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Los
virus de la inmunodeficiencia humana (o HIV por sus siglas en inglés)
1 y 2 pertenecen a la familia de los retrovirus. Estos son virus
que tienen al ARN (ácido ribonucleico) como su elemento genético,
y que requieren de un grupo de enzimas llamadas transcriptasas reversa
(TR), para transferir su información hacia el ADN (ácido desoxirribonucleico),
el cual se incorpora al de la célula. Este ADN proviral o provirus
puede tomar control de la célula que está infectando, dando órdenes
para que produzca nuevas partículas virales. Los primeros miembros
de esta familia fueron descritos produciendo enfermedad en animales
como el virus de la leucemia de los felinos.
Los primeros virus humanos de esta familia
fueron el HTLV–I y HTLV–II (human T cell leukemia virus), a finales
de los setenta y principios de los ochenta, respectivamente. Estos
virus están relacionados con la leucemia de células vellosas, linfomas
no–Hodgkin, y la paraparesia espástica tropical. Pero no causan
ni están relacionados con el SIDA, y no deben ser confundidos con
el VIH 1 y 2 (los agentes etiológicos del SIDA), a pesar de sus
similitud fonética. Aunque los primeros casos
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SIDA
fueron informados en 1981, fue hasta finales de 1983 cuando el grupo
francés encabezado por el profesor Luc Montagnier describió el LAV–1.
Unos meses después, el grupo americano encabezado por el Dr. Robert
Gallo describió el HTLV–III. Ambos investigadores estaban describiendo
el mismo virus que en la actualidad es llamado VIH–1 (o HIV, en
inglés). Este es el responsable de la mayoría de los casos a nivel
mundial y hasta el momento el único documentado en nuestro país.
También es el más estudiado y del que se tiene mayor experiencia
clínica; por lo que este libro versará principalmente sobre el VIH–1
(Fig. 1).
En 1986, los franceses informaron el LAV–2 en
pacientes con el cuadro completo de SIDA; y los americanos el HTLV–IV
en personas asintomáticas. Pero nuevamente estaban describiendo
un mismo virus que ahora conocemos como VIH–2. Originalmente, éste
se describió en los países de África Occidental pero se ha extendido
a muchas partes del mundo particularmente Europa. En nuestro continente
se han informado casos en Canadá, Estados Unidos, Brasil y Haití.
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