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Desde
el reconocimiento del síndrome a principios de los ochenta
ha sido clara la participación de infecciones oportunistas
en la presentación clínica y morbimortalidad de los
individuos infectados con VIH; de hecho para los pacientes que por
algún motivo no reciben terapia antirretroviral la detección
temprana, el manejo
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adecuado
y la profilaxis de éstas es la mejor oportunidad que tienen
de tener una mejor calidad de vida.
Como se muestra en el cuadro
5 el riesgo de que se presenten las diferentes infecciones oportunistas
depende de la profundidad de la disminución de los linfocitos
CD4 lo que nos permite seleccionar el momento más adecuado
para iniciar la profilaxis primaria.
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