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Las
infecciones de vías urinarias son las principales causas
de consulta y de hospitalización en pacientes de todas las
edades, desde recién nacidos hasta el anciano.
Las infecciones de vías urinarias son de los principales
problemas nosocomiales y pueden llegar a ser graves, debido a diferentes
factores de riesgo: uso de sondas, selección de flora intestinal
por uso de antibióticos, aumento de gérmenes resistentes,
métodos exploratorios invasivos de las vías urinarias,
e incremento de la población en riesgo.
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Las
infecciones de vías urinarias son las principales causas
de consulta y de hospitalización en pacientes de todas las
edades, desde recién nacidos hasta el anciano. En las primeras
etapas de la vida son más frecuentes en el sexo masculino,
posteriormente predominan en las mujeres en una relación
de 30:1. Aproximadamente, 20% de las mujeres han sufrido cuando
menos un episodio a los 30 años. En los ancianos, la frecuencia
puede ser similar en ambos sexos, condicionada en los hombres por
alteraciones prostáticas. Diversas encuestas sobre bacteriuria
asintomática revelan cifras que oscilan de 0.1% a 3% en la
población general y 5% en personas hospitalizadas. Adicionalmente,
no se han descrito variaciones geográficas o estacionales
con relación a las infecciones
de
las vías urinarias.
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Las infecciones de vías urinarias son de
los principales problemas nosocomiales y pueden llegar a ser graves,
debido a diferentes factores de riesgo: uso de sondas, selección
de flora intestinal por uso de antibióticos, aumento de gérmenes
resistentes, métodos exploratorios invasivos de las vías
urinarias, e incremento de la población en riesgo (pacientes
inmunocomprometidos, pacientes hospitalizados en unidades de terapia
intensiva y mayor número de individuos en la tercera edad).
En el medio hospitalario la incidencia de infección sintomática
puede ser tan elevada como 12.9% de los egresos hospitalarios, pero
estas proporciones varían dependiendo del método de
colección de la muestra. La pielonefritis es la principal
causa de sepsis por gramnegativos en pacientes hospitalizados.
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Los
principales mecanismos de defensa son el flujo de orina y el desprendimiento
de células epiteliales, en las cuales las bacterias pueden
estar adheridas.
Una vez que las bacterias han colonizado el meato uretral, su entrada
se facilita por factores mecánicos, como obstrucción
del flujo urinario, traumatismos, reflujo vesicoureteral, disfunción
vesical neurogénica, relaciones sexuales, o la presencia
de una sonda uretral.
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Las
vías urinarias son normalmente estériles gracias a
una serie de mecanismos de defensa excepto la porción más
inferior de la uretra. Los principales mecanismos de defensa son
el flujo de orina y el desprendimiento de células epiteliales,
en las cuales las bacterias pueden estar adheridas. Las vías
de acceso al aparato urinario son dos: la hematógena y la
ascendente. La primera se observa en pacientes con infecciones generalizadas
graves y en pacientes inmunocomprometidos. La segunda es el mecanismo
más frecuentemente observado. El sistema inmune humoral y
celular tiene aquí un papel de importancia menor. No obstante,
se han descrito varios factores asociados a la infección
urinaria.
FACTORES
DEL HUÉSPED
Una vez que las bacterias han
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colonizado
el meato uretral, su entrada se facilita por factores mecánicos,
como obstrucción del flujo urinario, traumatismos, reflujo
vesicoureteral, disfunción vesical neurogénica, relaciones
sexuales, o la presencia de una sonda uretral. Otros factores relevantes
son acidez de la orina, hiperosmolaridad renal y la diabetes mellitus.
La prevalencia elevada en mujeres es presumiblemente por su uretra
corta. Además, en el urotelio existen receptores específicos
denominados Gal 1-4 Gal b; estos receptores son más abundantes
en las células epiteliales de las mujeres con infecciones
de vías urinarias recurrentes y en los individuos con ciertos
grupos sanguíneos como B, AB y Lewis, los cuales carecen
de sustancias que ocultan los receptores de E. coli.
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