PAC MG-2 Tomo 4

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Se debe tener en mente durante esta fase del tratamiento de emergencia, que algunas intoxicaciones graves, potencialmente mortales, pueden en un inicio no dar síntomas o estos ser leves, lo que hace que quien inicie los primeros auxilios se confíe y no envíe al paciente al hospital. Tal es el caso de los individuos que sufrieron exposición a vapores irritantes, con sintomatología moderada que no alarma al prestador de la primera atención (esto también ha ocurrido en los servicios de emergencia) y por tal motivo es enviado a su domicilio; después de una fase de latencia de aproximadamente 24 horas, súbitamente pueden desarrollar edema pulmonar agudo.

Fase de apoyo vital
Esta segunda etapa del tratamiento del paciente intoxicado se lleva a cabo en los servicios de urgencias de los hospitales y tiene por objeto estabilizar al paciente y corregir las complicaciones que pueden poner en peligro su vida. En los servicios mencionados la exploración del paciente debe ser completa y rápida; si hay alteraciones de la conciencia es conveniente aplicar alguna de las escalas para evaluar el estado de coma y obtener los datos neurológicos para orientar el diagnóstico (miosis en las intoxicaciones por opiáceos o insecticidas orgánico-fosforados, midriasis en las intoxicaciones por fármacos anticolinérgicos, movimientos extrapiramidales en las intoxicaciones por neurolépticos, contracturas musculares acentuadas en la mordedura por la araña “viuda negra” o en las picaduras de alacrán, etc.).
    En esta fase, y de acuerdo con el concepto de trauma químico, se procede a aplicar los principios del apoyo vital avanzado resumidos en las iniciales A, B, C, D, de las palabras en inglés Air; Breathing; Circulation - complications; Delete - drugs - decontamination: aire - respiración - circulación - complicaciones - omisiones - medicamentos - descontaminación.

    A - B. En las intoxicaciones agudas es común la hipoxia causada por distintos mecanismos; de ahí que estos dos puntos se resuelven manteniendo permeables las vías
respiratorias a fin de ofrecer una buena oxigenación y prevenir la broncoaspiración. En ocasiones es suficiente con administrar oxígeno a través de unas puntas nasales o mediante mascarillas. En los pacientes más graves, con signos de insuficiencia respiratoria, procede la intubación endotraqueal y la ventilación mecánica; si este último procedimiento se prolonga por varios días, hay que valorar si procede la traqueostomía.
    C. Mantener la circulación - complicaciones. En las intoxicaciones es común el estado de choque por descenso del volumen circulatorio efectivo, con la consiguiente hipoperfusión de órganos vitales. Se deben administrar fluidos endovenosos para corregir la hipovolemia y dar un aporte adecuado de glucosa. Eventualmente es necesario administrar fármacos vasopresores. La colocación de un catéter para medir la presión venosa central permite calcular las necesidades de líquidos, siendo además necesario mantener un balance adecuado de los mismos.
    Simultáneamente se deben corregir las complicaciones. La acidosis metabólica es una complicación frecuente de las intoxicaciones, resultado casi siempre de la hipoxia o por efectos específicos del tóxico (etanol, metanol). Con las maniobras del punto precedente, en general, se previenen las alteraciones hídricas y del equilibrio acidobásico. Es conveniente practicar gasometrías arteriales y con base en los resultados obtenidos valorar si procede la administración de bicarbonato de sodio. Las convulsiones deben corregirse antes de iniciar la descontaminación gástrica, ya que el paso de la sonda nasogástrica generalmente agrava esta complicación. La administración endovenosa de fármacos anticonvulsivos como el diazepam, el fenobarbital o la fenitoina, corrige las convulsiones. Son también comunes la hipotermia y la hipertermia, que inicialmente deben controlarse por medios físicos; en la medida de lo posible se debe evitar la administración de fármacos antitérmicos, ya que pueden agravar la intoxicación.

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