PAC INFECTO-1 C5

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El examen de bacterias cubiertas de anticuerpos en sedimento de orina teñida con anticuerpos g-globulina antihumana con fluoresceína es falsamente negativo en 40% con pielonefritis y falsamente positivo en 15% de pacientes sin pielonefritis. Las causas de los resultados falsos negativos son probablemente secundarias a una respuesta pobre de anticuerpos especialmente en la mayoría de los niños con pielonefritis y en las etapas tempranas de la enfermedad, en las cuales aún no se ha montado una respuesta adecuada de anticuerpos, y los falsos positivos se observan en personas con prostatitis y en muestras contaminadas con secreciones vaginales. Existen otras pruebas para diferenciar cistitis de pielonefritis como: prueba de Stanley en la cual se colecta orina de ambos ureteros, pero requiere cateterización. Otra es la prueba de Fairley con cateterización de vejiga e instilación de 100 mL de solución salina y antibióticos, pinzado y lavado, en la cual se toman muestras seriadas a los 10, 20, 30 y 60 minutos. En la pielonefritis se ha observado también excreción de microglobulina ß-2, incremento de deshidrogenasa láctica en la orina, y niveles elevados de proteína C reactiva, pero no son lo suficientemente sensibles ni específicos para justificar su uso cotidiano. La urografía excretora es también poco sensible y pobremente específica. El gammagrama renal con Ga67 muestra captación aumentada
en la pielonefritis. La imagen por TAC, sobre todo helicoidal contrastada, es más sensible para identificar colecciones, litiasis, y anormalidades del parénquima renal. Por otro lado, los urocultivos se tornan negativos rápidamente después de un curso de antibiótico; si permanece positivo puede sugerir pielonefritis o infección complicada y por consiguiente el tratamiento debe ser más agresivo.
   Las formas más comunes de presentación son las infecciones de vías urinarias bajas como uretritis y cistitis. Los síntomas y signos más importantes son: dolor a la micción, polaquiuria, urgencia, orina turbia o fétida, hematuria, dolor suprapúbico, y raramente síndrome febril. No obstante pueden ser asintomáticas en diabéticos, ancianos y niños. De 30 a 50% de las mujeres con síntomas de cistitis tienen bacterias en el tracto urinario superior, aún en ausencia de síntomas de afección renal. Las infecciones urinarias altas son menos frecuentes y de mayor gravedad, se caracterizan por fiebre, escalofríos intensos, dolor abdominal, lumbalgia unilateral o bilateral, náusea, vómito y leucocitosis; además pueden estar presentes los signos de infección baja. En este tipo de infecciones, las complicaciones son más comunes, por ejemplo: obstrucción urinaria, desequilibrio hidroelectrolítico, xantogranulomas, absceso renal, bacteremia, síndrome de respuesta inflamatoria grave, síndrome de insuficiencia respiratoria progresiva (SIRPA), sepsis, choque séptico y muerte.
Existen otras pruebas para diferenciar cistitis de pielonefritis como: prueba de Stanley en la cual se colecta orina de ambos ureteros, pero requiere cateterización.

Las formas más comunes de presentación son las infecciones de vías urinarias bajas como uretritis y cistitis.

Las infecciones urinarias altas son menos frecuentes y de mayor gravedad, se caracterizan por fiebre, escalofríos intensos, dolor abdominal, lumbalgia unilateral o bilateral, náusea, vómito y leucocitosis.

I
NFECCIÓN COMPLICADA DE VÍAS URINARIAS
   
Se ha aplicado este término a las
infecciones de las vías urinarias comunes en pacientes con anormalidades estructurales o funcionales del aparato urinario con alteración del flujo urinario. Las anormalidades anatómicas asociadas con infecciones complicadas de las vías urinarias se muestran en el cuadro 3. El término también se aplica a las infecciones urinarias en ancianos, en pacientes con anormalidades metabólicas (diabetes mellitus, insuficiencia
renal crónica), en pacientes con neutropenia persistente, en receptores de trasplante y en personas tratadas con esteroides, pues estos pacientes son más susceptibles a la infección y tienden a fallar a la terapia antimicrobiana. La epidemiología de la bacteriuria complicada se muestra en el cuadro 4. La pielonefritis en los hombres con un foco prostático de infección, así como la pielonefritis recurrente, se consideran infecciones complicadas.
 

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