PAC INFECTO-1 C5

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CONDICIONES ESPECIALES    
BACTERIURIA ASINTOMÁTICA

Se considera bacteriuria significativa aquella con más 105 bacterias por mL de orina, sin signos o síntomas de infección. Es común especialmente en pacientes ancianos por: a) hipertrofia prostática en hombres, b) pérdida de las secreciones prostáticas bactericidas, c) contaminación perianal en mujeres, d) disfunción de la vejiga e instrumentación genitourinaria y e) pérdida de la protección dependiente de hormonas contra la colonización del introito vaginal. Aún cuando existen algunas controversias, esta entidad no tiene consecuencias significativas y no debe ser tratada en la mayoría de los pacientes; sólo se recomienda hacerlo en mujeres embarazadas, en pacientes con anormalidades urinarias y en quienes serán sometidos a instrumentación de las vías urinarias.

INFECCIONES DE VÍAS URINARIAS DURANTE EL EMBARAZO

En la mayoría de los embarazos ocurre dilatación del sistema colector superior, se extiende hacia abajo hasta la pelvis, pueden contener más de 200 mL de orina y contribuir significativamente a la persistencia de la bacteriuria en el embarazo. Estos cambios son más pronunciados en el lado derecho debido a la caída del uréter derecho dentro de la cavidad pélvica aunque pueden contribuir otros factores como la colocación de la placenta. La epidemiología de la bacteriuria en el embarazo es similar a la observada en mujeres no embarazadas y muchos de los factores de riesgo para bacteriuria en el embarazo son similares en ambos estados. La prevalencia de bacteriuria asintomática se incrementa con la edad, la paridad, estado socioeconómico bajo y la retención urinaria neurogénica. Las anormalidades anatómicas del tracto urinario incrementan el riesgo de infección sintomática y las anormalidades funcionales están asociadas a infecciones recurrentes. La diabetes mellitus asociada al embarazo incrementa las infecciones por Klebsiella y Proteus. La historia
de infecciones de las vías urinarias recurrentes obligan a llevar un seguimiento minucioso a las pacientes por la posibilidad mayor de complicaciones. La pielonefritis ocurre en 5% de las mujeres embarazadas. Este síndrome puede ser prevenido por medio de la monitorización frecuente con urocultivos, y ante la presencia de bacteriuria asintomática se debe indicar tratamiento. Los casos de pielonefritis pueden ser graves y ocasionalmente se complican con sepsis, SIRPA y aborto espontáneo o parto prematuro. En recién nacidos de madres quienes tuvieron pielonefritis se ha encontrado bajo peso al nacimiento. Una vez documentada la pielonefritis en el embarazo, inicialmente se deberá usar antibióticos ß-lactámicos IV (ceftriaxona, aztreonam) seguido de tratamiento oral con una penicilina de amplio espectro o una cefalosporina de segunda generación hasta la resolución de los síntomas. Cotrimoxazol puede darse a pacientes alérgicos a los ß-lactámicos. Si la respuesta no es buena sólo con ß-lactámicos, se deberá considerar el uso de aminoglucósidos teniendo en cuenta el potencial efecto de ototoxicidad para el feto. Las quinolonas no se recomiendan en el embarazo porque han sido asociadas con anormalidades de huesos y articulaciones en estudios realizados con animales. La nitrofurantoína oral puede ser efectiva en pacientes alérgicos a ß-lactámicos y a cotrimoxazol, pero no se recomienda como tratamiento de pielonefritis. Cotrimoxazol, y sobre todo nitrofurantoína, han sido asociados en el recién nacido a anemia hemolítica causada por deficiencia de glucosa 6-fosfato deshidrogenasa.

INFECCIONES DE VÍAS URINARIAS EN NIÑOS

Las infecciones de vías urinarias muestran algunas particularidades importantes en los niños. Entre los recién nacidos y lactantes son más frecuentes en los hombres y posteriormente predomina en las mujeres, similar a lo observado en los adultos.

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