PAC INFECTO-1 C2

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Además del hombre, el espectro de huéspedes del VHA incluye primates no humanos (marmosetos, monos tamarines, monos lechuza, chimpancés) que han sido infectados experimental-mente y que han servido como animales modelo de la infección en el hombre.
La infección por VHA no involucra una enfermedad crónica del hígado en el hombre, probablemente porque los mecanismos inmunológicos determinan la eliminación de las células hepáticas infectadas por el virus. Algunos estudios han mostrado que los linfocitos citotóxicos de sangre periférica son capaces de lisar fibroblastos autólogos infectados con VHA en todos los pacientes con hepatitis A. Durante el curso de la enfermedad hay un pico de actividad citolítica de dos a tres semanas después de la aparición de la ictericia. Se ha visto que las células efectoras de esta actividad son las CD8+ y subpoblaciones de células T dependientes del HLA-I, capaces de producir interferón . Ambas funciones (citotoxicidad e interferón ) son virus específicas. Lo anterior sugiere que IFN-, además de su efecto antiviral estimula la expresión del HLA-I sobre los hepatocitos y capacita una más eficiente respuesta citotóxica de las células T contra las células hepáticas infectadas.
   Se pueden encontrar también durante la fase aguda de la enfermedad células CD4+ en los conductos porta, cuyo papel durante la infección no está aún determinado. Se supone que también los mecanismos humorales efectores de la inmunidad (anticuerpos neutralizantes anti-VHA, citocinas antivirales como IFN- o el factor de necrosis tumoral) pueden tener un papel importante en el control inmunológico de la infección por VHA.
   Aunque el término hepatitis denota inflamación del hígado y las manifestaciones clínicas más objetivas son las de colestasis, la enfermedad afecta a toda la economía y se observan lesiones histológicas en muchos órganos, v. gr: el intestino delgado, los riñones, los pulmones, el bazo, etc.
   El virus A penetra en el tubo digestivo y probablemente coloniza la mucosa intestinal al tiempo que se reproduce. En el periodo de incubación ocurre una viremia que disemina el virus a todo el organismo y la infección de las células no se acompaña de la producción de interferón, lo que explica el carácter difuso de las lesiones.
   Los trastornos del apetito se han asociado a alteraciones de los epitelios a causa del deficiente metabolismo de la vitamina A. Al mejorar la hepatitis, desaparecen
esas anormalidades que guardan una relación directa con los niveles séricos de la bilirrubina e inversa con las concentraciones de la proteína plasmática que liga retinol.
   Además del hombre, el espectro de huéspedes del VHA incluye primates no humanos (marmosetos, monos tamarines, monos lechuza, chimpancés) que han sido infectados experimentalmente y que han servido como animales modelo de la infección en el hombre. Estudios realizados en chimpancés han mostrado que los primeros cambios histológicos en una infección por VHA son escasa necrosis celular periportal en el área perivenular del lóbulo. En biopsias tomadas dentro de los diez primeros días de la infección se ha encontrado infiltración portal de linfocitos, células plasmáticas y macrófagos PAS-positivos y esto es más marcado después de un curso prolongado o recaída de la enfermedad. Una necrosis periportal muy severa puede originar una comunicación portoportal. Otra característica microscópica del tejido hepático infectado por VHA es el almacenamiento de hierro en las células de Kupffer y la acumulación de macrófagos. Los cambios en la morfología del hígado usualmente se resuelven dentro de las 8 a 12 semanas, llevando a la arquitectura lobular hepática a su estado normal.
   También se han presentado infecciones secundarias por hepatitis A en monos rhesus después de una infección experimental con altas dosis de la cepa HVA-MR. La enfermedad se caracterizó por periódica liberación del virus en heces por 1.5 a 2 meses, o por el incremento importante de SGPT por 1.5 a 4 veces, sin cambios morfológicos en el hígado que indican una infección menos severa. Los anticuerpos IgG anti-VHA alcanzaron títulos de 20 000 a 74 000 y no se presentó IgM anti-VHA.

PRESENTACIONES CLÍNICAS DE LA ENFERMEDAD

La era moderna de la hepatitis A se inició con la identificación de las partículas virales en muestras fecales humanas. Los síntomas que fueron descritos incluyeron un periodo prodrómico de cinco a ocho días de duración, con malestar súbito agudo, náusea, anorexia, un bajo grado de fiebre, dolor abdominal y orina de color obscuro.

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