En
los intentos suicidas es posible encontrar al químico responsable
en el mismo sitio donde se localizó al paciente, pero contrario
a lo que se cree, las cartas o notas explicativas sólo se dejan
en aproximadamente 10% de los casos. La edad, los cambios de conducta,
la disfuncionalidad familiar y el tipo de compañía, son factores
orientadores en los usuarios a drogas. El tener en mente el concepto
de toxicidad selectiva puede ser determinante para sospechar el
mecanismo de exposición, tal como se ejemplificó en párrafos previos
con la metahemoglobinemia causada por la dapsona y otros químicos.
Identificación y cuantificación del tóxico
Esta es sin lugar a dudas la esencia de la toxicología clínica.
No basta con sospechar la causa de una intoxicación e identificar
al agente etiológico; hay además que cuantificarlo en los especímenes
biológicos. Esto no solo establece la etiología del padecimiento,
hecho por demás no frecuente en medicina, sino que permite resolver
los problemas médico-legales en que frecuentemente se involucra
a las intoxicaciones. Así, la identificación cualitativa de plomo,
arsénico o mercurio en el organismo, en sí no dice nada, ya que
estos metales son contaminantes naturales de los seres vivos desde
su nacimiento hasta su muerte; por el contrario, si las cifras de
estos metales cuantitativamente rebasan los valores de referencia
y la sintomatología es acorde con el concepto de toxicidad selectiva,
se establece sin lugar a dudas la relación de causa a efecto y por
lo tanto el diagnóstico causal del padecimiento. En el cuadro
3 se anotan ejemplos de medicamentos y químicos que son causa
común de intoxicaciones, con sus valores de referencia.
Identificación de metabolitos reactivos o efectos específicos
No siempre se cuenta con laboratorios que tengan montadas las técnicas
para identificar y cuantificar a algún medicamento o químico en
particular. Si se conoce la biotransformación de estos compuestos
es posible identificar sus metabolitos reactivos, que en la mayor
parte de los casos son per se
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los
responsables de la intoxicación, y por lo mismo orientan indirecta
y adecuadamente el diagnóstico. Esto, además, ha sido de utilidad
en el monitoreo industrial de grandes grupos de trabajadores, ya
que permite aplicar medidas de prevención cuando estos metabolitos
se incrementan por arriba de los valores de referencia (efecto sub-crítico).
Si esto último no fuera posible, queda el recurso de analizar el
efecto tóxico específico y la sospecha de los químicos responsables
de su producción; al respecto sigue siendo válido el ejemplo de
la metahemoglobinemia por dapsona y otros agentes oxidantes: ante
un paciente súbitamente “azul”, sospechar la exposición a estos
agentes y viceversa, frente a la exposición a estos compuestos predecir
que va a ocurrir metahemoglobinemia.
Correlación de los datos encontrados con las manifestaciones
clínicas
La sistematización de los puntos precedentes debe correlacionarse
con las manifestaciones clínicas. Al respecto se establecen dos
conceptos de gran utilidad en la clínica toxicológica: el llamado
efecto sub-crítico en el que se evidencia la exposición a un tóxico,
éste o sus metabolitos se identifican y cuantifican en algún espécimen
orgánico. Pueden existir alteraciones bioquímicas, pero el individuo
no presenta manifestaciones clínicas; la identificación de este
efecto, particularmente en las exposiciones laborales, resulta de
gran importancia para prevenir que se pase a la fase de intoxicación
propiamente dicha, siendo suficiente con retirar de la fuente de
exposición sin necesidad de administrar ningún tratamiento. El efecto
crítico tiene las mismas características pero rebasa el horizonte
clínico y por lo tanto se agregan síntomas y signos congruentes
con la toxicidad selectiva; esto es, ya existe enfermedad, por lo
que además de retirar al paciente de la fuente de exposición, es
menester iniciar su tratamiento médico y de rehabilitación. Queda
claro que el ideal de la toxicología clínica es el diagnóstico oportuno
de la fase sub-crítica para prevenir que evolucione a la fase crítica.
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