|
|
|
Esterilización con líquidos
Esta se acostumbra sólo con glutaraldehido en solución alcalina.
Como se mencionó, para que sea eficaz requiere de tiempo
|
prolongado
(12 horas), lo que causa generalmente problemas serios de corrosión
en el material. Siempre que sea posible, deberá preferirse la esterilización
con gas.
|
|
El
trabajo en un hospital se ha asociado desde siempre con riesgos
para la salud y no debe dudarse que son muchos y reales.
Es urgente que los hospitales latino-americanos establezcan programas
de prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades
profesionales en su personal.
|
|
El
trabajo en un hospital se ha asociado desde siempre con riesgos para
la salud y no debe dudarse que son muchos y reales.31
Aunque a partir del siglo XIX se percibieron estos riesgos, poco se
hizo para evitarlos y se acep-taron con resignación, como una
consecuencia inevitable. Durante las últimas décadas
se hicieron esfuerzos para evitar esas enfer-medades profesionales,
pero su aplicación fue esporádica. Con la disponibilidad
de la vacunación contra la hepatitis muchos hospitales de los
Estados Unidos esta-blecieron programas de prevención, si bien
esa política tuvo poca resonancia en otras partes del mundo.
Tuvo que aparecer la epidemia de SIDA para que se tomara muy en serio
la necesidad de contar con programas de prevención de ésta
y otras enfermedades. Este es un hecho para-dójico, dado el
bajo riesgo de adquirir la infección por virus de inmunodeficiencia
por accidentes hospitalarios, frente a altos riesgos de enfermedades
como hepatitis y tuberculosis. Como quiera que sea, existe aún
un gran rezago, y es urgente que los hospitales latinoamericanos establezcan
programas de prevención, diagnóstico y tratamiento de
enfermedades profesionales en su personal. Adicionalmente, los pro-gramas
deben incluir la educación del personal con énfasis
en la respon-sabilidad individual, así como la identificación
de factores de riesgo y costos que las enfermedades profesionales
generan.32 El cuadro
20 describe los principales riesgos infecciosos para el trabajador
de la salud.
Como puede verse, la sola aplicación de las
precauciones universales y los aisla-mientos indicados previamente
protegen al personal. Sin embargo, la prevención de las enfermedades
de transmisión aérea es difícil por la relativa
ineficiencia de las mascarillas |
comunes.
Se describen a continuación precauciones específicas
para prevención de las infecciones profesionales más
preocupantes en los hospitales.
TUBERCULOSIS
La tuberculosis se transmite por pequeñas gotas que se forman
al hablar o toser y que, infortunadamente, permanecen flotando en
el aire hasta por varias horas. Aunque la forma diseminada afecta
predominan-temente a individuos debilitados, la forma primaria se
establece con relativa facilidad en cualquier persona y esto parece
ser un hecho común en los hospitales; por ejemplo, en estudiantes
de medicina se ha demostrado que el riesgo anual de adquirir la
tuberculosis primaria es superior al 5%, evaluado por conversión
reciente del PPD.33 El
problema de tuberculosis en pacientes con VIH es particularmente
serio pues suelen tener grandes cargas bacterianas y sus manifestaciones
clínicas son común-mente atípicas, lo que permite
que el paciente se encuentre hospitalizado por varios días
sin sospecha de la infección.
Contar con el diagnóstico de los pacien-tes
tuberculosos es el paso fundamental para la prevención. De
hecho, el riesgo mayor ocurre precisamente cuando el paciente se
encuentra aún sin diagnóstico pues el personal no
toma precauciones. Estas consisten en señalar precauciones
de vía aérea y mantenerlas por todo el tiempo que
se mantenga al paciente hospitalizado, así como colocarlo
en cuarto individual, ventilado. Cuando es ineludible hospi-talizarlo
en sala general, deberá colocársele junto a una ventana.
Idealmente, debiera colocársele en cuartos con presión
negativa, de los cuales casi siempre carecemos, por lo que debe
egresarse al paciente en cuanto sea posible.
|