Las infecciones más comunes y su criterio de diagnóstico se muestran
en el cuadro 4.
Observe que la mayoría de las definiciones no
requiere un cultivo, si bien éste es deseable siempre que sea posible.
Una excepción clásica es la bacteriemia, ya que su
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diagnóstico
clínico es imposible si no se cuenta con hemocultivos o cultivos
de punta de catéter. Puesto que esta es una infección muy grave,
todo hospital debe contar con hemocultivos disponibles en todo momento
para la toma en pacientes con sospecha de sepsis.
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La
literatura médica se encuentra repleta de informes que muestran
que las infecciones nosocomiales son prevenibles en gran medida,
con lo que se logra menor morbilidad, mortalidad y estancia en el
hospital. Existen también análisis que muestran que
la prevención no sólo tiene un beneficio clínico,
sino económico.2,11
La experiencia mundial ha mostrado ampliamente
otro hecho: las medidas tradicionales de control de infecciones
hospitalarias, como los cultivos ambientales, han generado altos
costos sin reducción de las tasas de infección. Puesto
que las infecciones se transmiten generalmente por el personal,
la educación continua para el seguimiento de normas en los
procedimientos más comunes (cateterizaciones, sondeos, apoyo
ventilatorio) es un método preventivo eficaz, cuando se conjunta
con la búsqueda activa de pacientes infectados. Se echa mano
también de aislamientos y medidas generales que tienden a
limitar la transmisión. Se describen a continuación
las recomendaciones más aceptadas.
ANTECEDENTES
Desde hace varias décadas se utilizaron medidas de aislamiento
en los hospitales, pero su aplicación resultaba caótica
pues cada quien las interpretaba a su manera. Los Centros de Control
de Enfermedades en Estados
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Unidos
(CDC) publicaron en 1970 un manual de aislamientos en hospitales
en donde se proponían varias categorías de aislamiento
(estricto, respiratorio, de protección, etc.). Aunque tuvieron
alguna acogida en los Estados Unidos, pasaron casi inadvertidos
en el resto del mundo, a pesar de revisiones en los ochenta. Con
la epidemia de SIDA, aparecieron las precauciones conocidas como
Precauciones Universales y se propuso una categoría
adicional de aislamiento de Substancias Corporales. La aplicación
de las medidas siguió siendo irregular, por lo que los CDC
propusieron nuevas guías que buscan una aplicación
más amistosa, con mayor fundamento epidemiológico
y menor confusión de términos.6
Se les describe enseguida.
PRECAUCIONES ESTÁNDAR
Estas recomendaciones evitan infecciones en el paciente y en el
personal. En la década pasada comenzaron a aplicarse las
Precauciones Universales para el contacto con todos los pacientes.
Éstas consideran a todos los pacientes potencialmente infectantes
y se refieren a evitar al contacto directo con líquidos corporales,
dada la preocupación causada por el SIDA y la hepatitis B.
Actualmente, estas precauciones se aplican para todos los pacientes
y se han ampliado a las Precauciones Estándar. Se
les enumera en el cuadro 5 y
se describen a continuación.
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La
literatura médica se encuentra repleta de informes que muestran
que las infecciones nosocomiales son prevenibles en gran medida.
La educación continua para el seguimiento de normas en los
procedimientos más comunes (cateterizaciones, sondeos, apoyo
ventilatorio) es un método preventivo eficaz. |