PAC INFECTO-1 C2

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Hepatitis fulminante
La presencia de falla hepática dentro de las primeras seis semanas del inicio de la hepatitis, con afección neurológica indica evolución fulminante. Se presenta con cualquier virus de hepatitis en forma poco frecuente. Se caracteriza por incremento súbito de la fiebre, dolor abdominal y encefalopatía.
   La ascitis, diátesis hemorrágica y rigidez de descerebración culmina con la muerte en 70 a 90% de los casos. Los datos clínicos incluyen una rápida disminución en el tamaño del hígado. La hepatitis fulminante por virus B se presenta tal vez con mayor frecuencia que lo reportado ya que el HBsAg puede desaparecer rápidamente en este forma de hepatitis. La infección simultánea con VHB y VHD parece incrementar la necrosis hepática y favorecer la aparición de hepatitis fulminante.

Manifestaciones extrahepáticas de hepatitis viral
Se puede observar en 10 a 20% de los casos; éstas incluyen: a) síndrome transitorio similar a la enfermedad del suero, b) poliarteritis nodosa, c) glomerulonefritis, d) crioglobulinemia mixta, e) acrodermatitis de la infancia (síndrome de Gianotti). Se cree que la mayoría de estas entidades están mediadas por complejos inmunes.

DIAGNÓSTICO
El diagnóstico de hepatitis viral se efectúa sobre bases clínicas y epidemiológicas. La presencia de ictericia en asociación con un episodio febril, anorexia, náusea y dolor abdominal sugiere el diagnóstico. La evaluación de la función hepática confirma el diagnóstico, generalmente existe aumento de la bilirrubina directa en suero, con elevación de aminotransferasas, AST o TGP (aspartato aminotransferasa ) y ALT o TGO (alanina aminotransferasa). Estas enzimas son las más sensibles para detectar daño hepatocelular, dan una idea cuantitativa del grado de daño aunque no se puede predecir la evolución. Los niveles de ALT están más incrementados que la AST en una hepatitis aguda no complicada con una relación AST/ALT menor de 0.7. Las excepciones incluyen los casos con necrosis extensa. Los valores de ALT por arriba de 40 UI/L discriminan mejor los casos de
hepatitis viral que la relación AST/ALT.
   Ciertas proteínas séricas como albúmina, protrombina, fibrinógeno y casi todos los factores de coagulación, excepto el factor VIII se sintetizan exclusivamente en el hígado. Ya que la vida media intravascular de los factores de la coagulación va de cinco horas (factor VII) a cinco días (fibrinógeno), la medición del sistema intrínseco (tiempo parcial de tromboplastina) y del extrínseco (tiempo de protrombina) reflejan la función hepática y las alteraciones potencialmente graves.

DIAGNÓSTICO SEROLÓGICO
(Cuadros 5 y 6)


El HBsAg es el primer marcador viral que aparece en la sangre después de la infección. La presencia del mismo se considera como sinónimo de infección activa. Se puede detectar desde la primera o segunda semana hasta la 11 ó 12ª semana. La evidencia clínica de la enfermedad se presenta de una a siete semanas después de la aparición del antígeno. Al disminuir los síntomas el título generalmente disminuye y ya no es detectable en suero. Otro marcador temprano es HbeAg; ensayos muy sensibles como hemaglutinación o radioinmunoensayo han demostrado que aparece simultáneamente o muy cercano al HBsAg, y que tiene su pico en forma similar y disminuye en forma paralela. La persistencia de HBeAg por diez o más semanas se observa con mayor frecuencia en individuos que no eliminan la infección. Los anti-HBe aparecen posterior a la desaparición de HBeAg y persisten uno a dos años después.
   El tercer marcador viral en aparecer es el ADN y partículas virales que contienen ADN polimerasa. Estas partículas pueden detectarse por la actividad de la polimerasa o por hibridación del material genético, aparecen enseguida del HBsAg. Incrementan durante el periodo tardío de incubación y caen con el inicio de la sintomatología.
   Un cuarto marcador que aparece en todos los pacientes antes del inicio del daño hepático es el anti-HBc (anticuerpo contra la partícula core), el cual puede detectarse tres a cinco semanas después de la aparición del HBsAg y antes del inicio de los síntomas de enfermedad.
La presencia de falla hepática dentro de las primeras seis semanas del inicio de la hepatitis, con afección neurológica indica evolución fulminante.

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