En las bacterias gramnegativas las proteínas que
ligan penicilina se encuentran en la membrana citoplásmica protegida
por una membrana externa, un espacio periplásmico, una membrana
interna de peptidoglicán y un espacio pericitoplásmico. Las penicilinas
para penetrar tienen que pasar por proteínas conocidas como porinas,
que son canales para nutrientes celulares y material celular de
desperdicio.7 Las bacterias
resistentes a antibióticos betalactámicos pueden disminuir el número
o la permeabilidad de estas proteínas de membrana externa (Omp).
La Omp F y la Omp C son las dos proteínas (porinas) principales.
Omp F es la más permeable a los betalactámicos. Las bacterias resistentes
a betalactámicos al no tener Omp F, tienen una disminución en la
penetración por Omp C y por contacto un mayor tiempo para degradar
por la acción de betalactamasas.7
El último mecanismo de resistencia para betalactámicos
son las alteraciones en el sitio blanco, las proteínas que ligan
penicilina (PBP). Las bacterias mutantes pueden producir una PBP
con afinidad disminuida a una penicilina como la alteración de PBP2
a PBP2a que produce resistencia a la meticilina u oxacilina por
su afinidad disminuida para este grupo de penicilinas.8
FARMACOCINÉTICA
La farmacocinética de las penicilinas es variable, ya que algunas
tienen una buena absorción oral (amoxicilina), todas se distribuyen
ampliamente y alcanzan buenos niveles tisulares y tienen penetración
al sistema nervioso central cuando éste está inflamado, con una
eliminación renal para la mayoría de las penicilinas. Las penicilinas
naturales sólo pueden ser administradas por vía parenteral. La vía
intravenosa es la que necesita la penicilina G, por alcanzar mejores
niveles que con la vía muscular. La vida media de la penicilina
G es de 30 minutos, por lo que se requieren dosis cada cuatro o
seis horas. La penicilina procaínica y la benzatínica son dos preparados
de administración intramuscular que se absorben de manera lenta
alcanzando niveles bajos prolongados que pueden durar 24 horas (procaínica)
o tres o cuatro semanas (benzatínica). Las penicilinas resistentes
a penicilinasa pueden ser administradas por vía oral o intravenosa
(oxacilina). Las aminopenicilinas son más estables en presencia
de ácido gástrico por lo que son frecuentemente administradas por
vía oral. La amoxicilina tiene una biodisponibilidad mayor
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que la ampicilina. Las carboxipenicilinas y las ureidopenicilinas
sólo se administran por vía parenteral por su pobre absorción oral.
TOXICIDAD
La alergia a la penicilina puede ocurrir entre 1 a 10% de los pacientes.
Las reacciones pueden ser desde lesiones cutáneas maculopapulares
hasta reacciones anafilácticas (0.004 a 0.015% de los pacientes).
Los efectos adversos de la penicilina incluyen principalmente síntomas
gastrointestinales como diarrea (20% con ampicilina, 5% amoxicilina,
40% en niños). Otros efectos adversos pueden presentarse como lesiones
cutáneas, neutropenia e inhibición de la agregación plaquetaria.
Raramente en pacientes que reciben dosis altas de penicilina G,
en especial en presencia de insuficiencia renal, puede ocurrir encefalopatía
o convulsiones. Otros efectos incluyen hipokalemia, hiperkalemia
e hipernatremia, hepatitis y tromboflebitis.
En ocasiones cuando el paciente tiene una infección
con espiroquetas, la rápida destrucción y liberación de pirógenos
provocan una reacción llamada de Jarisch- Herxheimer que se inicia
dos horas después de administrar el medicamento y se manifiesta
con fiebre, calosfrios, sudoración, taquicardia, taquipnea y mialgias.9
INDICACIONES
A pesar de la resistencia desarrollada a través del tiempo por el
uso clínico de las penicilinas, éstas continúan siendo medicamentos
importantes para el tratamiento de varias infecciones severas. La
penicilina G intravenosa es la terapia más utilizada para el tratamiento
de endocarditis infecciosa causada por estreptococos, enterococos
y estafilococos susceptibles. La penicilina G es de utilidad también
en el tratamiento de meningitis por N. meningitidis, por
L. monocytogenes y S. agalactie. El desarrollo de resistencia
a la penicilina G en S. pneumoniae y la producción
de betalactamasas por H. influenzae limita la utilidad de
este antibiótico para el tratamiento de meningitis causada
por este tipo de bacterias hasta no conocer su susceptibilidad.
En combinación la penicilina puede ser utilizada para el
tratamiento de algunas infecciones causadas por anaerobios.
Otros síndromes infecciosos que pueden
ser tratados con penicilinas incluyen faringitis o amigdalitis por
S. pyogenes, sífilis, infecciones en piel y sus estructuras,
leptospirosis, borreliosis y actinomicosis.
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La
alergia a la penicilina puede ocurrir entre 1 a 10% de los pacientes.
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