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Si
en una aspiración vesical suprapúbica se encuentra
cualquier número de bacterias, se considera diagnóstico
de infección.
Para su estudio y tratamiento, las infecciones de vías urinarias
se han dividido tradicional-mente en altas y bajas, pues tienen
fisiopatogenia, tratamiento y pronóstico diferentes.
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El procedimiento de aseo de los genitales externos y la colección
de orina de “chorro medio” no previene totalmente el problema de
contaminación de bacterias del meato uretral. Si en una aspiración
vesical suprapúbica se encuentra cualquier número de bacterias,
se considera diagnóstico de infección. La colección de orina por
aspiración con aguja de la vejiga o la cateterización urinaria reduce
la contaminación pero estos procedimientos no son prácticos. Los
cultivos repetidos garantizan la reproducibilidad de los hallazgos,
pero son costosos y consumen tiempo. La orina debe ser cultivada
tan pronto como sea posible para evitar el crecimiento de bacterias
in vitro.
RADIOLÓGICO
Si no existen contraindicaciones para estudio radiológico contrastado,
se deberá practicar urografía excretora en: la primera infección
urinaria en hombres, infecciones recurrentes en las mujeres, casos
con hematuria total, hematuria microscópica persistente, pacientes
con pielonefritis aguda o en enfermedad sistémica; o bien si
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la fiebre no ha cedido después de 48 horas de tratamiento. El ultrasonido
renal es de utilidad en pacientes a quienes no se puede realizar
una urografía y es de gran ayuda como estudio inicial para detectar
hidronefrosis o abscesos renales.
OTROS AUXILIARES DE DIAGNÓSTICO
Si las manifestaciones clínicas no son suficientemente orientadoras
de la diferencia entre infección de las vías urinarias
altas o bajas, se pueden utilizar técnicas alternas como
son: la detección de bacterias cubiertas con anticuerpos,
la cuantificación de microglobulina ß-2 urinaria y
evaluación de la capacidad para la concentración de
la orina.
Para su estudio y tratamiento, las infecciones
de vías urinarias se han dividido tradicionalmente en altas
y bajas, pues tienen fisiopatogenia, tratamiento y pronóstico
diferentes. Además de la orientación clínica
por los síntomas, los estudios radiológicos son de
gran ayuda para la diferenciación entre infecciones de las
vías urinarias altas y bajas, pero son costosos, no muy sensibles
y conllevan riesgos para el paciente.
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