PAC INFECTO-1 C2

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En México, a partir de 1993 se estableció por norma (NOM-003-SSa2-1993), que todas las sangres que se fueran a transfundir se les tenía que efectuar la determinación de anticuerpos por esta prueba, y la versión definitiva se dio a conocer el 18 de Julio de 1994.
   Existe en la actualidad una prueba de ELISA de tercera generación que también se utiliza como prueba de escrutinio en los bancos de sangre; ésta difiere de la prueba de ELISA de segunda generación en que incorpora un antígeno recombinante adicional de la región 5 no estructural (NS5), y es un poco más sensible que la prueba de ELISA de segunda generación.
   Las pruebas confirmatorias o suplementarias que más se utilizan son las de inmunoblot (RIBA); éstas se basan en la aplicación de los antígenos en forma de bandas en una tira de nitrocelulosa junto con controles de IgG humana y de dismutasa de superóxido. Una muestra es positiva cuando reacciona al menos contra dos bandas específicas del VHC, indeterminada o dudosa cuando reacciona sólo contra un antígeno y negativa cuando no lo hace contra ninguno. Un resultado positivo se correlaciona estrechamente con la infectividad, la presencia de enfermedad hepática y la detección de viremia. En la actualidad existe prueba de RIBA de 1a, 2a y 3a generación, las que utilizan las mismas partículas recombinantes que en las pruebas de ELISA; en muchos centros en Europa y Asia se utilizan las pruebas de 3a generación.
   El RNA del VHC puede identificarse en suero y en tejido hepático por medio de amplificación génica por la reacción en cadena de polimerasa (PCR), que permite detectar secuencias específicas después de su transcripción inversa a DNAc (complementario) y su amplificación. El uso de la PCR se ha popularizado mucho pero presenta algunas dificultades que la limitan como prueba de rutina. Se pueden encontrar falsas negativas debido a: una obtención inadecuada de la muestra, o bien a manipulación incorrecta o almacenamiento a temperaturas inadecuadas, o bien falsas positivas por contaminación durante la manipulación de las
mismas. La variabilidad genómica del VHC puede dar lugar a falsos negativos y por este motivo deben usarse oligonucleótidos iniciadores específicos de la región más conservada que es la 5’ no codificante.
   Las indicaciones de esta prueba son la detección temprana del VHC en pacientes seronegativos con hepatitis aguda y para el diagnostico de transmisión vertical; al igual que en pacientes con respuesta humoral alterada tales como pacientes trasplantados, en hemodiálisis y receptores de quimioterapia. Puede también ser útil en pacientes con enfermedad hepática criptogénica y en los casos de hepatitis autoinmune. Quizá en la actualidad la mayor utilidad de la PCR, es en la evaluación de un paciente en quien se quiere iniciar tratamiento y para evaluar la respuesta al mismo.
   El único método que nos permite valorar el grado de daño hepático es la biopsia del hígado que deberá efectuarse en la evaluación de todo paciente en quien se pretende iniciar tratamiento, ya que nos permite evaluar lo avanzado de la lesión, la presencia de necrosis, inflamación regeneración así como el grado de fibrosis, la presencia de otras lesiones y la existencia de cirrosis. Es conveniente utilizar algún método que evalúe en forma más objetiva estas alteraciones; el más utilizado es el índice de Knodell. Por medio de biopsia es difícil saber la etiología de la hepatitis, sin embargo si se encuentran agregados linfoides, daño de los conductos y esteatosis muy probablemente se trate de lesión por VHC.

TRATAMIENTO

Es muy importante que antes de decidir si se va a tratar o no a un paciente se tengan en cuenta algunos factores que de acuerdo a diferentes metaanálisis se han considerado como predictores de respuesta; los tres principales son: carga viral menos de 1 000 000 de copias por ml, ausencia de cirrosis y genotipo diferente al 1b, por lo que es necesario antes de tomar la decisión terapéutica, contar con la determinación de carga viral, una biopsia hepática reciente y de ser posible la determinación del genotipo.
La PCR se ha popularizado mucho pero presenta algunas dificultades que la limitan como prueba de rutina.

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