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La fase ictérica dura de cuatro a ocho semanas y en el adulto, la
fase postictérica puede acompañarse de astenia y fatigabilidad durante
dos a tres meses.
Aún cuando el virus puede infectar otros tejidos,
los hallazgos clínicos son casi exclusivamente debidos a la inflamación
del hígado. La infección puede ser asintomática o causar un síndrome
de hepatitis aguda con un grado variable de severidad, hasta incluir
una forma de hepatitis fulminante.
El virus usualmente causa una enfer-medad aguda
autolimitante, aún cuando existen informes de casos en los que los
niveles de la actividad de la aminotrans-ferasa se encuentran abajo
de lo normal y en el suero permanece persistentemente positiva la
inmunoglobulina M [(IgM) anti-VHA], por espacio de 31 meses después
del brote de hepatitis, lo que implica una persistente replicación
del virus sugiriendo que se puede producir una hepatitis crónica
con el potencial de desarrollar cirrosis hepática. Asimismo, se
pueden presentar en adultos casos de hepatitis por VHA con una elevación
de las ALT por más de seis meses, lo que se manifiesta en los pacientes
con recaídas (ictericia, ascitis) con o sin síntomas. Este tipo
de infección por VHA en adultos se manifiesta también por un tiempo
prolongado de la excreción del virus de hasta por tres meses, por
lo que dichos pacientes pueden ser la fuente del esparcimiento del
virus en la comunidad.
La transmisión intrauterina del virus es desconocida,
sin embargo, se tiene un informe de transmisión intrauterina de
VHA a través de una gestante que desarrolló hepatitis A, a las 20
semanas de gestación y a las 27 semanas el ultrasonido reveló polihi-dramnios
y ascitis fetal. La IgM específica (IgM anti-VHA), estuvo presente
en la sangre del feto y a las 35 semanas se detectaron signos de
peritonitis por meconio.
Otras complicaciones menos frecuentes de la infección
por VHA son los informes de casos de hepatitis tipo A aguda que
presentan manifestaciones hematológicas, como son: anemia aplástica
aguda o una anemia severa con trombocitopenia. Una complicación
importante de la infección con el virus de la hepatitis A, es el
alto riesgo de desarrollar una hepatitis fulminante en pacientes
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con infección previa con el virus C de la hepatitis; asimismo, pueden
presentarse casos fatales en pacientes con hepatitis B crónica,
pacientes con hepatitis crónica activa o cirrosis hepática; sin
embargo, los portadores crónicos del antígeno de superficie (HBsAg
pueden presentar un curso benigno de la infección por VHA.
MÉTODOS DE LABORATORIO
Aislamiento e identificación del virus
En l979, se logró el cultivo del VHA en células de riñón fetal de
mono rhesus únicamente después de que el virus fue pasado en múltiples
ocasiones en monos marmosetos. Desde entonces, el VHA ha sido cultivado
directamente de muestras clínicas o del medio ambiente, pero han
sido requeridos periodos largos de adaptación (4-10 semanas) para
la detección de una cantidad significativa de antígeno de VHA en
las células infectadas. El VHA que ha sido adaptado a crecer eficientemente
en cultivo de células al parecer tiene mutaciones en las áreas 2B
y 2C del genoma que codifica para proteínas no estructurales.
En la actualidad ha sido posible el aislamiento
primario del virus a partir de muestras clínicas o ambientales (heces,
agua, mariscos), empleando diversos cultivos primarios o líneas
celulares. Sin embargo, por el crecimiento lento característico
del VHA, son necesarios perio-dos largos de adaptación (mayores
de 120 días), antes de que puedan ser detectados focos infecciosos
o antígenos del virus. El virus A de la hepatitis generalmente no
produce un efecto citopático en los cultivos celulares y la detección
del virus en estos cultivos requiere de técnicas especiales como
es la técnica de radioinmunofoco (RIFA), la cual emplea anticuerpos
radiomarcados para detectar focos infecciosos en células que han
sido fijadas. La incapacidad de contar con un cultivo rápido de
VHA, ha impedido el empleo de este método para el diagnóstico de
infección o para la detección de VHA en muestras del medio ambiente.
La inmunoelectromicroscopia (IEM) fue usada extensamente
en los primeros estudios para identificar VHA, pero ha sido substituida
por técnicas más sensibles.
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Una
complicación importante de la infección con el virus
de la hepatitis A, es el alto riesgo de desarrollar una hepatitis
fulminante en pacientes con infección previa con el virus C
de la hepatitis |