
SÍNDROMES DIARREICOS
A grosso modo, las gastroenteritis pueden diferenciarse,
con bases fundamentalmente clínicas y/o de ciertos exámenes
de laboratorio sencillos, en dos tipos: la diarrea acuosa
y la diarrea disenteriforme.
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Apesar
de que la mayoría de las enfermedades diarreicas son de naturaleza
infecciosa y, de hecho, producidas por bacterias, la terapia con antibióticos
tiene un papel muy limitado. |