PAC INFECTO-1 C1

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    INFECCIONES URINARIAS Y SU PREVENCIÓN
Los programas de prevención y control deben enfocarse a los pacientes que se hayan sometido a instrumentación de las vías urinarias.


Quizás como extensión de la práctica de cultivar catéteres intravenosos, algunos clínicos envían a cultivo las puntas de la sonda de Foley. Esta no es una buena práctica.
Las infecciones de vías urinarias (IVU), cuyas manifestaciones van desde bacteriuria asintomática hasta pielonefritis y abscesos retroperitoneales, constituyen uno de los problemas más comunes en la población general y es la infección hospitalaria más común.22

PATOGÉNESIS

La gran mayoría de las infecciones urinarias ocurre por mecanismo ascendente y se conoce como el factor contribuyente más común la contaminación por instrumentación, como la aplicación de sondas. De hecho, las infecciones nosocomiales de vías urinarias son poco comunes en los servicios de neonatos o lactantes, en donde se hacen pocos procedimientos de sondeo vesical. Por ello, los programas de prevención y control deben enfocarse a los pacientes que se hayan sometido a instrumentación de las vías urinarias. La duración del sondeo es también un factor de riesgo; la tasa de infección se incrementa alrededor de 10% por día. Los diabéticos tienen mayor riesgo de sufrir infecciones urinarias secundarias a instrumentación, al parecer porque su flora perineal es abundante en bacilos gramnegativos.23 La mayoría de los casos están causados por enterobacterias y en menor proporción, por cocos grampositivos y levaduras (Candida). En los pacientes hospitalizados, son frecuentes también las infecciones por bacilos gramnegativos “no fermentadores” como Pseudomonas y Acinetobacter.

DIAGNÓSTICO

El diagnóstico de las IVU está basado en el número de bacterias o “unidades formadoras de colonias” (UFC) por mL en un cultivo urinario. La presencia de 100 000 UFC de una bacteria por mL es suficiente para establecer el diagnóstico de bacteriuria significativa, si bien existen casos de infecciones sintomáticas con cuentas menores y de cuentas significativas sin síntomas. Afortunadamente, la mayor
parte de las IVU son monomicrobianas y la presencia de dos o más gérmenes habitualmente indica contaminación, aunque debe evaluarse la posibilidad de infección polimicrobiana en pacientes con sonda vesical, condición común en pacientes hospitalizados.
   La gran mayoría de las infecciones urinarias son causadas por enterobacterias (Escherichia coli, Klebsiella sp., Proteus sp., etc.), que son capaces de reducir el nitrato presente en la orina hasta nitrito, por lo que se ha utilizado esta propiedad para predecir el diagnóstico de infección urinaria. Desgraciadamente, esta prueba no resulta de utilidad para descartar infecciones por gérmenes comunes de las infecciones hospitalarias, como Pseudomonas, Candida o enterococos.
   El diagnóstico de infección urinaria (o de ausencia de infección) es particularmente difícil en niños en que la orina debe colectarse con bolsa. Por ello, varios autores sugieren que debe cultivarse sólo orina obtenida por punción de la vejiga. Sin embargo, nuestra experiencia muestra que raramente se toman esas muestras y que generalmente la muestra obtenida por bolsa permite establecer el diagnóstico si se efectúan además el análisis del sedimento, la prueba de nitritos y la coloración de Gram de la orina sin centrifugar. Por ejemplo, aunque exista contaminación con flora de la piel puede establecerse que existe infección cuando la prueba de nitritos es positiva, la coloración de Gram muestra bacilos gramnegativos gruesos y el cultivo desarrolla predominantemente una enterobacteria. Por otro lado, puede establecerse ausencia de infección si ninguna de las anteriores es positiva y el cultivo desarrolla menos de 100 000 UFC/mL de algún germen.
   Quizás como extensión de la práctica de cultivar catéteres intravenosos, algunos clínicos envían a cultivo las puntas de la sonda de Foley. Esta no es una buena práctica pues el cultivo será positivo en casi todos los casos, por lo que el laboratorio debe rechazar este proceso y solicitar, en su lugar, muestras de la orina drenada por la sonda.

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