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Cualquier paciente que ingresa
en un hospital está en riesgo de adquirir una infección. Sin embargo,
las tasas de infección son muy bajas en algunos pacientes. Por ejemplo,
a pesar del gran número de partos atendidos en los hospitales, la
tasa de endometritis puerperal es muy baja, por lo que el procedimiento
no se considera de alto riesgo. En la mayoría de los hospitales
es también baja la tasa de infección de heridas quirúrgicas de cirugía
programada. Pero existen riesgos mayores de infección relacionados
con procedimientos de invasión cada vez más comunes en los hospitales.
Estos procedimientos se asocian con infecciones
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específicas,
como se muestra en el cuadro 9.
Es racional entonces mantener una vigilancia especial
en estos pacientes. De hecho, algunos autores sugieren enfocar
el programa de control con énfasis en ellos, para hacer uso óptimo
del personal y los recursos del Comité. Además, existen situaciones
de alto riesgo a causa de condiciones propias del paciente. Se describen
en el cuadro 10.
Estas situaciones de alto riesgo obligan a precauciones
especiales. Por su importancia, dedicaremos los capítulos siguientes
a la descripción y prevención de bacteriemias, neumonías e infecciones
urinarias.
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Existen
riesgos mayores de infección relacionados con procedimientos
de invasión cada vez más comunes en los hospitales.
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