PAC INFECTO-1 C2

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En México la hepatitis por virus A ocurre con mayor frecuencia en la población escolar, aunque se presentan casos en lactantes y escolares.
   El VHA es estable a temperatura am-biente, reteniendo su infectividad en las heces por dos semanas y tiene una dismi-nución importante de su infectividad a temperatura ambiente por cuatro semanas. El virus resiste la extracción con deter-gentes no iónicos, cloroformo o éter, y retiene su infectividad en un pH de 1.0 a 38°C por 90 min. El VHA es más resistente que el poliovirus al calor, siendo parcial-mente inactivado a 60°C por 1 hora. Cuando se resuspende en leche a 62.8 °C por 30 min, 0.1 % de la infectividad permanece sin cambios, sugiriendo que la pasteurización puede no inactivar comple-tamente a VHA y, que son requeridas temperaturas de 85-95°C por 1 min para inactivar completamente a este virus en mariscos. El virus de la hepatitis A es completamente inactivado por formalina (0.02% a 37°C por 72 horas), pero al parecer es relativamente resistente al cloro libre, especialmente cuando el virus está asociado con materia orgánica. Se ha observado que un nivel de cloro libre de 0.3-0.5 ppm en una alberca, no inactiva al VHA si el agua está contaminada con materia fecal. Únicamente han sido efec-tivos para reducir el título de VHA en más de 104 sobre superficies contaminadas el hipoclorito de sodio, el glutaraldehido al 2% y los compuestos cuaternarios de amonio con 23 % de HCl.

EPIDEMIOLOGÍA

Previo a la identificación de la etiología viral específica y al desarrollo de pruebas de diagnóstico, la hepatitis A se identificó como la causa más importante de la hepatitis esporádica y epidémica en el mundo.
   La endemicidad de la infección por VHA es determinada predominantemente por la ruta de transmisión fecal-oral. Como con todos los organismos trasmitidos entéricamente, la endemicidad de la infección y los grupos de riesgo para infectarse están relacionados inversamente a los estándares sanitarios e higiénicos y a las condiciones socio-económicas que guardan las diversas re-giones del mundo. La expresión clínica de la infección por VHA es altamente dependiente de la edad. Los estudios serológicos han confirmado que menos de 10% de los niños infectados menores de seis años de edad presentarán ictericia, mientras
que en adultos y en niños mayores de cinco años, la infección usualmente causa ictericia en 50-90% de los casos.
   La hepatitis por el virus A constituye un problema de salud en aquellos países en donde la seroepidemiología muestra cambios de hiperendemicidad a ende-micidad intermedia, en vista de que esto puede dar lugar a un desplazamiento de susceptibles a edades mayores. Un ejemplo de ello es que se han presentado impor-tantes cambios epidemiológicos de la hepatitis A en residentes de áreas rurales de Japón (Okinawa), de 1970 a 1996. La prevalencia ajustada a la edad decreció para anti-VHA de 83.8% en 1970 a 0.7% en 1996.
   El mejoramiento de las condiciones de higiene y de vida reduce la transmisibilidad de la infección por VHA, lo que podría también conducir a un resurgimiento sustancial después de varias décadas de haber declinado la incidencia. Los estudios matemáticos de seroprevalencia por grupos de edad podrían proporcionar información valiosa para la toma de decisiones sobre la instalación de pro-gramas de vacunación.
   La vigilancia epidemiológica del estado que guardan las infecciones por VHA en un área determinada, es importante para implementar medidas preventivas y para establecer medidas de control de la enfermedad. En países industrializados con un alto nivel de sanidad, la adquisición del VHA no ocurre durante la infancia, la infección típicamente ocurre en los adultos y frecuentemente en viajeros que retornan de países en desarrollo, en donde la infección es endémica. Sin embargo, la introducción del VHA en ciertos grupos de población, como son empleadores de drogas intravenosas (UDIV), o bien hom-bres homosexuales, conducen a un incre-mento importante en la enfermedad.
   En México la hepatitis por virus A ocurre con mayor frecuencia en la pobla-ción escolar, aunque se presentan casos en lactantes y escolares. En un estudio realizado en recién nacidos, se encontró la presencia de anticuerpos transplacentarios para VHA en niños menores de seis meses en un 100% de los sueros maternos y del cordón umbilical, con un descenso en la seropositividad conforme aumentó la edad; así, al quinto mes de edad ninguno de los niños estudiados permaneció como positivo.

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