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La
infección se transmite a personas susceptibles por transfusión de
sangre, plasma u otros derivados, el uso de material contaminado,
contacto estrecho intrafamiliar con un individuo portador y por
vía vertical materno-fetal. El personal médico y paramédico puede
infectarse por inoculación accidental. Los pacientes y personal
de unidades de hemodiálisis, terapia intensiva, unidades de hematooncología,
individuos con prácticas homosexuales o bisexuales, múltiples compañeros
sexuales, uso de drogas intravenosas, y trabajadores en algunos
laboratorios se consideran de alto riesgo. El estado de portador
varía de 0.1% a más de 10% según el área geográfica, edad y sexo;
en México se ha estimado en 0.3% a 0.4% en población abierta. En
grupos de alto riesgo la frecuencia es elevada (15.4% para anticuerpos
anti-HBc y 5% para HBsAg). La infectividad se ha asociado a la presencia
de HBeAg y un título alto de HBsAg. La transmisión perinatal de
la infección de una madre portadora se incrementa si es HBeAg positiva.
CUADRO CLÍNICO (Cuadro
4)
En 60 a 70% de los casos la presentación es anictérica o subclínica,
20 a 35% cursan con ictericia. El 90% tienen recuperación completa
y 2 a 10% progresan a la cronicidad; sin embargo, 90% de los recién
nacidos de madres portadoras HBeAg positivas tendrán enfermedad
crónica. La mortalidad es de 0.5 a 1.5%.
El curso de la enfermedad es extremadamente variable
y depende de la edad en que se presenta. En niños la enfermedad
aguda generalmente es más leve y su curso es menos prolongado que
en adultos. En niños o adultos la ictericia puede ser poco aparente
o persistir por varias semanas. La historia de la enfermedad puede
dividirse en tres fases: preictérica, ictérica y de convalescencia.
En la fase preictérica puede presentarse fiebre,
malestar general,
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astenia,
adinamia, hiporexia, naúsea, vómito y dolor abdominal. En algunos
pacientes existe urticaria, artralgias y/o artritis. El hígado puede
encontrarse crecido y blando.
En la fase ictérica la primera manifestación suele
ser coluria, los síntomas preexistentes pueden empeorar, en algunos
casos hay acolia. Esta fase tiene un promedio de duración de ocho
a once días en niños comparados con tres a cuatro semanas en el
adulto. Al disminuir la ictericia los demás síntomas también van
remitiendo; durante la fase de convalescencia el paciente se va
reintegrando paulatinamente a sus actividades diarias. La pérdida
de peso es común en los adultos.
Hepatitis crónica
El diagnóstico se efectúa mediante biopsia; existen dos tipos: la
hepatitis crónica persistente y la hepatitis crónca activa. La hepatitis
crónica persistente es un proceso inflamatorio que involucra solamente
áreas portales, generalmente dura más de seis meses y es más común
y menos grave que la hepatitis crónica activa. El paciente se encuentra
generalmente asintomático, con hepatomegalia leve y elevación moderada
de aminotransferasas séricas sin ictericia. Se puede resolver después
de varios años o progresar a hepatitis crónica activa.
La hepatitis crónica activa progresa generalmente
a cirrosis, la enfermedad se caracteriza por episodios recurrentes
de ictericia, niveles anormales de aminotransferasas y evidencia
de hipertensión portal con ascitis. Muchos pacientes no tienen antecedentes
de ictericia ya que en un gran porcentaje la enfermedad es subclínica.
La frecuencia en el hombre es del doble de la observada en mujeres,
los individuos con algún grado de inmunodeficiencia como pacientes
en hemodiálisis, hemofílicos, homosexuales y pacientes con síndrome
de Down, desarrollan con mayor facilidad enfermedad crónica. Los
factores genéticos quizá contribuyan a la persistencia del VHB.
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