PAC INFECTO-1 C3

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   En las bacterias gramnegativas las proteínas que ligan penicilina se encuentran en la membrana citoplásmica protegida por una membrana externa, un espacio periplásmico, una membrana interna de peptidoglicán y un espacio pericitoplásmico. Las penicilinas para penetrar tienen que pasar por proteínas conocidas como porinas, que son canales para nutrientes celulares y material celular de desperdicio.7 Las bacterias resistentes a antibióticos betalactámicos pueden disminuir el número o la permeabilidad de estas proteínas de membrana externa (Omp). La Omp F y la Omp C son las dos proteínas (porinas) principales. Omp F es la más permeable a los betalactámicos. Las bacterias resistentes a betalactámicos al no tener Omp F, tienen una disminución en la penetración por Omp C y por contacto un mayor tiempo para degradar por la acción de betalactamasas.7
   El último mecanismo de resistencia para betalactámicos son las alteraciones en el sitio blanco, las proteínas que ligan penicilina (PBP). Las bacterias mutantes pueden producir una PBP con afinidad disminuida a una penicilina como la alteración de PBP2 a PBP2a que produce resistencia a la meticilina u oxacilina por su afinidad disminuida para este grupo de penicilinas.8

FARMACOCINÉTICA

La farmacocinética de las penicilinas es variable, ya que algunas tienen una buena absorción oral (amoxicilina), todas se distribuyen ampliamente y alcanzan buenos niveles tisulares y tienen penetración al sistema nervioso central cuando éste está inflamado, con una eliminación renal para la mayoría de las penicilinas. Las penicilinas naturales sólo pueden ser administradas por vía parenteral. La vía intravenosa es la que necesita la penicilina G, por alcanzar mejores niveles que con la vía muscular. La vida media de la penicilina G es de 30 minutos, por lo que se requieren dosis cada cuatro o seis horas. La penicilina procaínica y la benzatínica son dos preparados de administración intramuscular que se absorben de manera lenta alcanzando niveles bajos prolongados que pueden durar 24 horas (procaínica) o tres o cuatro semanas (benzatínica). Las penicilinas resistentes a penicilinasa pueden ser administradas por vía oral o intravenosa (oxacilina). Las aminopenicilinas son más estables en presencia de ácido gástrico por lo que son frecuentemente administradas por vía oral. La amoxicilina tiene una biodisponibilidad mayor
que la ampicilina. Las carboxipenicilinas y las ureidopenicilinas sólo se administran por vía parenteral por su pobre absorción oral.

TOXICIDAD

La alergia a la penicilina puede ocurrir entre 1 a 10% de los pacientes. Las reacciones pueden ser desde lesiones cutáneas maculopapulares hasta reacciones anafilácticas (0.004 a 0.015% de los pacientes). Los efectos adversos de la penicilina incluyen principalmente síntomas gastrointestinales como diarrea (20% con ampicilina, 5% amoxicilina, 40% en niños). Otros efectos adversos pueden presentarse como lesiones cutáneas, neutropenia e inhibición de la agregación plaquetaria. Raramente en pacientes que reciben dosis altas de penicilina G, en especial en presencia de insuficiencia renal, puede ocurrir encefalopatía o convulsiones. Otros efectos incluyen hipokalemia, hiperkalemia e hipernatremia, hepatitis y tromboflebitis.
   En ocasiones cuando el paciente tiene una infección con espiroquetas, la rápida destrucción y liberación de pirógenos provocan una reacción llamada de Jarisch- Herxheimer que se inicia dos horas después de administrar el medicamento y se manifiesta con fiebre, calosfrios, sudoración, taquicardia, taquipnea y mialgias.9

INDICACIONES

A pesar de la resistencia desarrollada a través del tiempo por el uso clínico de las penicilinas, éstas continúan siendo medicamentos importantes para el tratamiento de varias infecciones severas. La penicilina G intravenosa es la terapia más utilizada para el tratamiento de endocarditis infecciosa causada por estreptococos, enterococos y estafilococos susceptibles. La penicilina G es de utilidad también en el tratamiento de meningitis por N. meningitidis, por L. monocytogenes y S. agalactie. El desarrollo de resistencia a la penicilina G en S. pneumoniae y la producción de betalactamasas por H. influenzae limita la utilidad de este antibiótico para el tratamiento de meningitis causada por este tipo de bacterias hasta no conocer su susceptibilidad. En combinación la penicilina puede ser utilizada para el tratamiento de algunas infecciones causadas por anaerobios.
   Otros síndromes infecciosos que pueden ser tratados con penicilinas incluyen faringitis o amigdalitis por S. pyogenes, sífilis, infecciones en piel y sus estructuras, leptospirosis, borreliosis y actinomicosis.
La alergia a la penicilina puede ocurrir entre 1 a 10% de los pacientes.

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