PAC INFECTO-1 C1

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Deberá estarse preparado para ello con convicción, pero deberá también actuar siempre con tacto y respeto del trabajo de los demás, pues aparecer siempre con la espada desenvainada conduce a mayor resistencia. Romper atavismos y prácticas establecidas no es fácil y requiere de conocimiento, persistencia, diplomacia y tolerancia
a la frustración. Aunque no siempre será reconocido por ello, no hay mayor satisfacción que la de observar una caída paulatina y real de las infecciones nosocomiales, con el beneficio económico que eso implica, pero sobre todo, con la reducción del sufrimiento que acarrea para los pacientes y sus familias.
   
EL PROBLEMA
Si alguien construye algo a lo que llama hospital, deberá sustentar toda una infraestructura para la prevención de las infecciones en un marco de estándares mínimos a observar para proteger al paciente, a los trabajadores de la salud y a los visitantes.
“El Hospital Militar de Culiacán era hospital porque reventaba de heridos”
Martín Luis Guzmán: “El águila y la Serpiente”

No existe hospital que escape al
problema de las infecciones nosocomiales y se estima que éstas aparecen en tasas de 5 a 15 por cada 100 admisiones, aunque esta tasa bien pudiera ser una subestimación.1,2 En países con escasos recursos económicos el problema pudiera ser mucho mayor, pues en muchos hospitales no existe siquiera la detección, paso fundamental para el control. Un ejemplo permite poner el problema en contexto: un cálculo conservador encontró que alrededor de 30 muertes por 100 000 habitantes en México pueden atribuirse a infecciones hospitalarias, lo que las colocaría como la cuarta causa de muerte en el país.3,4 Los costos son muy altos y se han medido en cifras estratosféricas, pero se incrementa también la estancia hospitalaria y el dolor de los pacientes, que no puede medirse fácilmente. Sobre la base de estas cifras, es claro que el control de las infecciones hospitalarias debe ser de alta prioridad en la salud pública

de cualquier país. De nada sirve, por ejemplo, que se prevenga la muerte por deshidratación de un niño con diarrea si viene a morir de una infección nosocomial. Entonces, si alguien construye algo a lo que llama hospital, deberá sustentar toda una infraestructura para la prevención de las infecciones en un marco de estándares mínimos a observar para proteger al paciente, a los trabajadores de la salud y a los visitantes.5 Estos estándares deben incluir personal capacitado, educación y apoyo diagnóstico. Desgraciadamente, casi ningún país cuenta con instancias para vigilar el funcionamiento de los hospitales y esto ha permitido situaciones increíbles de deficiencias y riesgos, de manera que la visión de Martín Luis Guzmán aún se repite en muchos sitios. Estas situaciones no privan sólo en hospitales oficiales, de los cuales se tiene al menos información fragmentaria, sino que se extienden y en ocasiones campean con mayor libertad en hospitales privados, en donde los médicos no suelen rendir cuentas a nadie ni llevar notas en expedientes. El cuadro 1 resume algunos de los factores que han conducido a la gravedad del problema de infecciones en los hospitales.


CUADRO 1 Factores que contribuyen a la gravedad del problema de infecciones en los hospitales

Desconocimiento
Ausencia de normas y procedimientos
Desinterés del personal de salud
Desinterés de las autoridades de salud
Falta de personal capacitado
Resistencia al cambio
Escasez de investigación en el área
Acceso limitado a estudios de microbiología
Atención de pacientes sin notas en el expediente clínico


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