Al
respecto del personal, deberá evaluarse anualmente la prevalencia
de respuesta al PPD, efectuando una radiografía de tórax a todos
los individuos que resulten positivos.32
Muy pocos hospitales latinoamericanos siguen esta recomendación,
siquiera parcialmente, pues lo común es que no se haga nada al respecto.
Con ello se pierde la posibilidad de ofrecer quimioprofilaxis con
isoniacida a quienes resulten reactivos al PPD con conversión reciente,
o a los positivos con radiografía anormal, que es una de las armas
más eficaces para el control de la tuberculosis en el personal.34
Es controvertido el efecto benéfico que pudiera tener la
vacunación con BCG en quienes resulten negativos. Debido a esta
falta de evidencia de su eficacia, en los Estados Unidos se le evita,
ya que su aplicación puede convertir el PPD, con lo que se compromete
la investigación epidemiológica.35
HEPATITIS B y C
La transmisión de la hepatitis de tipo B es un grave problema en
los hospitales ya que se transmite al menos a 30% de las personas
que sufren exposición percutánea a sangre de individuos portadores
del
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antígeno
de superficie, incluso con inóculos relativamente pequeños.36
Puede decirse que miles de trabajadores de la salud mueren anualmente
en el mundo por hepatitis B; resultado, en magnitud, mucho mayor
que la transmisión del VIH. Desgraciadamente, la hepatitis B recibe
mucho menor atención, a pesar de que se cuenta con una vacuna altamente
eficaz. Sorprende ver la escasa proporción de médicos y enfermeras
latinoamericanos que cuentan con un esquema completo de vacunación
contra la hepatitis B.
La prevención se logra primariamente con
el apego a las precauciones universales, además de un programa de
vacunación para todo el personal de riesgo. Aunque algunos hospitales
realizan escrutinio serológico para descartar de la vacunación a
quienes ya cuentan con anticuerpos contra el antígeno de superficie
de la hepatitis B, resulta más práctico y económico vacunar sin
él.37 Se deben aplicar
tres dosis de la vacuna a los 0, 1 y 6 meses, en la región deltoidea.
Actualmente no se recomienda revacunar pues la protección de la
serie inicial permanece activa contra la hepatitis clínica incluso
cuando los anticuerpos contra el antígeno de superficie han desaparecido.38
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Al
respecto del personal, deberá evaluarse anualmente la prevalencia
de respuesta al PPD, efectuando una radiografía de tórax
a todos los individuos que resulten positivos.
miles de trabajadores de la salud mueren anualmente en el mundo por
hepatitis B; resultado, en magnitud, mucho mayor que la transmisión
del VIH. |