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Los
cambios estructurales que aumentaron la potencia de la ciprofloxacina
dieron lugar a compuestos como grepafloxacina, sparfloxacina y gatifloxacina.
Todas las quinolonas tienen una buena y rápida absorción
después de su administración oral, obteniéndose
concentraciones en sangre y en orina superiores a las CIM de la
mayoría de los patógenos usuales.
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ACTIVIDAD ANTIMICROBIANA
La primera quinolona, el ácido
nalidíxico fue descubierto en 1962, un antibiótico con actividad
consistente contra gramnegativos aeróbicos (CIM altas) pero con
poca penetración tisular y niveles séricos bajos, lo que lo excluyó
de convertirse en un antibótico para el tratamiento de infecciones
sistémicas. A partir de esa fecha el desarrollo de este grupo de
antibióticos se presentó lentamente hasta 1978 cuando aparece norfloxacina.
En 1978 este compuesto tenía mayor potencia contra gramnegativos
y alguna actividad contra grampositivos. Debido a su pobre absorción
por vía oral y poca actividad contra Pseudomonas sp. el antibiótico
fue recomendado sólo para infecciones urinarias. Fue al final de
la década de los años setenta y el inicio de los años ochenta en
que aparecen quinolonas con mejor absorción oral y mejor cobertura
como: enoxacina (1979), pefloxacina (1979), ofloxacina (1981) y
ciprofloxacina (1981). Los cambios estructurales han dado origen
a quinolonas cuyo buen espectro de actividad, así como su perfil
de seguridad y farmacocinético, las hace considerar como fármacos
para ser empleados en el tratamiento de infecciones de la piel y
tejidos blandos, infecciones de las vías urinarias incluida la pielonefritis,
neumonías y otras. Las quinolonas de reciente
introducción tienen actividad contra una variedad de bacterias aeróbicas
gramnegativas y grampositivas. Las quinolonas son agentes bactericidas
contra enterobacterias, H. influenzae, N. gonorrhoeae, N. meningitidis
y Moraxella catarrhalis. Las quinolonas recientes tienen
actividad contra S. aureus y S. epidermidis, con menor
actividad contra otros grampositivos como S. pneumoniae, S. pyogenes,
estreptococos viridans y enterococos. La mayoría de las quinolonas
inhiben a P. aeruginosa, en especial en orina y tienen actividad
contra micobacterias como M. tuberculosis. Otros microorganismos
susceptibles incluyen micoplasmas, chlamydia, legionellas y ureaplasmas.
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MECANISMOS
DE ACCIÓN
Las quinolonas inhiben la síntesis bacteriana de DNA y RNA. El sitio
blanco es una topoisomerasa II o girasa del DNA.31
Las girasas del DNA son enzimas conocidas como DNA topoisomerasas
presentes en todos los organismos; pero sólo la topoisomerasa II
de las bacterias es el sitio blanco de las quinolonas, sin que estos
antibóticos afecten células humanas. La actividad de las girasas
del DNA es la de mantener al cromosoma en su conformación y reparar
lesiones en el DNA que ocurren durante la replicación. Es evidente
que la inhibición de estas enzimas produce el efecto bactericida
de las quinolonas.31
MECANISMOS DE RESISTENCIA
La resistencia a quinolonas ocurre principalmente por cambios en
la afinidad de las quinolonas a la subunidad gyr A. Los cambios
en un solo aminoácido en la girasa del DNA debidos a una mutación
del gen gyr A se asocian con resistencia. Estos cambios provocan
aumentos en las concentraciones necesarias para producir un efecto
bactericida o bacteriostático de 8-16 veces más.
Otros mecanismos de resistencia pueden ocurrir
por cambios en la permeabilidad. En las bacterias grampositivas
las quinolonas atraviesan la pared celular e ingresan al citoplasma
para llegar a su sitio blanco; en gramnegativos tienen una pared
de lipopolisacáridos y canales porínicos para el ingreso de moléculas.
La resistencia puede ocurrir cuando cambia la permeabilidad y cambios
en la expresión de los canales porínicos.32
Otro mecanismo de resistencia a quinolonas aunque menos frecuente
es a través de una bomba de expulsión, que es un proceso dependiente
de energía que impide que el antibiótico se acumule intracelularmente.33
FARMACOCINÉTICA
Todas las quinolonas tienen una buena y rápida absorción después
de su administración oral, obteniéndose concentraciones en sangre
y en orina superiores a las CIM (concentraciones inhibitorias mínimas)
de la mayoría de los patógenos usuales.
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