PAC INFECTO-1 C4

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Se calcula que a nivel mundial a la fecha (1999) existen más de 30 millones de personas infectadas y que más de 12 000 personas se infectan diariamente. Se han informado casos en todos los países.

En México la cifra oficial es de un poco más de 38 000 casos a finales de 1998, pero de acuerdo a UNAIDS se calcula una cifra de alrededor de 180 000. La epidemia en nuestro país ha cambiado a través del tiempo habiéndose presentado inicialmente a mediados de los ochenta con casos importados de compatriotas que estudiaban o trabajaban en el extranjero y que regresaban al país. Sin embargo, en pocos años se cambió a predominio de casos autóctonos.


Durante el último lustro, otra tendencia importante de la epidemia en México es la “ruralización”. Es decir que una vez que se alcanzó la fase de estabilización o de crecimiento amortiguado en las áreas urbanas, la epidemia se extendió al medio rural, donde en la actualidad ésta se encuentra en fase logarítmica.


La transmisión de la infección ocurre en 80% de las veces por contacto sexual no protegido.
   De acuerdo a UNAIDS (United Nations AIDS) que es la rama de la OMS (Organización Mundial de la Salud), creada para coordinar los esfuerzos de las diferentes agencias de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que trabajan en este problema de salud pública, se calcula que a nivel mundial a la fecha (1999) existen más de 30 millones de personas infectadas y que más de 12 000 personas se infectan diariamente. Se han informado casos en todos los países.
   En México la cifra oficial es de un poco más de 38 000 casos a finales de 1998, pero de acuerdo a UNAIDS se calcula una cifra de alrededor de 180 000. La epidemia en nuestro país ha cambiado a través del tiempo habiéndose presentado inicialmente a mediados de los ochenta con casos importados de compatriotas que estudiaban o trabajaban en el extranjero y que regresaban al país. Sin embargo, en pocos años se cambió a predominio de casos autóctonos. Inicialmente también había una proporción importante de casos relacionados con transfusiones sanguíneas pero gracias a un control oficial más estricto de los bancos de sangre, en la actualidad este mecanismo de transmisión es sumamente raro.
   Durante el último lustro, otra tendencia importante de la epidemia en México es la “ruralización”. Es decir que una vez que se alcanzó la fase de estabilización o de crecimiento amortiguado en las áreas urbanas, la epidemia se extendió al medio rural, donde en la actualidad ésta se encuentra en fase logarítmica con el agravante de existir un acceso limitado a servicios de salud, además de un bajo nivel educativo y donde hablar abiertamente sobre sexualidad es todavía un tabú. Esto nos hace predecir que ocurrirá una mayor propagación de la epidemia antes de que se pueda intervenir eficientemente.
    En relación con los conceptos actuales sobre los mecanismos de transmisión tenemos que: se ha podido comprobar que el VIH no puede transmitirse a través de piquetes de mosquitos o por vía respiratoria, probando estar totalmente infundados los temores
que se tenían temprano en la epidemia. La transmisión de la infección ocurre en 80% de las veces por contacto sexual no protegido. Se ha informado la graduación en cuanto a la eficiencia de transmisión sexual que en orden decreciente se informa hombre–hombre, hombre–mujer, mujer–hombre y raras veces mujer–mujer.
   De los mecanismos no sexuales de transmisión, es importante señalar en algunos países la transmisión entre drogadictos que usan drogas intravenosas y que frecuentemente usan agujas y jeringas contaminadas. Este grupo de riesgo además de ser grande, la epidemia sigue creciendo por lo difícil que es llegar a estos grupos con campañas de prevención. Agravando la situación en algunos países se niegan a implementar, por motivos políticos, algunas estrategias, que ya han demostrado ser eficientes, tales como el proveer de agujas y jeringas estériles o proporcionar los medios para esterilizarlas.
   Conforme se ha incrementado la proporción de mujeres infectadas en igual forma han aparecido cada vez más frecuentemente los casos de transmisión perinatal. Sabemos que sólo un tercio de los productos que nacen de madres infectadas terminan siendo infectados. Esto sucede principalmente cuando existen algunos de los siguientes factores predisponentes: enfermedad avanzada y/o desnutrición en la madre, parto vaginal, ruptura de membranas prolongada y carga viral elevada. Sin embargo, sabemos que si evitamos algunos de los factores mencionados y proporcionamos antirretrovirales incluso con monoterapia se puede disminuir el riesgo de transmisión.
   El conocimiento de la existencia de los subtipos del VIH–1 descrita a principios de esta década nos ha explicado y ayudado a entender mejor la dinámica de la propagación viral en diferentes poblaciones. Por ejemplo, en algunos países de África Central donde la epidemia ya se había estabilizado por varios años, cuando el subtipo B era el único, nuevamente entró en fase logarítmica después de la aparición del subtipo E.

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