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La
forma de presentación es muy variable de un individuo a otro
y se debe considerar un muy amplio espectro de manifestaciones clínicas,
algunas de ellas muy propias como el complejo de demencia relacionado
a SIDA o la trombocitopenia por VIH. Sin embargo la mayoría
de las veces la sintomatología va a ser debida a infecciones
y/o neoplasias oportunistas.
La infección aguda por VIH se describe como un síndrome
parecido a la mononucleosis infecciosa que se presenta varias semanas
después de que la persona se infectó; el cuadro se
describe como moderado en la mayoría de los casos aunque
algunas veces puede incluir encefalitis, pero aún en estos
casos el cuadro es autolimitado.
La leucoplaquia vellosa se piensa sea debida al virus de Epstein
Barr; ésta se presenta como placas blanquecinas en el borde
de la lengua en forma de pequeñas columnas; estas lesiones
no son graves y su presencia es intermitente; no requieren un tratamiento
específico y son interpretadas como un reflejo de inmunosupresión.
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La forma de presentación es
muy variable de un individuo a otro y se debe considerar un muy
amplio espectro de manifestaciones clínicas, algunas de ellas muy
propias como el complejo de demencia relacionado a SIDA o la trombocitopenia
por VIH. Sin embargo, la mayoría de las veces la sintomatología
va a ser debida a infecciones y/o neoplasias oportunistas y la afección
única o concomitante de múltiples aparatos y sistemas dependiendo
del grado de inmunosupresión al momento que la persona busca atención
médica.
Indudablemente el nivel de educación y la cultura
en salud del individuo tendrá un impacto en cuanto a lo temprano
o tardío que buscará atención; en la mayoría de los hospitales públicos
de nuestro país desafortunadamente acuden por primera vez profundamente
inmunodeprimidos y con varias infecciones oportunistas.
La infección aguda por VIH se describe como un
síndrome parecido a la mononucleosis infecciosa que se presenta
varias semanas después de que la persona se infectó; el cuadro se
describe como moderado en la mayoría de los casos aunque algunas
veces puede incluir encefalitis, pero aún en estos casos el cuadro
es autolimitado; la frecuencia en que éste se informa en los países
desarrollados varía de 60 a 90%; en nuestra experiencia pocos pacientes
recuerdan haberlo presentado; no sabemos si ésta es una real diferencia
o sólo es la poca atención que se le presta a un cuadro que finalmente
se autolimita; es importante sin embargo recordar que en este cuadro
los exámenes basados en la búsqueda de anticuerpos (ELISA y Western
blot) son negativos y sólo se podrá establecer el diagnóstico mediante
la determinación del antígeno P 24 y/o la reacción en cadena de
la polimerasa.
MANIFESTACIONES EN TRACTO GASTROINTESTINAL
Este es uno de los aparatos y
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sistemas
del organismo más frecuentemente involucrados con alteraciones desde
leves hasta enfermedades neoplásicas, por lo que un estudio topográfico
nos permitirá un abordaje racional y práctico.
En la cavidad oral podemos encontrar lesiones
herpéticas con vesículas y/o úlceras en el borde mucocutáneo de
los labios, la comisura, los carrillos, lengua o incluso un compromiso
extenso como la estomatitis; estas lesiones son habitualmente múltiples
y dolorosas; el diagnóstico clínico puede ser confirmado con un
raspado y tinción de Tzank que demuestra las clásicas inclusiones
del virus; el tratamiento para los cuadros moderados o severos es
el aciclovir o los derivados de éste como el valaciclovir y el famciclovir;
sin embargo hay que recordar el alto costo de estos últimos.
Candida albicans que se ha informado en
algunas series hasta en 60–80% de los individuos infectados con
el VIH, tiene también un espectro amplio de presentación y si bien
es frecuentemente identificada por las lesiones blanquecinas que
podemos retirar con un abatelenguas, puede producir placas eritematosas
en paladar duro o pequeñas úlceras en la comisura bucal; el diagnóstico
lo podemos confirmar con una simple tinción de Gram que muestra
las células en levadura; el tratamiento puede ser a base de administraciones
tópicas de nistatina, y/o imidazoles orales como itraconazol o fluconazol.
Otra lesión que se presenta frecuentemente en
la boca es la leucoplaquia vellosa que se piensa sea debida al virus
de Epstein Barr; ésta se presenta como placas blanquecinas en el
borde de la lengua en forma de pequeñas columnas; cuando raspamos
éstas con un abatelenguas no obtenemos ningún material; estas lesiones
no son graves y su presencia es intermitente; no requieren un tratamiento
específico y son interpretadas como un reflejo de la inmunosupresión
y algunas veces han sido el marcador clínico que ha hecho sospechar
el diagnóstico de infección por VIH.
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